Porco Rosso

Porco Rosso

domingo, 30 de enero de 2011

MONSTRUOSO de Matt Reeves - 2008 - ("Cloverfield")


Un grupo de amigos de Nueva York pasa una noche de juerga: están despidiendo al hermano de uno de ellos, que se va a marchar a trabajar a Japón una temporada. Algo muy extraño ocurre de repente: se ha escuchado una enorme explosión, el caos ha estallado en las calles, algunos rascacielos se han derrumbado en segundos y la cabeza de la Estatua de la Libertad está cortada y en medio de una calzada. Todos huyen pero deciden a la vez hacer algo: grabar lo que ocurre.

Matt Reeves únicamente ha dirigido tres películas hasta la fecha: la comedia romántica “Mi desconocido amigo”, la comentada “Monstruoso” y el remake de "Déjame entrar". Ha sido además creador junto a su gran amigo J.J. Abrams de la serie “Felicity”.


“Monstruoso” es la monstruosa traducción española de “Cloverfield”, una película de terror que explota una vez más el estilo del documental de ficción que ya vimos en otras cintas míticas del género como “Holocausto Caníbal” o “El proyecto de la Bruja de Blair” (comentada en este blog), pero con la novedad de que ahora la amenaza viene de un gigantesco monstruo que sigue la más pura tradición del mito que impusieron “Godzilla” o "King Kong". La idea, de J.J. Abrams, es verdaderamente original, y el resultado conseguido por Matt Reeves tras la dirección va mucho más allá de lo solvente. Nueva York es atacada por la mencionada bestia y un grupo de jóvenes amigos que intenta huir de la ciudad y rescatar a los que se han quedado atrás graba todo lo que les ocurre. La película cuenta con una corta y concisa introducción, tras la cual todo se precipita en la pura acción, frenética y salpicada de momentos verdaderamente angustiosos. “Cloverfield” sabe innovar dentro de un género que parecía que no podía ofrecer ya sorpresas (aunque hace pocos años y casi a la par que esta película disfrutamos la excelente “The Host”, que también rompió con este prejuicio): su trama es interesante desde los primeros minutos, los personajes tienen un mínimo de desarrollo interior y no son simple carnaza para el bicho de turno, las escenas dramáticas están muy logradas y el terror a lo desconocido está retratado de una manera genial (con las obligadas referencias a la paranoia terrorista post 11 de Septiembre) por medio de la sugerencia, ya que el invasor es mostrado tras un velo hasta el desenlace, cuando se le puede por fin observar en todo su esplendor. “Cloverfield” está cargada de imágenes impactantes y de grandes momentos: es ciertamente estremecedor ver por vez primera a la bestia oculta entre los rascacielos o en televisiones rotas, sus crías (y el sonido que emiten) consiguen asustar de verdad (especialmente durante la persecución en el metro derruido), algunas muertes sorprenden por su crudeza (se llega a rozar el gore), los escenarios impresionan (la Estatua de la Libertad decapitada, el caos callejero, la ciudad tomada por los militares…), la tensión está conseguidísima (especialmente en el mencionado metro y en el rascacielos inclinado) y el ataque al helicóptero produce un cierto pánico (a pesar de lo irreal que es su consecución). Quedan como puntos “negativos” el hecho de que no se desarrolle la trama más allá de las puras vivencias de los protagonistas (no se dice absolutamente nada del origen y de la naturaleza del monstruo ni de lo que finalmente ocurre con él) y el que no haya lugar para las metáforas y mensajes ocultos que suelen guardar este tipo de filmes (aquí entra la inevitable comparación con la crítica social que esconde “The Host” o con el mensaje antinuclear de “Godzilla”, que sí estaban abiertas a numerosas interpretaciones). Claro que también hay que mencionar el hecho de que el filme tendrá una secuela en breve en la que, supuestamente, se revelarán sus claves. De todas maneras, no se puede negar que “Cloverfield” es un entretenimiento dignísimo y muy recomendable y todo un soplo de aire fresco y originalidad para las carteleras comerciales.

miércoles, 26 de enero de 2011

SORGO ROJO de Zhang Yimou - 1988 - ("Hong Gao Liang")


La joven y bella Ju’er es vendida por su familia a un fabricante de vino de sorgo viejo y leproso. Es la única manera que una mujer tiene de avanzar en la sociedad: unirse a un hombre rico. En la plantación de éste, su vida, abocada a un futuro de frustraciones sentimentales, cambia: empieza una relación secreta con uno de los empleados de su marido. El tiempo pasa y el viejo muere, y Ju’er toma, junto a sus trabajadores, las riendas de la empresa. Llegan tiempos felices, pero, muy pronto, estalla la guerra y los japoneses invaden China...


“Sorgo Rojo” fue el debut de Zhang Yimou como director, un debut que le lanzó a la fama instantánea tanto en su país, China, como en occidente. Ciertamente, tuvo una gran suerte: pocos cineastas orientales acceden al reconocimiento en el para ellos habitualmente difícil mercado occidental (o por lo menos así lo era a finales de los ochenta y principios de los noventa) nada más empezar su carrera. La historia de cómo “Sorgo Rojo” llegó a este estatus es curiosa: expuesta en el Festival de Cine de Berlín, muy pocas personas quisieron entrar a la sala en la que se proyectaba a causa de sus prejuicios hacia el cine oriental, un cine del que conocía muy poco (aparte de los clásicos maestros japoneses Kurosawa, Mizoguchi y Ozu) y que era tachado por muchos ignorantes de aburrido y de frío. Este cine no estaba tan extendido entonces, y una película china de un director desconocido y debutante no era un plato especialmente suculento. Al arrancar la historia, con la escena de la cabalgata, muchos abandonaron la sala (incluso algunos críticos). Los que se quedaron no se arrepintieron. “Sorgo Rojo” ganó el Oso de Oro, y desde allí su recorrido por los festivales de Europa y los USA fue fulminante. Fue el filme que abrió las puertas a los directores de la Quinta Generación china, la más famosa de todas fuera de sus fronteras. Llegaron poco después a circuitos más abiertos las películas de Chen Kaige, el otro integrante de este grupo más difundido, y las de el resto de los miembros, por desgracia más olvidados (con algunas películas ni siquiera expuestas fuera de China y que no están localizables ni en Internet, lo cual es realmente triste): Tian Zhuangzhuang, Huang Jianxin, Wu Tianming y Wu Ziniu. En “Sorgo Rojo”, como en las posteriores y también magistrales “Ju Dou, semilla de crisantemo” y “La linterna roja”, encontramos ya casi todas las constantes del cine de su autor. La historia está ambientada en los años treinta y cuarenta, aunque, haciendo gala de un sutil posibilismo, está llena de referencias a su tiempo, fórmula muy utilizada por Yimou ante la censura imperante en China (fórmula que también usaba mucho el mencionado Kenji Mizoguchi). El asunto central es (y será muchas veces más) la marginación de la mujer en una sociedad machista, hipócrita y represiva. Gong Li da vida maravillosamente, en uno de sus primeros papeles, a una joven que es vendida por su familia a un rico fabricante de vino de sorgo enfermo de lepra y viejo. En su plantación, se "enamora" de uno de los porteadores de su marido, y surge el romance oculto cada vez menos oculto que los redime a ambos. En esta misma plantación, la joven, su amante, el hijo de ambos y el resto de los trabajadores, viven dos décadas tras la muerte del viejo dueño en extrañas circunstancias… Estas décadas culminan con la invasión japonesa de China durante la Segunda Guerra Mundial. La película, retratada con un lirismo delicado y, a veces, con una tremenda brutalidad, recorre las vidas de todos estos personajes por medio de la voz en off del nieto de los protagonistas lanzando una mirada aguda a la historia reciente y actual del país: hay ataques velados a las tradiciones ancestrales pero absurdas que oprimen a las personas, al clasismo de la sociedad, al papel secundario impuesto a la mujer y a la invasión de los japoneses -este ataque ya nada velado-, que se creyeron superiores al resto del continente asiático (violentísimas algunas escenas de este tramo del filme). Los encuadres son bellísimos, acentuados por la narrativa pausada y poética. Los colores son un protagonista más, como siempre ocurriría ya en la obra de Yimou: expresan los estados de ánimo y, aquí, representan la calidez, la pasión y a la vez la esperanza que emana de la tierra. El vino de sorgo, rojo sangre, representa esta esperanza. “Sorgo Rojo” fue el comienzo de una época de expansión para el entonces ignorado cine chino.

martes, 25 de enero de 2011

SOSPECHOSOS HABITUALES de Bryan Singer - 1995 - ("The Usual Suspects")


El agente especial Dave Kujan, del servicio de aduanas de los USA, está investigando un incendio ocurrido en un barco en el puerto de San Pedro de Los Ángeles en el que han muerto veintisiete personas, todas aparentemente asesinadas. El único superviviente parece haber sido Roger Kint, un estafador lisiado que está confundido y asustado. Roger le cuenta a Kujan su visión de los hechos para intentar reconstruirlo todo: aparecen entonces los nombres de cinco “sospechosos habituales” que fueron detenidos en Nueva York cinco semanas atrás… Y el de Keyser Söze, uno de los criminales más peligrosos y brutales del mundo entero.


El irregular cineasta neoyorkino Bryan Singer ha conseguido hacerse un hueco en la industria fílmica hollywoodiense con una obra compuesta esencialmente de thrillers y de filmes de superhéroes (dos géneros que al parecer adora) que, por lo menos pretende (aunque en mi opinión no lo consiga siempre) conjugar la comercialidad con la calidad y la personalidad artística. Debutó tras las cámaras en 1993 con un thriller de bajo presupuesto oscurísimo y poco conocido: “Public Access”, tras el cual parió su obra más famosa y tal vez su obra maestra hasta la fecha, la comentada “Sospechosos habituales”, uno de los thrillers comerciales norteamericanos más importantes de los años noventa, thriller que insufló aire fresco al género junto a otros como los de Quentin Tarantino, Guy Ritchie o Curtis Hanson. Tras él, rodó un nuevo thriller, “Verano de corrupción" (relacionado con los nazis), después del cual abordó el género de los superhéroes con la flojísima y desperdiciada “X-Men” y la algo mejorcita pero igualmente mediocre “X-Men II”, género en el que mejoró notablemente con la desde mi punto de vista injustamente vilipendiadísima "Superman Returns", una de sus mejores películas y un acercamiento actualizado, serio y dignísimo (en la línea de los Batman de Christopher Nolan) al superhéroe más famoso de todos los tiempos. Tras este filme ha vuelto al thriller (aunque en esta ocasión es histórico-bélico) y a los nazis y nos ha regalado una muy buena aproximación a lo que fue el gran plan maestro para asesinar a Adolf Hitler en "Valkiria".


“Sospechosos habituales” fue, como comenté, una de las propuestas más renovadoras del thriller negro de los años noventa, época de la Tarantinomanía, moda de la que Bryan Singer sabe escapar en su filme estrella por medio de un ejercicio de originalidad y de precisión apabullante. Cimentado en un soberbio guión que se desmonta y se vuelve a montar sin descanso, nos narra el director la historia de una masacre ocurrida en un barco en la que están implicados cinco “sospechosos habituales”, cinco ladrones de medio pelo aliados para cometer sus robos de los que, al parecer, sólo uno queda vivo, superviviente que narrará su versión de los hechos al detective que investiga el caso vertebrando la narración, que, entre saltos temporales constantes, vueltas de tuerca interminables y continuos cambios de puntos de vista, no deja parar un segundo al espectador, que no se quedará tranquilo hasta descubrir lo que realmente ocurrió (lo cual no se sabrá hasta justo el final del filme, hasta justo el último minuto). La ya manida estética de base videoclipera que Singer usa no avasalla en ningún momento; es más, puede llegar a ser completamente necesaria (sin abusos) en una película de estas características, y el reparto de grandes estrellas que da un carisma insuperable al filme es absolutamente inolvidable (Gabriel Byrne, Kevin Spacey, Chazz Palminteri, Benicio del Toro, William Baldwin, Pete Postlethwaite, Kevin Pollak, Giancarlo Esposito, Dan Hedaya... todos magistrales). Una película para que uno/a se dinamite los sesos hasta desquiciarse por completo y que fue imitada hasta la saciedad durante el resto de su década y más allá con resultados la mayoría de las veces mediocres. Otra obra de los USA que debería establecer las pautas de lo que tendría que volver ser el cine comercial, hoy tan devaluado artísticamente por culpa de los malos rumbos que Hollywood ya ha tomado en líneas generales. Kevin Spacey, por cierto, se llevó el Oscar al mejor actor de reparto con esta película, lo mismo que el guionista Christopher McQuarrie por su historia.

viernes, 21 de enero de 2011

ROBIN Y MARIAN de Richard Lester - 1976 - ("Robin and Marian")


Han pasado veinte años desde que Robin Hood y sus amigos derrotaron al malvado Rey Juan. Ahora, sin embago, el trono ha vuelto a sus manos: su hermano Ricardo, que ha resultado ser un hombre irresponsable, inconsecuente y tirano, ha muerto después de décadas luchando en las cruzadas, unas guerras que sólo han servido para enfrentar a dos pueblos de forma estúpida. Robin Hood y su amigo Little John han vuelto a Inglaterra desde oriente tras esta muerte. Allí, se han reencontrado con una tierra miserable y abandonada donde reina la opresión. También han vuelto con sus viejos amigos… y enemigos. Y Robin con Marian, que ahora vive en un convento. Tal vez sea el momento de aclarar las cosas entre ellos y de volver a lanzar flechas por la justicia.


Richard Lester es norteamericano, pero para muchos (para otros se mantuvo siempre al margen) formó parte del movimiento del Free Cinema inglés en sus inicios junto a Lindsay Anderson, Tony Richardson, Karel Reisz y John Schlesinger cuando se trasladó a Inglaterra, en donde comenzó a dirigir filmes. Si llegó a pertenecer a este grupo de autores, perteneció desde luego a su vertiente más comercial. Rodó películas muy personales pero alejadas de la crítica y de la lucha social de muchos de sus compañeros, lo que siempre le han criticado con dureza. Su estilo, a pesar de todo, ha sido irónico y sarcástico a veces, y cargado de toques de humor en ocasiones políticamente incorrectos. Sin apenas pretensiones salvo las de divertir, creó una serie de obras donde un conjunto de muy variados géneros se combinaba con la comedia más delirante. Su humor era una amalgama de humor inglés y humor norteamericano clásicos, aunque con toques anárquicos de screwball comedies, de surrealismo puro, de absurdo, de vodevil, de parodia y de humor negro. A pesar de todo, rodó también excelentes dramas. Despuntó Richard Lester en plena fiebre Beatle dirigiendo dos películas musical-documentales protagonizadas por el célebre cuarteto de Liverpool: “Qué noche la de aquel día” y “Help!”, en las que ya incluyó, a pesar de ser encargos, su particular sentido del humor. Después llegó una de sus comedias de culto: “El knack… y cómo conseguirlo”, retrato de la locura de los días del “Swinging London”. Le siguieron la comedia musical ambientada en la Antigua Roma “Golfus de Roma”, la sátira bélica “Cómo gané la guerra” (una de sus obras críticas y más comprometidas) y la tragicomedia romántica “Petulia”. Después se pasó al cine de aventuras con tono de comedia burlesca: “Los tres mosqueteros”, “Los cuatro mosqueteros” y “Los primeros golpes de Butch Cassidy y Sundance Kid”, al cine de catástrofes con “El enigma se llama Juggernaut”, al cine de suspense con “Cuba”, a la historia romántica crepuscular con “Robin & Marian” (para muchos su mejor obra), a la comedia negra con “El Ritz” y al cine de superhéroes con “Superman II” y “Superman III”.


Coincido plenamente con los que aseguran que “Robin & Marian” es la mejor película de Richard Lester, a pesar de que tal vez no sea la más personal. Ágil mezcla de parodia de aventuras (parodia porque encontramos a unos héroes envejecidos parodia de sí mismos) y de drama romántico crepuscular con toques de humor “lesteriano” (algo absurdo, inglés y americano a la vez, burlesco y un poco negro), la obra relata el reencuentro de Robin Hood con su amada Marian cuando ambos son ya dos personas entradas en años. Mucho tiempo después de la derrota del Rey Juan, Robin y su eterno amigo Little John han vuelto de las fracasadas Cruzadas y Marian vive recluida en un convento para olvidar sus desamores con el rey de los ladrones de Sherwood. Inglaterra, dejada de lado por un rey Ricardo que ha resultado ser decepcionante e irresponsable, vive una nueva época de abandono, de miseria y de represión. Las cosas, en realidad, no han cambiado nada a pesar de los logros del pasado, y la historia parece estar condenada a seguir en el mismo cauce. En este ambiente de sociedad en descomposición, Robin y Marian han de luchar, una vez más, contra sus enemigos, que tampoco han cambiado ni parecen querer cambiar: la guerra, la opresión, los abusos de poder y la injusticia. Además, han de sacar a flote su amor, ¿perdido? “Robin & Marian” encaja perfectamente con la tendencia general de una gran parte del cine que se rodaba, especialmente en los USA, durante su década, los setenta y sus alrededores, la década de la decepción: los westerns crepusculares de Peckinpah, Penn y hasta Leone, las obras urbanas e históricas crepusculares del estilo de “Taxi Driver” o “El Padrino” e incluso obras anteriores y de otras culturas como “Harakiri” del gran japonés Masaki Kobayashi. “Robin & Marian”, cinta desmitificadora y triste de esplendorosos escenarios y bellísima banda sonora, es una película sobre la caída de mitos heroicos en la que sus protagonistas se aferran a la gloria de épocas pasadas para intentar sobrevivir en un presente que ya les ha condenado a la extinción. Sin embargo, siempre queda lugar para el último acto de valentía, para la última flecha contra los enemigos de la justicia, para el último acto de amor. Robin y sus viejos amigos, acompañados de un pueblo inglés que se les une recordando su vieja y ensalzada hasta límites insospechados leyenda, no dudan en hacer frente al sheriff de Nottingham, que ha estado esperando al líder del hombre de los bosques toda su vida (como Marian). En el reparto, soberbio de principio a fin y lleno de grandes rostros de la época, destacan Sean Connery y Autrey Hepburn como dos inspiradísimos Robin y Marian, y un genial Robert Shaw como el sheriff en un personaje que, a pesar de ser uno de los “malvados” de la historia, aparece tratado con una dignidad sin par (inolvidable su combate final contra Robin, en el que ambos se demuestran un respeto impensable, el respeto y el casi cariño de los enemigos eternos). El desenlace de la película se queda marcado en la retina para siempre, uno de los sacrificios por amor más injustamente olvidados de la historia del cine. Maravillosa e imprescindible historia de amor.

jueves, 20 de enero de 2011

LA ARDILLA ROJA de Julio Médem - 1993 - ("La ardilla roja")


Jota, ex líder de un grupo de rock ya separado, decide suicidarse arrojándose desde el malecón de su ciudad, San Sebastián. Sin embargo, justo cuando está a punto de hacerlo, divisa un accidente de moto. Jota socorre a la conductora, una chica que parece haberse quedado amnésica... Y, sometido por un impulso que tal vez no comprende aún, decide engañarla y, haciéndole creer que son novios, huir con ella hacia un camping llamado "La Ardilla Roja". Una delirante historia de verdades y mentiras se abre ante ambos... Y ante todos los que tienen un papel importante en sus vidas.


Después de despuntar con la brillante e imaginativa "Vacas", Julio Medem cayó con "La ardilla roja", en mi opinión, en un defecto que ha venido repitiendo a lo largo de su carrera hasta este momento y que incluso ha ido hiperbolizando: el de sustentar sus tramas en diálogos antinaturales, barrocos y hasta farragosos que, demasiadas veces vacíos, intentan resultar hondos con calzador; profundos a base de venir envueltos en una poética forzada que no siempre tiene calidad. El argumento de su segundo filme, como el de "Vacas" en parte y como el de muchas de sus obras futuras, es circular y, mientras realiza una crítica de los roles machistas de la sociedad (ejemplificada en el rancio matrimonio de Karra Elejalde y María Barranco) cuestiona estos roles igualmente desde la óptica de los propios protagonistas, unos solventes Nancho Novo y Emma Suárez que viven un juego de manipulación al que termina uniéndose y complementando un también aceptable Carmelo Gómez. Los asuntos habituales del cine de Médem se ponen una vez más sobre la mesa: el amor, la pasión, el sexo, el destino, la relación confusa entre lo real y la mentira, la marginación de la mujer, la soledad o la muerte. Un aura de lirismo natural muy acertada y visualmente imaginativa (Médem siempre lo es) acompañada de un toque de violencia vistosa final lo empapa todo. "La ardilla roja" es una obra tremendamente irregular: tiene una premisa interesante, un aspecto estético que apunta maneras (se perfeccionó ya en "Tierra" o en "Los amantes del Círculo Polar") y una trama que se sigue con interés que, sin embargo, viene estropeada por los mencionados diálogos artificiales e innecesariamente barrocos, que, demasiado pretenciosos, tratan de decir con retórica barata más de lo que dicen (y a veces dicen bien poquito). La segunda película de Julio Medem es una obra curiosa pero finalmente fallida a causa de estos diálogos que no está al muy buen nivel de la mencionada "Vacas" pero que por lo menos tampoco llega a las bochornosas cotas de ridiculez de las tonterías de "Lucía y el Sexo" o "Caótica Ana". A partir de esta película, la filmografía de este director vasco se moverá entre películas bastante destacadas como "Los amantes del Círculo Polar" y entre los auténticos horrores antes mencionados.

martes, 18 de enero de 2011

THE FALL. EL SUEÑO DE ALEXANDRIA de Tarsem Singh - 2006 - ("The Fall")


Segunda década del siglo XX. La pequeña Alexandria, de cinco años de edad, se cura de un brazo roto en un hospital. Allí, entre juegos y momentos de aburrimiento, conoce a Roy, un joven que parece tener las piernas destrozadas y que se pasa el día recuperándose en su cama. Roy le cuenta a Alexandria un cuento: la historia de seis valerosos hombres (un bandido enmascarado, un guerrero indio, un esclavo negro liberado, un experto italiano en explosivos, un científico inglés llamado Darwin y un chamán místico) que se enfrentan al Gobernador Odio, un gran tirano que destrozó sus vidas. Pronto, el cuento de Roy empieza a fundirse con la realidad... Y a desatar consecuencias terribles y a la vez maravillosas.


Muy poco conocido hasta la llegada a las salas de “The Fall” salvo por haberse encargado de famosos videoclips como “Losing my religion” de REM, el hindú establecido en los USA Tarsem Singh no tiene una carrera que pueda ser valorada en conjunto con todas sus consecuencias en este momento, ya que hasta la fecha únicamente ha dirigido dos películas muy espaciadas, el irregular thriller de terror “La celda”, protagonizado por Jennifer López, en el año 2000, y la obra maestra del cine fantástico comentada, “The Fall”, en el año 2006.

“The Fall” sigue la estela clásica de las historias que poseen una historia fantástica dentro de sí mismas que ofusca la existencia de un mundo oscuro, terrible y deprimente que suele identificarse con el feo mundo real y que, como no, viene protagonizada por una niña que todavía desconoce este segundo mundo y por un adulto que lo conoce demasiado bien. La niña, una internada en un hospital de cinco años, escucha la historia del adulto, un joven herido casi mortalmente y muerto en vida, que le esconde la fealdad de la mencionada realidad y que, en un principio, intenta aprovecharse de ella para que le ayude a suicidarse, a abandonar para siempre dicha realidad, decepcionante y tan dolorosa para él que llega a ser insoportable. Poco a poco, como se espera, ambos van construyendo las dos realidades, que terminan siendo una sola o, por lo menos, acoplándose y permitiendo la una que la otra se cure y encuentre una salida a la luz. Por supuesto, los dos personajes aprenden y reaprenden a vivir y a desenvolverse en el mundo, uno abriéndose a sus primeras experiencias con el entorno adulto y otro superando sus traumas, sus vicios mortales (el alcoholismo) y su depresión profunda. Los dos protagonistas, un excelente Lee Peace y una extraordinaria Catinca Untaru (una niña actriz de diez años en el momento del rodaje del filme que aparentaba mucho menos y que llega al corazón) mantienen una química prodigiosa entre ellos mientras las historias de ambos mundos fluyen con un ritmo y con una amenidad pasmosa en un ambiente con una fotografía de ensueño y con unos decorados reales inolvidables en los que, aunque parezca increíble, nada está retocado por ordenador (únicamente los efectos especiales de la acción, nada más). Y es que “The Fall” ha sido rodada íntegramente a lo largo de veinteséis localizaciones distintas de dieciocho países distintos a lo largo de cuatro años, y todas estas localizaciones desatan una hermosura pocas veces vista, construyendo uno de los conjuntos escenográficos más espectaculares exhibidos en una película en décadas (e insisto: no hay retoques por ordenador de estos escenarios): Sudáfrica, La India, París, Roma, las Islas Andamán, Egipto, China... El filme, además de la exhuberante muestra de paisajes que regala y además de la disección de la amistad, del amor, de la finísima línea que existe entre la fantasía y la realidad y del retorno de la muerte que plantea, es todo un homenaje al país natal del director, La India, y al cine de los pioneros, el cine mudo. “The Fall” es una película de culto instantánea y una obra maestra del cine fantástico indiscutible.

lunes, 17 de enero de 2011

THX 1138 de George Lucas - 1970 - ("THX 1138")


La humanidad vive recluida en colonias bajo tierra, temerosa de los peligros desconocidos que acechan en el exterior del planeta. Allí la gente está por fin completamente asegurada y dedicada al consumo incesante: los ordenadores lo vigilan todo y velan por el bien común, la disciplina de la policía es férrea e insobornable, los hombres y las mujeres son nombrados por códigos para que por fin sean todos iguales y el sexo está prohibido, así como las emociones amorosas, que sólo sirven para hacer sufrir inútilmente al ser humano. En este ambiente opresivo, un grupo de “códigos” liderados por THX 1138 deciden rebelarse contra el sistema e intentar escapar hacia el desconocido mundo exterior...


Productor, director, guionista, montador y gran empresario creador de compañías punteras como Lucasfilm o Industrial Light and Magic, George Lucas revolucionó el cine de aventuras y de ciencia ficción para siempre tras dirigir “La guerra de las galaxias”, que sin esperarlo (era una película de bajo presupuesto a la que no se le veían muchas salidas) dio pie a dos trilogías de filmes y a todo un mundo de inacabable merchandising que hasta instauró una religión basada en el poder de “La Fuerza”. De gran poder imaginativo para las escenas de acción y sobre todo para la creación de personajes y ambientes fantásticos, debutó el director galáctico con la comentada “THX 1138”, que fue todo un fracaso económico (que no artístico), tras la que rodó con más suerte la destacada y nostálgica comedia seria adolescente “American Graffiti”, que fue un merecido éxito de público y crítica y que caló hondo entre la generación adulta que había sido joven en los años cincuenta. Tras estos dos buenos filmes llegó la revolución con la comentada “La guerra de las galaxias”, todo un fenómeno sociocultural que le hizo multimillonario para siempre. Después llegaron sus excelentes secuelas, “El Imperio contraataca” de Irvin Kershner y “El retorno del jedi” de Richard Marquand. Lucas encargó estas dos cintas a otros directores porque al parecer él mismo descubrió que no era un buen director y que se agobiaba en los rodajes. Aun así, las supervisó de cerca y las produjo, y no se puede negar que las obras son claramente de su autoría. Tras más de dos décadas sin dirigir y dedicado a guiones y a labores de producción y de gestión de merchandising, George Lucas se volvió a poner tras las cámaras para rodar una nueva trilogía ambientada en su universo galáctico y situada en un tiempo anterior a la original: “La amenaza fantasma”, “El ataque de los clones” y “La venganza de los Sith”. Por desgracia, su calidad está a años luz de la anterior. Son tres horrendas y absurdas películas que preferiría olvidar, tres películas que no tendrían ni que haber salido a la luz. George Lucas, a pesar de la personalidad y de la calidad de la que hizo gala con sus cinco primeros filmes, es un director en clarísima decadencia con una nueva filmografía además de espaciada mediocre e incluso terrible. Una pena que el creador de uno de los mundos más importantes del séptimo arte haya destrozado este mismo mundo con su torpeza absoluta.


Basada en el cortometraje del propio autor “THX 1138 4EB: El laberinto electrónico”, “THX 1138” fue la primera y olvidada película que dirigió el magnate del cine George Lucas, cuyo título fue parcialmente utilizado tiempo después para designar al sistema de sonido de alta fidelidad THX que todos conocemos. Basada claramente en obras distópicas del tipo de “1984” de George Orwell, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley o “Fahrenheint 451” de Ray Bradbury y más claramente en otras del mismo "género" como "Nosotros" de Yevgeni Zamiatin y "¡Vivir!" de Ayn Rand, “THX 1138” es un más que aceptable debut en el que, a pesar de un guión ya muy visto y con ciertos tópicos predecibles dentro de este tipo de historia futurista, contamos con todo el buen hacer artesanal tras la cámara de un director que se cansó de rodar demasiado pronto. El elegante ambiente (blanco, aséptico, frío, onírico, siempre distante y a veces incluso lírico) en el que sus personajes se mueven está logrado a la perfección y consigue transmitir al espectador plenamente la sensación de angustia y de pesadilla buscada (además, lo hace con cuatro duros y con unos escenarios limitadísimos, lo que dice mucho a favor de la capacidad para economizar medios y espacios del primer Lucas, el que no tenía los millones que ahora tiene para destrozar visualmente un producto con la estética del exceso sin sentido), a la que colabora la conscientemente soporífera y machacona banda sonora de Lalo Schifrin. Como protagonista además tenemos a un jovencísimo Robert Duvall en uno de sus primeros papeles (excelente por cierto) y también a Maggie McOmie y al gran Donald Pleasence, que también entregan unas muy notables interpretaciones. No es “THX 1138” un filme especialmente destacado, y tampoco inolvidable. Tiene numerosos fallos de ritmo y de montaje y una trama completamente lineal y predecible que contiene lagunas de guión. Aun así, no deja de ser el de George Lucas un aceptable debut de ciencia ficción distópica. Fue este filme un estrepitoso fracaso comercial que casi hundió a la compañía American Zoetrope que Lucas y Francis Ford Coppola habían fundado. Años después, tras el rompedor estreno de “La guerra de las galaxias”, fue repuesta y entonces valorada como se merecía y aun más.

sábado, 15 de enero de 2011

MUERTE ENTRE LAS FLORES de Joel Coen - 1990 - ("Miller's crossing")


Tom es el hombre de confianza de Leo, el mafioso que gobierna la ciudad. También es su mejor amigo. Leo está enamorado de la bella Vera, que mantiene una relación con Tom que va más allá de la amistad. Un día, otro mafioso, Johnny Casper, pide permiso a Leo para matar a Bernie, el entrometido, chulo e inútil hermano de Vera, un tonto al que muchos detestan en el lugar por meterse en donde no le llaman y fastidiar los negocios ajenos. Leo le niega el permiso. Una espiral de violencia y conspiraciones está a punto de abrirse ante todos…


Un amigo me comentó hace no mucho que “Muerte entre las flores” le recordaba tremendamente a la genial novela de Dashiell Hammet “La llave de cristal”, en especial en lo referente a la ambigua relación que mantienen dos de sus protagonistas, en ambas obras jefe y subordinado respectivamente de un grupo mafioso y tan amigos como competidores por las atracciones de la misma mujer. Tras investigar un poco, descubrí que el homenaje es completamente intencionado. Los hermanos Coen, después de la brutal y oscurísima “Sangre fácil” y de la loca comedia “Arizona baby”, alcanzan para muchos la madurez con esta genial cinta, una nueva película negra en la que funden este género con la comedia irónica y absurda y con el drama de relaciones y hasta romántico más desgarrador. En este caso, como en otros futuros, ambientan su historia en uno de los pasados más evocadores de los USA: los años veinte y/o treinta, la "edad de oro" del gangsterismo, pasado que les permite homenajear sin cesar tanto al cine negro clásico como a los grandes escritores del género: Jim Thompson, Raymond Chandler o el mencionado Hammet. Este homenaje es patente en casi todas las escenas del filme, en el humor paródico incesante que se desprende durante todo su metraje, en los caracteres arquetípicos y también paródicos de sus personajes (pasados por el filtro estrambótico y esperpéntico de los Coen), en su banda sonora, en sus planos (estructurados como hermosos cuadros) y en su genial fotografía, de aires oníricos, que ensalza la época que retrata (recreada con riqueza sin par) con escenas oscuras muy suaves y escenas luminosas casi rutilantes. El conjunto visual desprende un lirismo sin par que muchos han comparado con el de algunas películas orientales de yakuzas con gran acierto (en “Miradas de cine”). Con sus intrigas y sus asesinatos, “Muerte entre las flores” es una historia de perdedores que narra cómo un hombre se debate entre el amor y la amistad en un entorno hostil, que no es otro que la guerra de mafias. Tom, un impresionante Gabriel Byrne, es amigo de Leo (otro genial Albert Finney), que es su jefe, y es amante de Vera (muy destacada Marcia Gay Harden), a la que Leo desea. Cuando otro jefe mafioso pide permiso a Leo para matar a Bernie (John Turturro), el hermano de Vera, un hombre impetuoso, entrometido e inútil al que muchos le tienen ganas desde hace bastante tiempo, la tragedia se precipita. A partir de esta petición, la compleja y excelentemente hilvanada trama se desenvuelve entre fina y a la vez cruda violencia, dramatismo brutal y a veces tierno y humor a caballo entre negro y surrealista. Tom es un ganador y un perdedor a la vez. Es él el que dirige a Leo en la sombra a pesar de la amistad que ambos tienen. Es, a pesar de su oficio, un hombre hasta cierto punto íntegro que es capaz de dar algo por los demás y que por ello se busca más de un problema. A pesar de coger en casi todo momento la sartén por el mango, recibe golpes sin parar y como ningún otro personaje. Como en “La llave de cristal”, jefe y subordinado (cuyos papeles se intercambian sin cesar a lo largo de todo el metraje) compiten por la misma mujer mientras luchan por mantener su amistad, y Tom, como el Ned Beaumont de la novela referida, se introduce en la banda rival haciendo creer que ha abandonado a Leo para dinamitarla desde dentro. También, como Ned, se ve perseguido por todos en todas partes, incluso por los que ha salvado (el pérfido y despreciable Bernie). El desenlace de la película, que no revelo, pone la relación entre Leo y Tom al mismo nivel que la de Paul (el jefe mafioso de la novela) y Ned a la llegada del propio desenlace de la obra escrita. Los parecidos son tremendos, tanto que a veces parece tratarse la cinta de una completa adaptación no acreditada de la novela. Los diálogos son geniales, chispeantes y a veces delirantes, ágiles y divertidísimos, haciendo gala de un humor negro que a veces se vuelve realmente macabro. Para muchos, como comenté arriba, “Muerte entre las flores” es la película de madurez de Joel e Ethan Coen. No hay duda de que es una de las mejores obras negras de los años noventa.

miércoles, 12 de enero de 2011

STALINGRADO de Joseph Vilsmaier - 1992 - ("Stalingrad")


1942. Segunda Guerra Mundial. Un grupo de jóvenes soldados alemanes cargados de sueños heróicos son enviados a luchar a tierras rusas, a Stalingrado. Sus superiores les han prometido la gloria y les han asegurado que la batalla en esa ciudad será rutinaria y corta porque ellos son los mejores y sus armas las más modernas. Nada resulta ser así: Stalingrado se convierte en el peor infierno de sus vidas y todos sus ideales y su patriotismo se derrumban entre la brutalidad de los rusos, el hambre, la enfermedad, la soledad y el frío atroz. El Tercer Reich está a punto de sufrir su primer gran golpe.


Poco conocido fuera de su tierra, Joseph Vilsmaier es uno de los directores alemanes más importantes y uno de los grandes directores de cine histórico moderno. Formado en el mundo de la televisión, es el creador de la productora Perathon Film. Su filmografía es principalmente una filmografía de aliento crítico que muy a menudo revisa asuntos polémicos de la Alemania y de la Europa reciente con un ojo muy agudo. Su estilo es realista y sobrio y a veces directamente naturalista, crudo y cargado de violencia en ocasiones, de gran belleza fotográfica y con toques poéticos comedidos. Sus personajes luchan contra una sociedad opresora en la que intentan sobrevivir o mantener sus principios o su integridad. Ha sido uno de los cineastas de su país que más ha tratado la Alemania Nazi, la Segunda Guerra Mundial y el holocausto del pueblo judío, lo que le ha propiciado tanto alabanzas como críticas (se le ha acusado de repetitivo y hasta de eludir problemas actuales centrándose demasiado en el pasado). Autor por lo general exitoso, ha sabido siempre crear productos atractivos para las salas comerciales pero de gran calidad artística y de hondo contenido. Su filmografía (la que ha salido de Alemania por lo menos) se compone de los dramas “Leche de otoño” y “Rama Dama”, ambas historias de amor ambientadas antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial; de la comentada bélica “Stalingrado”, de la comedia familiar “Charlie & Louise”, del drama romántico histórico “Schlafes Bruder”, del drama sobre unos músicos judíos en la Alemania Nazi “The Harmonists” y del drama sobre el holocausto “El último tren a Auschwitz”.


“Stalingrado” era al parecer un proyecto que Sergio Leone nunca pudo llevar a cabo y que fue retomado por Joseph Vilsmaier, proyecto al que imprimió su personalidad a la hora de rodar cine histórico (limpia sobriedad, violencia naturalista y un realismo crudísimo salpicado de momentos poéticos) y que fue uno de los primeros que narraron un episodio de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de unos soldados nazis que perdían todas sus ilusiones y su patriotismo. El filme se ambienta en la que para muchos fue la peor batalla de aquella contienda y en la que sin duda es una de las más cruentas de toda la historia de la humanidad: la Batalla de Stalingrado, que enfrentó a alemanes contra rusos y que terminó con 2.000.000 de vidas además de marcar uno de los más claros comienzos de la decadencia del Tercer Reich en el conflicto. Vilsmaier relata dicha batalla a través de las vidas de un protagonista coral formado por jóvenes guerreros alemanes cuya exaltada visión del heroísmo y del sacrificio militar se derrumba en un mundo de falsedad y de violencia sin sentido que de heróico y de épico tiene bien poco. El ejército ruso les propina la lección que tiempo atrás le dio a los franceses: los sitia en una tierra helada e inhóspita como pocas y los somete a las peores torturas; a las del clima infernal, a las del hambre y a las del tiempo. Su patriotismo se derrumba y dejan de creer en las promesas de sus líderes, que únicamente les quieren como carne de cañón. “Stalingrado”, rodada con una fotografía oscura, sucia y fría magnífica, esquiva el maniqueísmo fácil y se aleja de esa costumbre tan tonta de retratar a absolutamente todos los nazis como máquinas de matar sin sentimientos mientras que, además, muestra a unos rusos igualmente despiadados y salvajes entre los que también se encuentran otros que, como los protagonistas alemanes, viven oprimidos por un sistema asesino. El desenlace del filme es uno de los más desoladores y terribles de la historia del cine bélico. Una obra maestra.

domingo, 9 de enero de 2011

PARANORMAL ACTIVITY II de Tod Williams - 2010 - ("Paranormal Activity II")


Cuando en el chalet de Kristi y Dan desaparece tras un misterioso robo el collar de Katie, la hermana de Kristi, la familia decide instalar cámaras de seguridad en el hogar en previsión de que el ladrón pueda volver. La vida transcurre de manera completamente normal hasta que extraños acontecimientos empiezan a sucederse: ruidos raros, golpes nocturnos, objetos que aparecen cambiados de lugar... Las cámaras van a ser las que lo capten todo.

Tal vez sea injusto presentar a Tod Williams, director de los dos muy buenos dramas "Las aventuras de Sebastian Cole" y "Una mujer difícil", con "Paranormal Activity II", una película medianamente aceptable pero que ni de lejos está al nivel de las otras dos mencionadas. Le debo un espacio a este director.


Un año después del gran éxito de "Paranormal Activity" ya tenemos en las salas su secuela, de la que hay, la verdad, poco que destacar a pesar de que, dentro del por desgracia habitualmente mediocre cuando no horrendo panorama del cine de terror comercial, consigue aportar un mínimo de dignidad. La historia, relacionada con coherencia con la de la anterior entrega, vuelve a repetir sus cánones: formato de documental de ficción, poco presupuesto y terror basado en la sugerencia. Vuelven a repetirse aciertos y errores: hay momentos conseguidos (me quedo con la apertura repentina y bestial de los armarios de la cocina, un buen susto aunque precisamente el más efectista) y una parte importante de metraje de "vida cotidiana" de relleno que lastra algo el ritmo y que no aporta nada (aparte aparece por ahí una indignante, caricaturesca y tópica asistenta chicana medio bruja con relación con lo paranormal.. horroroso). "Paranormal Activity II" es, básicamente, un calco de su antecesora en casi todos los aspectos, lo que a muchos amantes del cine de terror gustará y lo que a otros machacará (como en su día "El Proyecto de la Bruja de Blair", "Paranormal Activity" divide al público y lo va a seguir haciendo). En mi opinión, y ya lo expresé ayer al hablar de la primera entrega, la saga se puede ver bastante bien (y es que las dos son, como he mencionado, prácticamente un calco). Esta segunda parte no tiene ninguna sorpresa, pero creo que, como su predecesora, es mucho más disfrutable que más de la mitad de la cartelera de terror de las salas comerciales. Eso sí, no sé si sobreviviría la saga a una tercera parte que fuese otro calco. Lo comento porque "Paranormal Activity III" está en camino para este 2011...

sábado, 8 de enero de 2011

PARANORMAL ACTIVITY de Oren Peli - 2007 - ("Paranormal Activity")


Micah y Katie son una pareja que lleva una vida completamente normal y corriente en su chalet de San Diego. Katie, sin embargo, siente desde su temprana juventud que una suerte de ente paranormal está siempre a su lado. Por ello, y como simple experimento casi lúdico, Micah se hace con una cámara que instala en el dormitorio de ambos y con la que grabarán lo que ocurra mientras ellos duermen, si es que ocurre algo. Todo empieza como un juego. Sin embargo, pronto la cámara empezará a revelar cosas que ellos ni se pueden imaginar...


Rodada con apenas cinco actores y con 15.000 dólares en el chalet de su propio director en San Diego, "Paranormal Activity" es el debut del israelita afincado en los USA desde su juventud Oren Peli y fue rodada en el año 2007, aunque modificada constántemente hasta 2009, año en el que se exhibió de manera masiva y con gran éxito en las salas comerciales. Tras unas treinta proyecciones frente a audiencias de toda clase (desde amigos del director hasta amantes del cine de terror de festivales independientes pasando por amas de casa e incluso por el mismo Steven Spielberg) después de las cuales Peli solía cambiar algo en la trama, en la narración o en los detalles de la cinta, "Paranormal Activity" llegó a las mencionadas salas comerciales con un desenlace "oficial" que fue sugerido por el propio Spielberg pero contando con otros dos alternativos que se pueden encontrar en Internet y que supongo que terminarán publicados en alguna edición especial para DVD del filme (si que no lo están ya). "Paranormal Activity" explota uno de los miedos esenciales del hombre, el miedo a la indefensión total que todos padecemos al estar dormidos, para narrar la historia de una pareja que deja una cámara en su habitación todas las noches al acostarse (la propia cámara con la que el filme se graba) y que detectará una presencia diabólica. El formato elegido es una vez más el del documental de ficción que popularizaron en el género del terror clásicos como "Holocausto Caníbal" o "El proyecto de la Bruja de Blair", que otorga una gran sensación de realismo recurriendo únicamente a un presupuesto pequeño. Hay que decir que, con la gran cantidad de productos fallidos que existen dentro de este "estilo", el debut de Oren Peli es notablemente digno y sabe explotar muy bien el miedo a lo desconocido por medio de la sugerencia y sin hacer uso de grandes alardes visuales. El sólo ángulo de la habitación que capta la cámara, con esa terrible puerta abierta que deja ver todo el pasillo y la escalera oscura, ya produce escalofríos e inquietud nada más empezar la película. La habilidad del director sabe poner al espectador en la piel de los protagonistas explotando los ruidos nocturnos y comediendo los estruendos efectistas. Escenas especialmente destacadas y que pueden poner los pelos de punta hay varias: la huída nerviosa del parapsicólogo nada más entrar a la casa, las pisadas en la harina del suelo, la subida al trastero o las interminables "caminatas" y "paradas" nocturnas de la protagonista femenina. Sí adolece el filme, como casi todos los de esta factura, de escenas alargadas que no aportan mucho al total y que entorpecen el ritmo. Sin embargo, se pueden perdonar dentro del conjunto general, bastante bien facturado. Creo que "Paranormal Activity" es una notable sorpresa dentro del cine de terror de los últimos años.

viernes, 7 de enero de 2011

PINOCHO de Ben Sharpsteen y Hamilton Luske - 1940 - ("Pinocchio")


Pinocho es un niño de madera al que una bondadosa Hada Azul ha dado la vida y al que ha hecho una promesa: si se porta bien con Geppetto, su viejo padre, el juguetero que lo ha construido, se transformará en un niño de verdad. Para hacerle su camino más fácil, el hada le ha dado a Pinocho una conciencia: el grillo Pepito, que velará por él y que le dará consejos para que sea bueno y responsable. Pinocho, sin embargo, muy pronto va a tomar el mal camino... Camino del que sin embargo va a aprender y que le va a transformar en un héroe para su padre.


Tras el enorme éxito de la magistral “Blancanieves y los Siete Enanitos”, Walt Disney fue lanzado, de manera definitiva, a las estrellas de la industria de la animación. El modo de producción de su empresa, The Walt Disney Company, lógicamente cambió: comenzaron a producir largometrajes con asiduidad, y el segundo de ellos fue otra adaptación de un cuento clásico. El turno era ahora de Carlo Collodi y de su obra “Pinocho”. Walt Disney ya no se puso en cambio tras la inmediata dirección de la película que nos ocupa. Y de ninguna más. Sin embargo, hasta su muerte en 1966 todas pasaron por su lupa: fue el supervisor de todo lo que en su compañía se creó, aunque encargó sus producciones a otros geniales animadores que, sin embargo, han quedado, muchos de ellos, olvidados (tal vez por no ser más que excelentes artesanos llevados por las manos maestras de otros). Eso ocurrió parcialmente con Ben Sharpsteen (director también de “Fantasía” y de “Dumbo”) o Hamilton Luske (director o co-director de maravillas como “El dragón chiflado”, “La Cenicienta”, “Alicia en el País de las Maravillas”, “Peter Pan”, “La Dama y el Vabundo” o “101 dálmatas”), que son los que a su vez dirigieron esta maravilla de la animación que es “Pinocho”, maravilla que sin embargo resulta, en bastantes de sus pasajes, poco adecuada para el público infantil, al que supuestamente va dirigida. La obra original de Carlo Collodi es tomada sólo en parte para realizar un cuento moral con final feliz que advierte a los niños de que las obligaciones son lo primero y de que el exceso de ocio siempre es secundario y a veces hasta completamente nocivo. Pinocho es un niño de madera que, para ser de verdad, ha de portarse bien con su padre, el viejo juguetero Geppetto. La historia la conocemos todos ya, pero sus lecciones morales están por lo menos al mismo nivel de crueldad e incluso de violencia que las del cuento original de Collodi, que en absoluto era para niños y que mostraba escenas verdaderamente duras, al igual que este filme, uno de los más siniestros de toda la factoría Disney. Junto a la ternura y a la entrega de personajes bondadosos y altruístas como el Hada Azul, Geppetto, Pepito Grillo, el gato Fígaro o la pez Cleo, “Pinocho” tiene una de las galerías de villanos más estremecedoras de toda la filmografía de la mítica compañía Disney: el Honrado Juan y Gedeón, dos animales embaucadores, crápulas y desconsiderados son todo un ejemplo de amistad traicionada, mientras que otros como el titiriteo Stromboli o el dueño de la Isla de los Juegos resultan verdaderamente diabólicos. La película además, en su afán de moralizar, recurre al terror, fácil de producir en los niños, con unas escenas durísimas que también logran estremecer a los mayores: la del encierro de Pinocho en la jaula a manos de Stromboli, la de la transformación de Polilla en burro (de pura pesadilla) o la de la ballena Monstruo estrellándose contra las rocas resultan, aún hoy, tremendamente impactantes. Las películas clásicas de Disney sirvieron para transmitir mensajes morales propios del “American way of life” a su público potencial, los niños y los adolescentes, y “Pinocho” es una de las que mejor ejemplifica este hecho. Dejando esto a un lado, la cinta es todo un prodigio de animación, de animación fluidísima, preciosa y llena de detalles. En este aspecto, como “Blancanieves y los Siete Enanitos”, es una maravilla y una obra de arte.

jueves, 6 de enero de 2011

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI de Robert Wiene - 1919 - ("Das Kabinett des Doktor Caligari")


A la pequeña ciudad alemana de Holstenwall llega una feria ambulante cargada de variedades y los dos jóvenes estudiantes Francis y Alan acuden a ella en busca de diversión. Allí, en una de sus carpas, conocen al Doctor Caligari, un hombre extraño y siniestro que les predice que Alan aparecerá asesinado al día siguiente. Efectivamente, Alan es apuñalado durante la noche para el horror de Francis, que comenzará una investigación para dar con el asesino de su amigo... Y el primer investigado será el propio Doctor Caligari, que le sumergirá en un infierno del que no podrá escapar.


En 1920, tras haber cuajado en las artes plásticas y en la literatura, el Expresionismo Alemán tuvo su gran disparo de salida en el cine con el estreno de “El gabinete del Doctor Caligari” de Robert Wiene. Frente a la fidelidad al mundo real que algunos autores desarrollaban ya en la época superando el primer cine fantástico de Georges Méliès (David W. Griffith ya había cambiado la narrativa con “El nacimiento de una nación” e “Intolerancia” y dos años después de la película comentada se estrenaría el gran documental realista de la época, “Nanook, el esquimal”, de Robert J. Flaherty), el expresionismo imponía la interpretación subjetiva de la misma realidad implantando la evasión hacia el mundo de la mente, de la imaginación y de los sueños para escapar del duro momento de la posguerra europea (que en Alemania, la cuna del movimiento, fue especialmente dura y brutal a causa de la humillación que el país sufrió tras la Primera Guerra Mundial) o para reflejarlo por medio de la deformación de los escenarios y de los personajes, cuya psicología compleja y atormentada se exhibía en unos objetos simbólicos y mirados con lupas deformadoras y en unos paisajes oníricos, retorcidos y oscuros, llenos de sombras y de luces extrañas y amenazantes y cargadas de contrastes (muchas veces directamente pintadas en los decorados). Dirigida por el olvidado y poco destacado Robert Wiene, “El gabinete del Doctor Caligari” vuelve al estilo del mencionado Georges Méliès (incluso resulta ser un filme tremendamente teatral y alejado de la narrativa moderna que ya usaba Griffith salvo por escasos recursos novedosos como el “flashback dentro de un flashback”) para narrar una historia que retrata a la triste Alemania de la República de Weimar, una Alemania miserable en la que la escenografía modevilesca de Hermann Warm, Walter Roehrig y Walter Reimann (magistral, soberbia e inolvidable) se dislocaba y se retorcía hasta límites insospechados para dar rienda suelta a las mentes delirantes de sus personajes, el malvado Doctor Caligari, su esclavo hipnotizado Cesare y el héroe predestinado a la locura Francis, que irónicamente es, desde el manicomio, el narrador de la historia (guionizada por Carl Mayer y Hans Janowitz con ideas del mismo Fritz Lang, al que en un principio se le ofreció dirigir el filme) y que por ello coloca al espectador en una disyuntiva sobre la justificación misma del estilo expresionista, en la mente del mismo espectador, del propio protagonista y de la película en sí misma. Esta imprescindible fábula de terror fue uno de los más grandes éxitos de la historia del cine alemán: fue exhibida ininterrumpidamente en un mismo cine de París desde 1920 hasta 1927, un récord que sólo superó la película erótica “Emmanuelle” en 1974. Con ella despegaba gran parte del cine de horror moderno. Además, supuestamente, aunque esto es dudoso, escondía el filme ya una alegoría sobre el control de la mente del pueblo por parte de grupos como los Nazis, que llegarían al poder en 1933 desatando todo el horror que ya conocemos. ¿Qué piensan de ello?


El algo impersonal artesano alemán Robert Wiene dirigió muchas películas, pero realmente sólo consiguió destacar con su gran obra maestra, “El gabinete del Doctor Caligari”, que ofuscó a casi toda su anterior y posterior carrera. Murió de un cáncer en París en 1938 exiliado tras la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania.

miércoles, 5 de enero de 2011

PÁJAROS DE PAPEL de Emilio Aragón - 2010 - ("Pájaros de papel")


Acaba de terminar la Guerra Civil en España y el artista cómico Jorge del Pino, que ha perdido a su mujer y a su hijo pequeño en la contienda, vuelve a los escenarios después de un año desaparecido y sumido en un infierno de frustración, depresión y odio. Jorge se reencuentra en su viejo trabajo con Enrique, su mejor amigo, y ambos acogen en su compañía a Miguel, un niño huérfano que quiere ser artista como ellos. Los tres van a actuar en una España negra y opresora en la que van a intentar mantener su dignidad a toda costa.


El que escribe esta crítica está ya bastante cansado en líneas generales de las películas de ficción sobre la Guerra Civil de España y el posterior Franquismo. Porque son ya demasiadas, porque casi todas dicen lo mismo, porque suelen ser maniqueas y simplistas (con buenos muy buenos y malos muy malos insultantes) y, sobre todo, porque creo que España, el país en el que nací y en el que vivo, tiene montones de problemas en todos los aspectos hoy en día como para tener que estar siempre volviendo a esta época que es preciso cerrar de una vez por el bien de todos nosotros y que ya prácticamente ha creado un "género" propiamente español como el western es, por ejemplo, un género propiamente americano. Discusiones aparte, "Pájaros de Papel", la película que hoy nos ocupa, es predecible, narra una historia bastante vista y con poco nuevo que contar y lo hace desde una narrativa clásica con un ambiente muy cuidado que no tiene otra pretensión que la de contar una historia bonita de amistad y relaciones entre padres e hijos (adoptivos) en un contexto hostil mientras realiza un sentido homenaje a los artistas. Pero ahí reside su principal valor: "Pájaros de Papel", frente a todo ese cine español tan pretencioso y finalmente vacío que por ahí ronda, aporta honestidad e intenciones muy claras, y oigan, consigue emocionar al espectador a pesar de que intuya claramente desde primera hora todo (o casi todo) lo que va a terminar ocurriendo. Emilio Aragón, en el que es su debut en el largometraje (acogido con bastante escepticismo -yo mismo lo acogí así-), entrega una película dignísima con un reparto genial (todos brillan, especialmente Imanol Arias y Lluis Homar), con algunas escenas especialmente bien rodadas (el momento en el que Arias limpia la cara a Homar está tremendamente bien labrado) y sobre todo honesta, que no intenta dar gato por liebre con discursos pedantes o largar una moralina inepta. Incluso tiene su pequeña sorpresa final, la cual no revelo. "Pájaros de papel" es un debut muy apreciable en todos los aspectos.Y lo dice un "quemado" de tanta Guerra Civil y tanta dictadura de Franco.

martes, 4 de enero de 2011

BANANAS de Woody Allen - 1971 - ("Bananas")


A Fielding Mellish le ha abandonado su novia Nancy, fiera e incansable activista política y social "de izquierdas". Por eso, para recuperarla e impresionarla, decide tomarse unas vacaciones en la pequeña y paradisíaca república de San Marcos, en donde el corrupto gobierno lucha día y noche contra la valiente guerrilla rebelde que se opone a él. Cuando esta guerrilla por fin toma el poder, su líder se vuelve misteriosamente loco… Y al nuevo gobierno se le ocurre entonces suplantarlo: Mellish es la elección perfecta para ocupar su puesto. A la República de San Marcos le espera el caos más delirante y absoluto.


“Bananas” fue la segunda película que dirigió Woody Allen después de haber debutado (sin contar con “Lili, la Tigresa”) con “Toma el dinero y corre”. Su personalísimo estilo se va afianzando cada vez más. “Bananas” supone un nuevo paso hacia el ácido e inmisericorde humor irónico lleno de referencias culturales que le caracterizaría en el futuro. Aún conteniendo muchas escenas compuestas por gags puramente físicos y por diálogos de trazo grueso o directamente surrealistas o absurdos, ya apunta hacia un asunto de más enjundia que el de su anterior película: la crítica, brutal a pesar de aparecer en clave humorística, de las revoluciones y de las dictaduras que azotaban y aún azotan a muchos países de América central y del sur, así como la crítica al mundo “desarrollado” deshumanizado de los USA en aspectos como la violencia tranquilamente aceptada o el opio de la televisión. Dentro de estas críticas, también se hacen constantes referencias a otros de los asuntos que todavía le obsesionan a Woody: las relaciones amorosas y, aquí sobre todo, el sexo. El personaje se sigue asentando: es el protagonista del filme, por segunda vez, el hombre neurótico, tímido, apocado y mediocre de “Toma el dinero y corre” (interpretado por el propio Allen de nuevo), el hombre neurótico que se acaba involucrado en una empresa que se le escapa de las manos desde el primer momento: aquí una revolución y un tumultuoso y decepcionante cambio de gobierno. Este tipo de hombre sería el que protagonizaría ya casi todas las posteriores obras de su creador. Las referencias de “Bananas” a la Cuba de Fidel Castro son evidentes desde el primer minuto de metraje. Woody Allen disecciona con por momentos sádica ironía el proceso por el que una revolución en el nombre de ideas altruistas acaba instaurando, tras la victoria, un nuevo mecanismo tan opresor, tan corrupto y tan intransigente como el derrocado. Muchos criticaron a Allen por esto y hasta le acusaron de ir contra las revoluciones sudamericanas y a favor de los Estados Unidos (lo cual es totalmente falso, y no hace falta para asegurarlo más que comprobar como nuestro amado neurótico también ataca sin piedad a su país). La película, con un ritmo frenético que no encontramos en otras de su autor, si bien es divertidísima y delirante, no está al nivel de sus grandes obras, lo cual es también normal visto el nivel que alcanzó a partir de “Annie Hall”. No deja de ser, a pesar de esto, una comedia inteligente y canalla más que apreciable y cargada de memorables gags. Destacaría, por encima de todos, el de la paliza a la vieja del metro (podemos encontrar en ella a un joven Sylvester Stallone), lucidísima muestra en clave de negrísimo humor de cómo una sociedad de cobardes, para evitar mirar de frente a la violencia, se limita a ignorarla amparándose en sus quehaceres diarios. Es una escena realmente genial e irrepetible en toda la filmografía de Allen.