Porco Rosso

Porco Rosso

viernes, 25 de mayo de 2018

SM-RECHTER de Erik Lamens - 2009 - ("SM-Rechter")


Koen es un juez que está casado desde hace muchos años con Magda. Los dos se quieren, pero desde hace tiempo las cosas no funcionan bien porque ella está pasando por una depresión muy profunda que la tiene casi todo el tiempo encerrada en casa y sumida en la tristeza. Koen no sabe qué hacer para ayudarla y está desesperado. Un día, Magda le confiesa algo: tiene fantasías masoquistas y de dominación y necesita cumplirlas. Juntos, empiezan a experimentar y a frecuentar clubes de Bdsm. Todo empieza a mejorar... Pero una gran parte de la sociedad les va a condenar con violencia por su nueva sexualidad, que ven como algo inmoral y aberrante.


El belga Erik Lamens es un director bastante poco conocido aquí del que sólo he podido saber de tres películas: "Nicolas", realizada para la televisión; "10 jaar leuven kort", de la que no se nada, y la comentada "SM-Rechter".


Hace justo un mes, de pura casualidad, comentaba aquí la horrenda "50 sombras liberadas", con la que se cerraba la despreciable trilogía literaria y cinematográfica que ha conseguido, ciertamente y a pesar de todo, poner bastante visible a una sexualidad alternativa como el Bdsm, siempre muy limitada a creaciones de ficción bastante lamentables o estrictamente eróticas o pornográficas y a ambientes muy cerrados (por suerte, esto ya es cosa del pasado). "50 sombras de Grey" es, a pesar de su fama, un ejemplo pésimo de lo que es el Bdsm, pues se mueve alrededor del trauma, de lo oscuro y de la locura de personajes bastante desequilibrados. Por suerte, hay películas que no son así y que marcan la diferencia, como la genial "Secretary" o esta "SM-Rechter", una cinta belga muy poco conocida pero que se ha convertido por méritos propios dentro del mundillo en una obra de culto. "SM-Rechter" sí es Bdsm de verdad, Bdsm militante. Se basa en un caso real que tuvo lugar en el país belga en 1997 y expone la relación de una pareja que, tras la depresión de ella, deciden entrar en el ambiente de esta sexualidad, en donde encuentran la realización sexual, valga la redundancia, y emocional. Desgraciadamente, esto les vale también una condena moral social, ya que el hombre de la pareja es juez y tiene sus enemigos y es denigrado en público por sus preferencias sexuales. Exactamente igual que les ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, a tantas personas homosexuales o bisexuales o transexuales. El Bdsm, si bien es menos mayoritario que otras sexualidades, es también susceptible de ser perseguido y condenado. Los protagonistas de "SM-Rechter" viven un calvario, y hasta tienen problemas con su familia. Son señalados y juzgados por una sociedad rancia, beata, invasiva e hipócrita y han de luchar por su derecho a la libertad. Esto es todo lo contrario de las "50 Sombras de Grey". Y gracias.


"SM-Rechter", dirigida de forma muy notable por Erik Lamens, que desarrolla el drama con lucidez y con ímpetu de denuncia, es una obra más contra la intolerancia, los prejuicios, el ansia de los demás por controlar las vidas de otras personas y por meterse en donde no les llaman. Es también una película sobre la visibilidad del Bdsm, que no lo muestra como algo oscuro o turbio en absoluto, que retrata muy bien el ambiente de los clubes de este tipo y que rompe una lanza a favor de la diversidad de forma radical y combativa. Ésta es, desde mi punto de vista, la película que le hacía falta al Bdsm en los últimos tiempos. Es una lástima que sea poco conocida, porque además, independientemente de que a uno le interese o no su asunto central, es una película sobre la libertad y sobre las personas valientes que no se amedrentan ante la jauría humana y sus discursos fanáticos y doctrinarios y sobre la gente que lleva su condición, sea cual sea, con orgullo. Filme de culto extremandamente recomendable.


jueves, 24 de mayo de 2018

LUCKY de John Carroll Lynch - 2017 - ("Lucky")


Lucky tiene más de noventa años. Lleva una vida sencilla en su pequeño pueblo, y muy sana: hace ejercicio, va andando a todas partes y cuida muchísimo su escasísima y saludable alimentación. Pasea por las calles de la localidad, habla con sus vecinos apaciblemente y por las noches se toma un zumo de tomate en el bar con sus amigos. A veces, también tiene sus peleas y sus discusiones. Un día, Lucky se desmalla en su casa. Y se despierta asustado y va al médico. Éste le dice que no le pasa nada: simplemente, que tiene más de noventa años. Lucky, de repente, es dolorosamente consciente del poco tiempo de vida que le queda... Y cae en una terrible crisis de desolación y miedo.


A veces, pienso cómo tiene que ser la vida de una persona que ha pasado los noventa. Cómo tiene que ser el desasosiego (o el alivio) diario de saber que, en cualquier momento, de cualquier día, todo se acaba de golpe, y tal vez sin que uno se entere siquiera. Harry Dean Stanton murió el 15 de septiembre del pasado 2017. Tenía noventa y un años. Y una filmografía acojonante a sus espaldas que quiso despedir con "Lucky", la ópera primera en la dirección del actor John Carroll Lynch. "Lucky", que Carroll Lynch dirigió impactado por la muerte de su madre, tiene mucho de él pero, estoy seguro, también tiene mucho de Dean Stanton. Narra la vida cotidiana de un nonagenario que vive en un pequeño pueblo de la Norteamérica profunda, ese escenario que ya tan bien nos conocemos y que casi siempre suele ser un personaje más. Dean Stanton es este nonagenario: él mismo. Sin grandes creencias en el más allá, Lucky, un día cualquiera, tiene un desvanecimiento: no ocurre nada terrible y el médico le dice que puede continuar con su vida y que simplemente le pasa que... Tiene más de noventa años. Lucky se deprime y es consciente, tal vez por primera vez con todas las consecuencias, de que le queda poco tiempo de vida. Y empieza su último periplo antes de saldar sus cuentas con el mundo. Numerosos personajes van pasando a su alrededor y le aportan algo, y él les aporta también algo. Revisa costumbres sociales como su cierta homofobia y hechos de su pasado y de su presente, y tiene miedo de mirar al futuro que le queda, que puede ser de días o hasta de horas. Se redime de pequeñas cosas y pequeños gestos, y se da pequeñas oportunidades de cambiar hechos que no le gustan o de expresar sentimientos que tenía guardados, aunque sea a última hora. John Carroll Lynch lo rueda todo con un minimalismo sentido y emotivo, a flor de piel. "Lucky" es un canto a la vida, en cualquiera de sus consecuencias. Y Dean Stanton lo da todo, todo, todo.


El actor de "Paris-Texas" y de mil maravillas más se sabe a punto de morir, y entrega un último papel de despedida soberbio, que cala en los huesos. Sus caras de desamparo ponen los pelos de punta, pero también las de optimismo. Es realista, pero también coherente, agradecido y optimista. Ha tenido una muy larga vida que muchas personas nunca podrán ni siquiera soñar. A pesar de sus frustraciones y cosas malas. Y tiene miedo del vacío, pero es capaz también de luchar hasta el final y de dejar algo bueno antes de irse. Los diálogos son maravillosos, las escenas para el recuerdo casi todas, los personajes secundarios entrañables y perfectos complementos del principal (e interpretados por muchas caras conocidas como las del director David Lynch o Tom Skerritt), el humor el justo y necesario pero perfectamente calzado siempre, y el drama ajustado escrupulosamente para no ser llorón o exaltado. "Lucky" es una obra maestra y un debut por todo lo alto, y la mejor despedida para uno de los grandes actores de las pasadas generaciones. Preciosa e imprescindible.


miércoles, 23 de mayo de 2018

DEADPOOL II de David Leitch - 2018 - ("Deadpool II")


Deadpool está destrozado y decide que va a quitarse la vida. Algo terrible le ha ocurrido que ha dejado a su existencia sin ningún sentido. Y está preparado para dejar este mundo para siempre. Pero, una vez más, sus planes no van a salir como esperaba... Y se va a ver envuelto en otro lío de narices con los X-Men y con otros mutantes con problemas.


Una vez, tiene cierta gracia. Dos veces, no. "Deadpool", la primera, me pareció un soplo de aire fresco en un universo cinematográfico de los X-Men habitualmente lleno de películas de conflictos graves y épicos para salvar al mundo. No era el culmen del humor inteligente o transgresor, como se pretendió que pareciese, pero era eso: un soplo de aire fresco. "Deadpool II", ahora dirigida por David Leitch, después de la brutal carga emocional de la maravilla de "Logan", me apetecía. Pero me he encontrado una repetición cansina de todo lo que vimos en su antecesora y, encima, y lo que es más imperdonable, una deformación payasesca repugnante de personajes clave del universo de Marvel. Deadpool aquí ya directamente es un pesado. Un plasta. Sus gracietas no dejan un segundo de descanso y resultan irritantes porque además han perdido la inventiva y la originalidad. Caca, culo, pedo, pis, polla, culo, tetas y comentarios chorras sobre otros superhéroes. Y fin. Todo sin descanso, buscando la risa facilona y forzada: faltan ya solamente las sonrisas enlatadas de las sitcoms americanas. La historia es una cutrería donde todo pasa por la cara: no se explica nada de la prisión mutante, no se explica nada del futuro del que viene Cable, no se explica nada de qué están haciendo los otros X-Men mientras se lía parda. Hay lagunas de bulto además: los protagonistas dejan a villanos vivos para que vuelvan a por ellos, Cable pierde su tiempo con Deadpool en vez de ir a buscar a alguien más competente o a alguien conectado con su historia (los que hemos leído los cómics sabemos de qué va esto), el profesor Xavier ni aparece cuando su hermanastro Juggernaut la está formando...


Y ya de coherencia con las anteriores entregas de esta larga e irregular franquicia mejor ni hablo: no las tenían ya películas mejores como "X-Men. Apocalipsis" o "Logan", y no se la voy a pedir a ésta (de hecho, la coherencia de este universo cinematográfico ya a estas alturas brilla por su ausencia, con personajes repetidos y a la vez diferentes como Dientes de Sable, Angel o el propio Deadpool, con desapariciones inexplicables de otros y con viajes en el tiempo que eliminan películas enteras... En fin, eso de currarse un guión para el público no palomitero y circunstancial que sigue las sagas no entra en los planes de producción de los artífices de esto, lo asumo). Desastroso. Y encima, la película viene ahora con un mensaje políticamente correcto a favor de la paternidad y la familia (¿En Deadpool? ¿De verdad?). Es que apesta todo, y mucho, mucho, muchísimo.


Pero hay algo todavía más imperdonable que todo esto en esta chorrada de secuela: el maltrato de personajes de los cómics. Es una moda triste en ambas franquicias de Marvel el coger a caracteres serios y desfigurarlos hasta convertirlos en putos payasos de opereta. Pasó hace unos meses en la mierda de "Thor Ragnarok" y ahora ha pasado en "Deadpool II". El bochornoso amago de X-Force de esta película es eso: bochornoso. Personajes como Estrella Rota aparecen para soltar un chiste patético y luego ser tirados por el retrete para hacer la gracieta facilona y gilipollesca. Y aparte, ahí está Cable. Ese Cable... Han transformado a un viajero del futuro con conexiones importantes con los X-Men en un imbécil cómico sin pasado, sin presente, sin tormentos, que viene al mundo actual a echar el rato con una panda de idiotas en vez de ir a hablar con el profesor Xavier o con Cíclope para que le ayuden en condiciones. ¿De verdad esto es Cable? Es totalmente lamentable. "Deadpool II" me parece una puta mierda. Con todas las letras. Repetitiva, aburrida, sin gracia, con una trama que es una basura y con unos personajes desvirtuados hasta la náusea. Lo puto peor sin fisuras.


martes, 22 de mayo de 2018

LA CASA TORCIDA de Gilles Paquet-Brenner - 2017 - ("Crooked House")


El detective privado Charles Hayward es contratado por Sophia Leonides, una mujer con la que tuvo hace tiempo un breve romance, para que investigue la extraña muerte de su abuelo, el rico Aristides Leonides. Charles se muda unos días a la lujosa mansión de la familia y conoce a todos sus miembros. Empieza a investigar. Y descubre unas pesquisas que le llevan a un retorcido callejón sin salida.


El francés Gilles Paquet-Brenner es un director irregular que ha tocado toda clase de géneros. Su filmografía se compone del drama "Las cosas bellas", de las comedias de acción "Gómez & Tavarés" y "Gómez ·& Tavarés, la suite", del thriller "UV", del filme de terror "Walled In", del drama sobre el nazismo "La llave de Sarah", del thriller "Lugares oscuros" y de la comentada "La casa torcida".


"La casa torcida", una de las novelas más célebres de Agatha Christie (de las tantas que tiene), merecía una adaptación más cínica e incisiva que ésta película del pasado año dirigida por Gilles Paquet-Brenner. No es que sea una mala película, pero tampoco es buena. Vale que la novela es de 1949 y que la película ha cambiado algunas cosas de ella, pero la crítica brutal a una alta burguesía o nobleza en decadencia que tampoco ha cambiado mucho en nuestros días estaba servida y creo que en el filme está explotada con altibajos. Unos personajes que en el escrito dan bastante de más de sí aquí están algo deslabazados, al igual que la narrativa y el retrato social. Los mencionados caracteres están bien interpretados por un elenco muy bueno (en especial Glen Close está soberbia) pero sus motivaciones van bailando de un lado a otro en parte debido a que están difuminadas y en parte debido a que el ritmo general es abrupto y bastante poco constante. El filme además es largo: le sobran por lo menos unos quince minutos de paja que no lleva a ninguna parte. La ambientación es genial y recrea muy bien ese mundo de alta alcurnia aséptico e impecable que esconde suciedad bajo las alfombras, y hay algunos momentos notablemente rodados como el sorprendente desenlace (para quien no haya leído la novela sobre todo) o como varias escenas (el baile y la cena sobre todo) que dejan bien patente la capacidad que tenía esta mítica escritora inglesa para retratar el lado más oscuro, malévolo y monstruoso del ser humano. La película es esencialmente correcta, pero dispersa e irregular y poco irónica y concisa. Adaptación artesana pero desperdiciada. Es una pena.


lunes, 21 de mayo de 2018

VERDAD O RETO de Jeff Wadlow - 2018 - ("Truth or Dare")


Olivia y sus amigos aprovechan las vacaciones universitarias para macharse unos días a México a visitar el país y de paso estar de juerga en juerga y de ligue en ligue. Una noche de fiesta conocen a un chico llamado Carter que les propone jugar al juego de "Verdad o reto" en un viejo y apartado convento abandonado. Olivia y sus amigos acceden. Y algo monstruoso ocurre.


"Verdad o reto", para lo mal que está casi siempre el género del terror comercial, es bastante digna. Si se es capaz de asumir que su propuesta es un delirio surrealista y en líneas generales muy tonto, se puede disfrutar notablemente. Enésima historia de jóvenes que mueren ante una maldición de tres al cuarto, lo cierto es que Jeff Wadlow sabe desarrollarla otorgándole unos personajes con carisma (aunque parezca increíble en este tipo de filmes), una trama con mucho ritmo y entretenidísima, unas amenazas originales, un humor bastante apañado y un sentido del drama aceptable que va más allá de la relación juvenil tópica. Los mencionados personajes, bien interpretados por un elenco que le pone cariño a la cosa, tienen como he dicho carisma: es un grupo heterogéneo con problemas reconocibles y con historias mínimamente interesantes que pueden ser bien explotadas ante la maldición que les acecha, que les obliga a decir la verdad y a sacar sus trapos sucios en público si no quieren ser asesinados. Bastante bien todos y con conflictos medianamente interesantes. La trama, debido a ello, divierte de principio a fin, y aunque tiene sus lugares comunes, está resuelta con solvencia, con un drama bien desarrollado, con un terror bien explotado y con giros de guión que, a pesar de tener sus lagunas y fallos, no tratan al espectador como a un imbécil. Tiene incluso un desenlace que es ciertamente original e inesperado, lo cual es muy de agradecer. Y los efectos especiales son los justos y necesarios y no dan el cante, y no cae ni en la sangre efectista y gratuita ni tampoco en la comedia tonta o involuntaria. "Verdad o reto" es una película de terror palomitera de temporada, es cierto, y no será especialmente recordada, pero consigue brillar con su buen hacer y su falta total de pretensiones más allá de conseguir que se pase un efectivo buen rato frente a la pantalla. Bastante digna, repito.


domingo, 20 de mayo de 2018

LA JOVEN DEL AGUA de M. Night Shyamalan - 2006 - ("Lady in the Water")


Cleveland Heep, el conserje de un bloque de apartamentos de Philadelphia, sabe que desde hace varios días uno de los vecinos se baña por la noche en la piscina comunitaria en secreto, lo cual está prohibido. Dispuesto a pillarlo con las manos en la masa, porque además deja el lugar bastante sucio, Cleveland vigila cuidadosamente... Y cuando cree que ha cazado al misterioso bañista, descubre algo increíble e inesperado.


M. Night Shyamalan empieza una etapa de notable decadencia artística con "La joven del agua" en 2006. No es ésta todavía una película horrorosa como sí lo es la inexplicable "Airbender", por ejemplo, pero sí que, en comparación con sus anteriores creaciones, es verdaderamente mediocre y casi mala. Es cierto que un director y guionista no siempre está en la forma perfecta, y también lo es que la cuatrilogía que conforman "El Sexto Sentido", "El Protegido", "Señales" y "El Bosque" es absolutamente gloriosa y, posiblemente por eso, hasta la llegada de "La visita" y sobre todo de "Múltiple", que supone la resurrección total, por fin, de este creador, sus películas de esta etapa de altibajos constantes fueron denostadas sin piedad en general tanto por la crítica como por el público. "La joven del agua" es un cuento urbano con muy buenas intenciones pero bastante fallido. Shyamalan se inventa una bonita mitología de seres de fábula primigenios relacionados con los seres humanos pero no la desarrolla bien. Tampoco lo hace esta vez con los personajes: son demasiados y demasiado tópicos. Ni con la trama: consiste simplemente en ir descubriendo poco a poco qué vecino tiene qué poder, y poco más. Y encima, los vecinos de marras no son un dechado de profundidad, como he dicho. Tiene también algunas pretensiones de corte crítico social que prometen y que finalmente se quedan en nada y algunas frases y momentos que abusan ligeramente de lo azucarado. En el punto fuerte, su humor es divertido, y personajes como el crítico de cine (al que Shyamalan echa su propio maldeojo de venganza) tienen su gracia.


También los actores y las actrices de "La joven del agua" están muy entregados, sobre todo los protagonistas principales, Paul Giamatti y Bryce Dallas Howard, y los diseños de los seres de leyenda del director, que se reserva un papel un tanto ombliguista por cierto, tienen su carisma, pero tampoco son un dechado de imaginación. "La joven del agua" es en conjunto un bonito cuento urbano que quiere llegar a epopeya y naufraga estrepitosamente en el camino. Es un quiero y no puedo total y absoluto, y el primer patón sonado de su director, al que también posiblemente, haciéndole justicia, se le haya exigido más inventiva que a otros debido a sus fulminantes primeras películas. No es esta una cinta horrible, repito, pero las comparaciones son odiosas y en algunos momentos parece más un drama fantástico de un Ron Howard cualquiera que un filme de alguien como M. Night Shyamalan.


sábado, 19 de mayo de 2018

NOCHE DE JUEGOS de John Francis Daley y Jonathan Goldstein - 2018 - ("Game Night")


Max y Annie, felizmente casados, son dos fanáticos de los juegos de mesa y de todo tipo en general que se adoran y que, habitualmente, convocan "Noches de Juegos" en su casa, a las que asisten sus amigos para divertirse con ellos. Una de estas noches, Brooks, el hermano de Max, es el invitado especial de la velada, pues está de visita en la ciudad. Max y él no se llevan especialmente bien: para Max, Brooks es un esnob creído e insoportable que no deja de presumir de que ha triunfado en la vida. Brooks propone a todos un juego especial... Y de repente, todo empieza a descontrolarse.


"Vacaciones" me pareció un bodrio y "Noche de juegos", aunque empieza de forma simpática, me ha resultado otro bodrio. La segunda película que co-dirigen Jonathan Goldstein y John Francis Daley es otra comedieta más de toque surrealista donde todo se desquicia y donde todos los tópicos están servidos y, encima, como vehículo de apología del cansino mensajito de siempre del Sueño Americano a favor de sentar la cabeza y formar una familia como prácticamente única opción vital disponible (pufffffff, qué pereza, de verdad). He dicho que empieza de forma simpática: así es. Los dos personajes principales, fanáticos de los juegos de mesa, se conocen en un bareto y durante una primera media hora viven aventuritas cotidianas divertidas bastante entretenidas y con algún toque de humor extravagante que tiene su gracia. Jason Bateman y Rachel McAdams son una pareja muy carismática y con mucha química, eso no se puede negar, y los dos se entregan en sus papeles a pesar de que no dan para mucho más sus simples personajes. Y luego, aparece Jesse Plemons, que como secundario de lujo entrega el mejor carácter de todos en una interpretación que la verdad es que es bastante desternillante. Aquí se queda la cosa por desgracia. La película se descontrola a lo bestia tras la presentación y se va rizando el rizo de lo retorcido y de lo turbio de baratillo y la trama se desquicia en un despropósito de carreritas, golpetazos, conspiraciones cutres y giros de guión tontainas y predecibles. El final es muy chorra y las conclusiones también. Y sobre todo, el tufazo de moralina americanita, al que nunca nos acostumbramos a pesar de conocerlo sobradamente, es verdaderamente irritante. En fin, "Noche de juegos" es la enésima comedia penca made in USA con sus tics y tocs de siempre de la que pocos se acordarán en unos meses. Un rollazo patatero.


viernes, 18 de mayo de 2018

EL GATO CON BOTAS de Chris Miller - 2011 - ("Puss in Boots")


El Gato con Botas es un fugitivo de la justicia que vive del robo de guante blanco pero que nunca quita nada a gente pobre, humilde o con problemas. Un día, en una taberna, escucha a unos forajidos hablando de unas habichuelas que dicen que son mágicas... Estas habichuelas están relacionadas con su pasado...


El Gato con Botas es el personaje secundario más entrañable y carismático de la saga de "Shrek" con diferencia, y tuvo su spin-off en 2011 en la que hasta ahora ha sido la quinta y última película de la serie (a la espera de que el próximo año se estrene la sexta). "El Gato con Botas", dirigida por Chris Miller, que ya se encargó de "Shrek Tercero", no es tan mala como "Shrek. Felices para siempre", pero sigue dando fe de que la saga está harto agotada. Se desarrolla aquí al personaje y se conoce su pasado, y hay secundarios interesantes como la gata Kitty Patitas Suaves, doblada por Salma Hayek, que hace muy bien de comparsa e interés amoroso del héroe principal (pero sin ser un personaje femenino débil o pánfilo en absoluto, sino todo lo contrario), y otros bastante flojos como el de Humpty Dumpty, carácter clásico de la rima popular inglesa doblado por Zack Galifianakis. Hay buenos momentos como el prólogo y otros bastante mediocres y aburridos como la persecución a la diligencia o el ascenso al castillo. Y la historia no tiene por suerte el tufazo políticamente correcto sobre sentar la cabeza de la mencionada cuarta parte de la franquicia, pero tampoco es nada del otro mundo y el humor negro y canalla de las dos primeras entregas ya ha desaparecido por completo. Los secundarios muy regular: la mayoría fuera de la mencionada Kitty son totalmente olvidables. Sí destaca un Gato con Botas fantástico con un Antonio Banderas muy entregado (mejor verla en versión original) y un cierto aroma melancólico en el final del filme que logra que, por lo menos, el tono infantil imperante se diluya un poco. Pero en conjunto "El Gato con Botas" no destaca. Y no aporta mucho a la línea principal de la saga. Se puede ver con agrado, pero tampoco se recuerda. Es una lástima que después de "Shrek II" Dreamworks haya apostado en todo momento por lo facilón y por pasar la gorra entre el público más políticamente correcto. Una pena absoluta.


jueves, 17 de mayo de 2018

SHREK. FELICES PARA SIEMPRE de Mike Mitchell - 2010 - ("Shrek Forever After")


Shrek se encuentra terriblemente estresado y aburrido de su vida de padre. No tiene ni un minuto para él mismo y su antes tranquila ciénaga se ha convertido en un caos lleno de bebés gritones y de turistas que buscan sus autógrafos. Las obligaciones le abruman y, un día, cansado de todo y tras una discusión con Fiona y sus amigos, se cruza con el carruaje de un simpático duendecillo llamado Rumpelstillskin. Este señor le ofrece un trato: que le de un día de su vida a cambio de otro de libertad para ser un ogro como antes. Shrek accede... Y se va a arrepentir muchísimo de esto.


Mike Mitchell es un director estadounidense de diversas películas de animación e imagen real habitualmente mediocre. Es autor de las comedias "Gigoló" y "Sobreviviendo a la Navidad", del filme de aventuras "Sky High, escuela de altos vuelos", de la comentada "Shrek. Felices para siempre", de la secuela "Alvin y las Ardillas III" y del filme "Trolls".


"Shrek. Felices para siempre" es la confirmación total de la completa decadencia de esta saga que empezó siendo medianamente incorrecta en lo político y que ha terminado, por lo menos hasta la llegada de su anunciada quinta parte, como un vehículo más de propaganda del Sueño Americano. Esta cuarta película de las aventuras de Shrek, dirigida ahora por el mediocre Mike Mitchell, es de repente un completo panfleto a favor del sentar la cabeza y de la vida familiar. Así como lo oyen. Inspirada ligeramente en las premisas requetemanidas de "Cuento de Navidad" de Charles Dickens o de "¡Qué bello es vivir!" de Frank Capra, nos presenta a un Shrek harto de su existencia como padre estresado y sin tiempo para nada que hace un pacto con el embaucador Rumpelstillskin, el nuevo villano de la función, uno de los personajes de cuento menos famosos de los recopilados por los hermanos Grimm, en el que cambia todo esto por una existencia en libertad que le lleva a un mundo en el que él nunca existió y que marcha fatal. La moralina echa un tufazo que apesta. Y para colmo, el resto simplemente ya no tira. El humor está agotado (no me reí ni una sola y triste vez), los personajes están agotados (ya son todos cansinos en sus mismos roles de siempre), los villanos son muy cutres (carisma cero comparados con Lord Farquaard, el Hada Madrina o el Príncipe Encantador), los secundarios nuevos son sosos (un ejército de ogros lleno de topicazos) y faltan muchos de los caracteres de la anterior entrega (¿Dónde está el Rey Arturo, que tan buena relación desarrolló con Shrek? ¿Dónde están las desternillantes princesas?). Eso amén de que se viaja al pasado y han desaparecido otros tantos mil personajes de las anteriores entregas por arte de magia (el guión es verdaderamente pésimo y chapucero).


A nivel de acción tampoco destaca mucho esta película, y a nivel visual está ya todo inventado y no hay innovación ninguna (el ejército de brujas y el de ogros son de lo más simplón, insípido, tópico y sin pena ni gloria que se ha hecho hasta ahora en la saga). "Shrek. Felices para siempre" es la cagada que sentencia a una serie cinematográfica explotada hasta la saciedad y progresivamente acomodada en lo facilón y en las exigencias del público menos exigente, valga la redundancia. Riesgo cero patatero. Una lástima. El spin-off de 2011 "El Gato con Botas" estuvo un poquito mejor, por suerte, pero no levantó tampoco ya el vuelo. Una quinta parte llegará presumiblemente el año que viene. Si va a continuar en esta línea, por favor, que se la ahorren. Me da mucha pena cuando se tiran a la basura sagas que empezaron bien de esta manera tan lamentable.


miércoles, 16 de mayo de 2018

SHREK TERCERO de Chris Miller y Raman Hui - 2007 - ("Shrek The Third")


Al morir el Rey Harold de "Muy Muy Lejano", Shrek (que no quiere ser el heredero del trono ni de lejos) y sus amigos han de partir en busca de un nuevo monarca legendario para el país. La nueva aventura que se les pone por delante va a ser, por supuesto, delirante una vez más. Mientras, Fiona se queda en el castillo... Pero algo ocurre: el Príncipe Encantador está maquinado en la sombra su venganza y tiene un plan malévolo entre manos.


Chris Miller es un director de animación norteamericano que se ha encargado de "Shrek Tercero" y del spin-off de la saga "El Gato con Botas". Raman Hui, que ha co-dirigido con él la película que comentamos, es un director de Hong Kong que tiene en su haber "Monster Hunt", uno de los grandes éxitos comerciales del último cine fantástico de China.


"Shrek Tercero" todavía tiene un cierto pase, pero con ella ya empieza claramente, y por desgracia, la decadencia de una saga que se ha exprimido demasiado y, lo que es mucho peor, se ha vuelto políticamente correcta. Shrek y sus amigos parten ahora en busca de un nuevo rey para "Muy Muy Lejano" mientras Fiona y varias princesas de cuentos clásicos luchan contra la nueva conspiración del Príncipe Encantador, que quiere vengarse. Hay todavía algunos chistes que funcionan, y los nuevos personajes también resultan solventes, pero hay ya una sensación de agotamiento bien patente en la repetición de bastantes gags, en la explotación ya descarada de tópicos de las dos anteriores entregas, en las mediocres escenas de acción y de aventuras y, como he dicho, todo se vuelve políticamente correcto, lo cual es imperdonable, porque, sin ser la quintaesencia del humor negro o canalla, "Shrek" nació como una saga que desmontaba a los cuentos clásicos del rollo de Walt Disney y ahora lo que hace finalmente, y a las alturas de una tercera entrega, es meter un mensajito ñoño y cutre a favor de la familia y del sentar la cabeza. ¿De verdad? ¿En 2007 y con "Shrek" y "Shrek II" a las espaldas? Es verdaderamente lamentable. Se puede disfrutar "Shrek Tercero" todavía, como he dicho, en especial gracias a personajes como las mencionadas princesas que ayudan a Fiona o como el jovencito Rey Arturo y otros como el desquiciado mago Merlín que le acompaña. Pero todo es en general bastante decepcionante y ya en la horrorosa cuarta parte de la franquicia, de 2010, está el cuento chino más que agotado. Una lástima: otra saga que se estandariza, se infantiliza y se adapta a las exigencias más comerciales del público norteamericano más paleto y poco exigente. Una verdadera pena el destino de esta saga y la bajada de pantalones de Dreamworks Animation.