Porco Rosso

Porco Rosso

sábado, 24 de junio de 2017

OCEAN'S TWELVE de Steven Soderbergh - 2004 - ("Ocean's Twelve")


Tres años y medio después del gran golpe de Danny Ocean y sus amigos, todos ellos viven vidas alejadas de su trabajo y disfrutando de su dinero sin llamar la atención. Sin embargo, Terry Benedict no ha descansado en todo este tiempo y quiere venganza. Y va a encontrarles a todos y a exigir lo que es suyo, y con intereses muy altos.


"Ocean's Twelve" es básicamente lo mismo que "Ocean's Eleven", con pocas variantes y con menos inventiva y capacidad de sorpresa. Curiosamente, la película es digna... Si se sabe lo que se va a ver. No voy a defender furibundamente a secuelas devaluadas (nunca lo hago), pero tampoco voy a calificar a una de ellas solo por ser una secuela devaluada si, aún estando devaluada, funciona, como ahora es el caso. Vale, todo es una fotocopia de la primera entrega con algún personaje nuevo para dar el pego. Vale, todo es un refrito de lo ya visto. Vale, la trama es todavía más absurda y el desenlace tiene un porcentaje ciertamente alto de despropósito. Ok. Es cierto. Todo. También es cierto que el reparto, que repite entero, tiene carisma más que suficiente para caer bien y hacer gracia. También es cierto que no contiene escenas vergonzantes, ni chistes patéticos, ni salidas de tiesto excesivamente absurdas en el guión, que es un fuego de artificio sin ninguna pretensión más allá de, simplemente, hacer pasar un buen rato al espectador mientras se atiborra de palomitas y refresco. Y también es cierto que estéticamente el filme es bonito y coherente, las localizaciones nuevas, europeas, tienen su chicha, y su aura "cool" y su sofisticación impostada no se toman demasiado en serio a sí mismas. Escenas como las protagonizadas por Vincent Cassel, un ladrón de guante blanco que hace capoeira y que así esquiva las alarmas, son tan cachondas y desprejuiciadas que al final acaban teniendo su gracia. Y lo bueno es que Steven Soderbergh, que lo mismo hace esta película que una experimental o un drama político-social (y es puteado a veces por todas ellas), sabe de lo que va y sabe lo que hay: entretenimiento puro, que luego ya habrá tiempo para cosas más personales. "Ocean's Twelve": secuela aceptable y digna, lista para consumir y olvidar, pero que tampoco trata a nadie como a un imbécil.


viernes, 23 de junio de 2017

OCEAN'S ELEVEN de Steven Soderbergh - 2001 - ("Ocean's Eleven")


Danny Ocean es un experto y sofisticado ladrón de guante blanco que, nada más salir de la cárcel, no tiene otra cosa que hacer que planificar su nuevo atraco: robar simultáneamente los tres grandes casinos que en Las Vegas regenta el rico Terry Benedict, un hombre de grandes recursos y armas tomar. Para ello, Danny Ocean recluta al grupo de expertos más perfecto que nunca ha reclutado, un grupo en el que hay desde maestros del juego o de los sistemas de seguridad hasta acróbatas. El robo más grande de los USA está a punto de comenzar.


Steven Soderbergh, el incombustible, el que toca todos los palos, el que es capaz de hacer la película más experimental y la más comercial, el que se mueve como pez en el agua entre el cine independiente y el gran taquillazo veraniego o navideño. Con toda su irregularidad, con toda su compulsión por rodar, con toda su manía de estrenar a veces varias películas por año y que ninguna le salga redonda, siempre me parecerá uno de los realizadores más interesantes de su generación. La trilogía de "Ocean's Eleven" no es, ni de lejos, de sus mejores creaciones. Y sin embargo, es más que digna, y no pierde demasiada fuerza de una secuela a otra, como le pasa a otras. Ultracomercial de forna deliciosamente descarada, sofisticada, molona, llena de estrellas unidas (pero un repartazo gigantesco de caras en la cresta de la ola, oigan), la primera de ellas es un clásico filme de "atraco perfecto" que es además un remake de una película homónima dirigida por Lewis Milestone en 1960 y protagonizada por el carismático "Rat Pack" de Frank Sinatra. El remake le sale bien a Soderbergh, que sabe entregar una trama inverosímil, como casi todas las de este tipo de filmes, pero que tampoco trata al espectador como a un tonto. Es un fuego de artificio, una colección de piruetas y un show de fichas de dominó tambaleándose en forma de castillo que es plenamente consciente de su cierto absurdo pero también de su misión de divertir, lo que consigue de sobra, y lo que es mejor, sin recurrir a grandes fantasmadas o al típico "final vuelta de tuerca de la vuelta de tuerca" que trata de sorprender con maniobras forzadas y que se deja flecos por todas partes. "Ocean's Eleven" es diversión en estado puro, y la logra, y bastante. La estética ayuda a alcanzar esa sofisticación "cool", y su plantel actoral, lleno de carisma desde los principales protagonistas hasta los secundarios pasando por el villano, se burla de ciertos tópicos y hasta los refuerza con dignidad. Sí, de "Traffic" y "Erin Brokovich" pasamos a esto, y luego vendrían una película independiente, "Full Frontall", y una versión de "Solaris". Este es Steven Soderbergh, el que a veces llega a la obra maestra y el que demasiadas veces se queda en un "pudo ser" pero siempre digno, le pique a quien le pique. "Ocean's Eleven" no ha envejecido nada.


jueves, 22 de junio de 2017

LA AUTOPSIA DE JANE DOE de André Ovredal - 2016 - ("The Autopsy of Jane Doe")


Tommy Tilden y su hijo Austin son dos expertos forenses que llevan un negocio funerario familiar en su pequeña localidad. Un día como otro cualquiera, el sheriff del lugar les pide que hagan la autopsia con cierta urgencia a un misterioso cadáver que parece estar completamente fresco a pesar de todo. Padre e hijo comienzan a trabajar con su rutina habitual. Y algo horrendo y diabólico comienza a ocurrir...


A veces el maltratado género del terror da algunas aisladas alegrías y la crítica además acompaña para la ocasión. La película de turno se va haciendo famosa entre los fans, y esta vez con razón para serlo. "La autopsia de Jane Doe", primera realización del noruego André Ovredal, famoso por la original "The Troll Hunter" de 2010, fuera de su país (es una producción británica), es una obra más que digna, a pesar de tener el clásico y fallido final apresurado y lleno de "tics" de lo peor del género. Un único escenario: una sala de autopsias y sus oficinas aledañas. Y un cadáver extraño al que hay que "descuartizar". Y dos personajes: un padre y un hijo, ambos los dueños de la empresa funeraria familiar de una pequeña localidad. Los dos empiezan a trabajar con el cuerpo y poco a poco van descubriendo extrañezas en su exterior y también en su interior. Y no cuento más. "La autopsia de Jane Doe" sabe manejar perfectamente el espacio fílmico para crear tensión por medio de la sugerencia (y sin que el mencionado espacio sea especialmente espeluznante o chungo), sabe dirigir a los dos únicos actores principales para que sus interacciones mantengan el ritmo sin parar, sabe dosificar la información para que la intriga no pare nunca y sabe asustar tanto por medio de lo que no se ve o no se termina de ver como por los "sustos" clásicos y esperables, bien tratados y de los cuales no se abusa nunca. La comparación con todos esos gigantescos bodrios del terror que se hacen como chocolatinas cada año es odiosa, y "La autopsia de Jae Doe" sale frente a ellos muy, pero que muy, muy bien parada. Sí, le falla algo el final. Lo comenté antes. Cae en los tópicos esperables a última hora y en las soluciones manoseadas que nos sabemos de memoria desde los años ochenta. Pero bueno, el cuerpo cumple, y de sobra. Se lo perdonamos. Recomendable en general.


miércoles, 21 de junio de 2017

AT LAND de Maya Deren - 1944 - ("At Land")


Una mujer se despierta en una playa solitaria y, cuando las olas la dejan, comienza a viajar a través de un mundo fantástico en el que se rompen todas las reglas físicas y temporales y en el que empieza a perseguir a un peón de ajedrez que ha caído fuera de su tablero con imprevisibles consecuencias.


La segunda obra de Maya Deren, cuyo comentario de su filmografía retomo, es "At Land", un cortometraje de nuevo, de quince minutos. En ella, ya sin el acompañamiento en la dirección de su entonces marido Alexander Hammid, vuelve a desarrollar una aventura visual en la que, alternado sin reglas el tiempo y el espacio, una mujer que de nuevo está interpretada por ella misma (o que tal vez sea directamente ella misma), viaja a través de escenas ricas en metáforas visuales. Según muchos expertos, el cine de Maya Deren, al contrario que cierto cine simbólico o surrealista (con el que se emparenta la autora, aunque no todos los autores coinciden con esto), no tiene una interpretación lógica. Sin embargo, a mi me sugiere "At Land" una lucha de la directora contra un medio social hostil donde como mujer es completamente ignorada por una sociedad mayoritariamente masculina. También coincido en que, como el anterior "Meshes of the Afternoom", este filme enfrenta a la protagonista contra una suerte de "otro yo" de ella misma. Este otro yo está representado en la figura del peón de ajedrez perdido, peón que es a su vez desvalorizado e ignorado por todos menos por la autora cuando sale del tablero (¿metáfora de romper con lo establecido o de ser derrotado por ello o de ambas cosas simultáneas?). Me resulta curioso un simbolismo que he encontrado sobre el filme ideado por María Pramagiorre, que asegura en un estudio que "At Land" es un acercamiento a un cine homosexual, soterrado en 1944, año en el que se produjo, pues encuentra en el metraje referencias a una clara atracción lésbica. Visualmente el filme es espectacular, lleno de imaginativos trucajes, y el tránsito constante y perfectamente cuadrado de naturaleza y civilización es evocador e indómito. "At Land", como el resto de los filmes de la directora, se expondría en universidades y centros de estudios, pues Maya Deren, contraria de forma radical al cine comercial de Hollywood, creía en este método de exhibición de su obra como medio de formación y discusión en los locales culturales, algo en lo que fue también pionera.


domingo, 18 de junio de 2017

EL FIN DE LA COMEDIA II de Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro - 2017 - ("El fin de la comedia. Segunda temporada")


El día a día de Ignatius Farray continúa y el cómico sigue luchando contra sus problemas cotidianos. Ahora, va a tener que empezar a cuidarse y a controlarse con tres de sus pasiones, la comida basura, el tabaco y el alcohol, debido a que le diagnostican un problema de corazón. Y para colmo, sus chistes van a enfadar a algunas personas un tanto complicadas. Y encima, va a pasar por una crisis vital que le va hacer plantearse si realmente la comedia es lo suyo. Todo ello mientras trata de sacar adelante su proyecto de hacer una serie sobre sí mismo, mientras recibe una visita inesperada de su ultrareligiosa y sobreprotectora madre y mientras trata de solventar sus problemas con su ex mujer. La vida de Ignatius Farray sigue siendo un caos.


Ignatius Farray ha estrenado este año la tardía segunda temporada de su serie "El fin de la comedia", una de las pequeñas y más encantadoras joyas de las pequeñas pantallas de 2014. Se repite el esquema: el propio cómico sigue siendo el protagonista principal de la trama, y vive aventuras surrealistas en un día a día delirante durante el que se enfrenta a diversas crisis vitales o problemas que a veces se busca él mismo. El humor es el que le caracteriza: absurdo, surrealista como he dicho, y con un poso melancólico y tragicómico. Habitualmente, actores y sobre todo cómicos famosos del panorama español acompañan a Farray en sus historias diarias, especialmente amigos y compañeros de otros shows como "La hora chanante" o "Muchachada Nui" tales como Joaquín Reyes o Ernesto Sevilla. Todo es cachondeo desprejuiciado, referencia cultural, breves piruetas de invitados de honor (desde periodistas célebres hasta raperos) y algunos toques de crítica social sin demasiadas concesiones (aunque luego el comediante suele pagar sus cagadas). Sin embargo, a mi esta segunda temporada, aún habiéndome gustado, se me ha resentido ligeramente con respecto a la primera. No, no soy un "hater": nada más lejos de la realidad. No me gustan esas personas que alaban una primera obra de un autor y luego le cogen manía a su segunda obra solamente porque es la segunda (algo taaaaaaaaaan típico en nuestra sociedad de redes sociales y gente amargada y crítica hasta lo enfermizo...). En absoluto pertenezco a esa especie. Mis críticas a esta segunda tanda de episodios (seis de nuevo) de "El fin de la comedia" viene al caso de que veo a Farray más obsesionado por rizar el rizo de lo absurdo y hasta de lo turbio. La delicadeza de capítulos como el quinto de la anterior entrega, el cuidado en la ironía de los gags de la primera colección, son bastante desplazados a favor de puro surrealismo que a veces es tan retorcido que resulta impostado.


Igualmente, el cómico le mete aquí un giro retorcido a aspectos turbios que creo que no vienen mucho a cuento, y se regocija en personajes que creo que están fuera de lugar como un psicópata de tres al cuarto (que aparece en un capítulo para no volver a salir), en chistes de enfermedades chungas (no hablo de la del autor solamente, que en la vida real tiene ciertos problemas de corazón), y en humillaciones constantes del protagonista (los canarios enfadados de "El Barranquito", los raperos, los negros, los camellos, la dueña de la librería, el productor televisivo, su ex mujer... Se repite sin parar el esquema, y cansa). Nada que ver mi crítica con una llamada a la corrección política, en absoluto, porque Ignatius tiene el gran mérito no dejar títere con cabeza y yo creo que eso es necesario en todo autor, y más si es humorista. Simplemente lo que me pasa es que creo que estas cositas vienen cuando los creadores se quedan un poco estancados. En la primera temporada, todo fluía con naturalidad, y el surrealismo cotidiano tenía bases lógicas y venía de giros lógicos. Aquí todo se va de madre con historias demasiado increíbles y demasiado forzadas, por lo menos para mi gusto, y eso le hace perder enteros a una temporada que, a pesar de todo, es digna, pero ni de lejos brillante como lo fue su antecesora. Si hay tercera, espero que sea de otra forma.


sábado, 17 de junio de 2017

LOS HERMANOS BLOOM de Rian Johnson - 2008 - ("The Brothers Bloom")


Los hermanos Bloom son dos de los más grandes maestros del mundo del timo y de la estafa. Ambos recorren el planeta sacando grandes sumas de dinero de engañar a incautos creando historias falsas muy elaboradas basadas en los clásicos de la Literatura Universal. Uno de los hermanos, Bloom Bloom, sin embargo, está harto de este oficio y quiere, simplemente, tener una vida "real", y anuncia al otro, Stephen Bloom, que piensa dejar el trabajo. Pero Stephen le ofrece a Bloom una última misión antes de retirarse... Un último y redondo timo.


Rian Johnson, tras debutar con la originalísima "Brick", firmó "Los hermanos Bloom", una segunda película que, tal vez sin ser tan redonda, resultaba, a pesar de tener un cierre fallido, encantadora y desternillante. Mezclando géneros una vez más y homenajeando a la literatura, que creo que tiene que ser una de sus grandes pasiones, entregó una cinta que mezclaba el "género de timadores" (ya un género en sí desde hace tiempo) con la comedia, con la aventura y con algún pequeño toque negro. Y donde especialmente triunfaba era en la mencionada comedia, gracias a unos personajes extravagantes y llenos de carisma, a unos gags totalmente estrambóticos y a unos diálogos chispeantes, inteligentes y divertidísimos (tiene el conjunto un cierto aire al cine de Wes Anderson, por cierto). Todo ello estaba sazonado con homenajes a la mencionada literatura y con una trama central que, hasta el desenlace, se sigue muy bien. Los actores también están geniales, en especial ellas: Rachel Weisz es sencillamente delirante y encantadora, y con Rinko Kikuchi uno no puede parar de reír durante toda la película. Los dos hermanos que le dan título tampoco desmerecen: Mark Ruffalo clava al cínico y "circense", y Adrien Brody, con su gesto melancólico de siempre (lástima que en los últimos años este gran actor no esté destacando demasiado por nada), borda al que busca el amor y una vida diferente. Secundarios como Robbie Coltrane o Maximillian Shell también tienen mucha gracia y son comparsas excelentes. Por otra parte, la ambientación, de toque "clásico" que homenajea a los años treinta, cuarenta y cincuenta (a pesar de estar el filme ambientado en nuestros días) es coherente, personal y evocadora, y está llena de detalles cómicos impagables en cada encuadre. A "Los hermanos Bloom" le falla por desgracia su desenlace. Le ocurre a muchas películas del género: el director quiere rizar el rizo del rizo del rizo con el timo del timo del timo, y todo queda muy descuadrado, ambiguo, sin explicar y por todo ello al final resulta el conjunto decepcionante. A pesar de todo, estos últimos minutos no lastran una obra con la que me he carcajeado hasta hartarme. Muy recomendable en general.


viernes, 16 de junio de 2017

LA MOMIA de Alex Kurtzman - 2017 - ("The Mummy")


Nick Morton es un aventurero experto que trabaja para el ejército de los USA y que, con su equipo, descubre una antiquísima momia que fue enterrada, nadie sabe por qué, en la vieja Mesopotamia, muy lejos de Egipto. Deciden trasladarla a Londres para estudiarla mejor. Algo terrible ocurre... Una maldición ancestral cae sobre ellos y amenaza con sumir al mundo en las tinieblas.


El "Dark Universe", que no sabemos cuanto va a durar, es un universo cinematográfico nuevo que quiere reagrupar en un gran "crossover" a los monstruos clásicos de la Universal (desde Drácula a Frankenstein pasando por La Momia, El Hombre Lobo o El Hombre Invisible) que supuestamente tuvo su inicio en 2014 con aquella barrabasada llamada "Drácula. La leyenda jamás contada". Digo supuestamente porque como aquella película tuvo (y con razón) unas críticas desastrosas, fue eliminada de un plumazo de este universo y ahora ésta "La Momia" que hoy comentamos, que iba a ser la segunda película de la saga, resulta que es la primera (posteriormente habrá otro reinicio de la historia de Drácula). Sí, amigos, así se la gastan ya hoy en Hollywood: reinicios fallidos, re-reinicios, franquicias fallidas con entregas intercambiables, tres "Spiderman" diferentes en diez años... Esto es lo que hay. La cosa es que he dicho antes que no sabemos cuánto va a durar este "Dark Universe" porque "La Momia" está siendo, y lleva solamente una semana estrenada, un brutal fracaso tanto de crítica como de taquilla. Así que me veo que en un año o en dos aparece algún otro monstruo y dicen los productores que esta "ya sí que sí" es la primera, primera, primerísima película del mencionado "Dark Universe" y mandan a la susodicha Momia a hacer gárgaras con el Drácula de Luke Evans (eso si no mandan al carajo al universo enterito y lo suspenden, que tampoco es descabellado). Bueno, pasemos a hablar ya de "La Momia" en sí, que es una de las peores infamias de lo que llevamos de año, perpetrada por un habitual de diversas series, Alex Kurtzman, que debuta ahora en el largo. Y vaya debut. En serio, esta película es tan repugnante que aquella "Drácula. La leyenda jamás contada" casi que a su lado es "El Padrino". Querían arreglar el inicio del universo cinematográfico de los monstruos y lo han empantanado todavía más con este pedazo de basura que además es, a su vez, el reinicio de aquella trilogía protagonizada por Brendan Fraser que tanto nos divirtió (la primera solamente, en realidad, las otras dos apestaban) a finales de los noventa y en la década pasada.


"La Momia" del "Dark Universe" es un despropósito como una pirámide. Como varias pirámides. Tiene un guión vomitivo, pueril, que es una completa basura. Lagunas por todas partes, guiros idiotas, ridiculeces, diálogos demenciales, incongruencias a tutiplén: un poema. Tom Cruise, en el que es uno de sus peores papeles en décadas (no tiene ni putas ganas de actuar y lo transmite todo el rato, es verdaderamente indignante: está frito por terminar y largarse a su casa), queda maldito por una momia y conserva su cuerpo original mientras la mala de turno está podrida y llena de vendas. Rusell Crowe (que tampoco tiene putas ganas de actuar, aunque lo disimula mejor) es el Doctor Jekyll, que dirige una organización que cuenta con tecnología suficiente como para encarcelar a un dios pero que luego usa una incómoda jeringuilla "steampunk" para inyectarse el antídoto que le librará de transformarse en Mr. Hyde, lo cual le crea problemas continuamente porque no aprende a usar un método más sencillo y moderno, a pesar de que llevará años inyectándose (hay que ser gilipollas, en serio). Después tenemos escenas de acción lamentables con unos zombies que parecen los Masilla de los "Power Rangers", unos cruzados esqueléticos que nadie sabe qué hacen ahí y que dan por culo a los protagonistas, un humor diarreico, unos secundarios vergonzosos y sin puta la gracia y unos diálogos sencillamente asquerosos (eso de "maté a un bebé en el Antiguo Egipto, pero eran otros tiempos" es para pegarse un tiro). Todo es terrible en esta bazofia que al parecer va camino de ser uno de los grandes fracasos del año. ¿Lo conseguirá? ¿Se re-reiniciará el "Dark Universe"? ¿O se extinguirá hasta nueva orden? Veremos qué pasa.


jueves, 15 de junio de 2017

LOVING de Jeff Nichols - 2016 - ("Loving")


1958. Richard Loving es un trabajador de la construcción de Caroline County, en Virginia, que se enamora de Mildred Jeter, una amiga de su familia, la cual le corresponde. Deciden casarse. Sin embargo, hay un problema en la cerrada ciudad en la que viven: Richard es blanco y Mildred es negra. En una sociedad profundamente racista, su amor es un delito, y ambos están a punto de vivir un terrible infierno.


El año pasado, como comentaba ayer, Jeff Nichols estrenó dos películas. De la primera, que llegó a las salas en marzo, "Midnight Special", ya hablé en la anterior entrada del blog, y hoy toca hacerlo de la siguiente, "Loving", que se expuso en los cines el pasado noviembre y que me parece en todos los aspectos mucho más redonda. Es cierto que, muchas veces, cuando un director hace dos obras el mismo año, una suele salir bastante mejor que la otra. "Loving" es un drama racial basado en una historia real ocurrida entre los años cincuenta y sesenta en los USA profundos: la de una pareja, él blanco y ella negra, que es perseguida y aplastada por una sociedad profundamente racista y clasista. A priori, hemos visto este tipo de historia miles de veces, y el "basado en hechos reales" puede echar atrás a más de uno. Sin embargo, los buenos directores saben incursionar en todo tipo de géneros y hacerlo bien, y no es la excepción de Nichols. Aunque la historia de "Loving" puede resultar predecible, su revisión histórica es siempre coherente y lúcida, cruda y sin prejuicios, y está rodada con un minimalismo limpio, en un estilo lleno de silencios explicativos perfectamente explotados y con una narrativa fluida pero llena de contención y sutileza constante que sabe exponer un mensaje difícil de lograr sin ñoñerías: que el amor es capaz de superar hasta las peores barreras sociales. Los dos protagonistas, Ruth Negga y Joel Edgerton, están por otra parte maravillosos, y sin ellos la película no sé si habría sido tan preciosa. Tienen una química envidiable, y saben desplegarla basándose en la naturalidad cotidiana, sin echar mano de muchas palabras, desarrollando una intimidad realista y romántica extremadamente creíble y con la que todos nos podemos sentir identificados. Finalmente, el paisaje, otro personaje más de los filmes de Nichols, vuelve a ser un lugar espléndido que termina de definir a los caracteres: su habitual Norteamérica profunda, salvaje y con la civilización a la vuelta de la esquina, llena de lugares naturales evocadores y fotografiados con primor. "Loving" es mucho mejor que "Midnight Special", aunque no sería justo tampoco comparar, tal vez, a dos filmes tan diferentes en casi todo. Pero en conjunto es un drama fantástico, otro de los grandes de este director siempre arriesgado e interesante.


miércoles, 14 de junio de 2017

MIDNIGHT SPECIAL de Jeff Nichols - 2016 - ("Midnight Special")


Roy y su hijo pequeño Alton, acompañados de su amigo Lucas, huyen en coche, escondiéndose constantemente, a través de las carreteras de Norteamérica. Alton es un chico especial, y hay personas que quieren atraparlo. Pero, ¿hacia dónde pueden escapar? ¿Y qué es lo que hace que todo el mundo busque al chico?


El año pasado Jeff Nichols realizó dos películas: "Midnight Special" y "Loving". Ambas, aún teniendo las características habituales y personales de su cine, eran muy diferentes en cuanto a trama y género y, también, por desgracia, muy diferentes en cuanto a calidad. Suele pasar a directores que emprenden dos obras a la vez en el mismo periodo de tiempo cercano. "Midnight Special" fue la que se estrenó primero, en marzo, y "Loving" más tarde, en noviembre. Y es la primera de la que hoy nos encargamos y es la más floja en mi opinión. Jeff Nichols ha demostrado ser un director todoterreno y versátil que no le hace ascos a ningún tipo de género, y aquí nos sorprende con una fantasía "ochentera" (como está de moda) con ecos evocadores a filmes de esta década como "E.T.", "Encuentros en la Tercera Fase" o "Los Goonies". Un niño misterioso que parece tener habilidades especiales es perseguido por los agentes del gobierno y por una extraña secta mientras familiares y amigos tratan de escapar de ellos y ocultarlos. Todo sucede a lo largo de pueblos y parajes de la habitual Norteamérica profunda de Nichols. Todo empieza muy bien, con encanto, y el director sabe llevar la intriga y los giros de guión con destreza, y lo mismo se puede decir de las relaciones entre los personajes, en especial la paterno-filial. La ambientación genial, como siempre, y los efectos especiales que saben sorprender a pesar de no ser originales. Los actores también muy bien (qué bueno que es Michael Shannon: nunca decepciona, en ningún papel). Sin embargo, todo se malea en la última parte del filme, por desgracia. La trama se acelera y se precipita en un desenlace que deja muchos cabos sueltos, que olvida subtramas o que las cierra mal, y que cae en el tópico en gran parte de sus puntos. Decepciona y deja un sabor bastante agridulce, y eso lastra bastante una película homenajea a los ochenta que prometía mucho y se queda en aguas tibias. Muy buen intento de un director que nunca se acomoda en ningún género, pero intento al final con muchos elementos fallidos. "Loving" sí es mucho mejor y mucho más redonda. Ya de ella hablamos mañana.


martes, 13 de junio de 2017

LA ENTIDAD de Eduardo Schuldt - 2015 - ("La entidad")


Cuatro estudiantes de audiovisuales de Lima deciden rodar un documental sobre las reacciones de internautas ante los vídeos fuertes o desagradables que ven en las redes. Cuando encuentran uno especialmente extraño, en el que tres jóvenes gritan aterrorizados ante la pantalla, algo terrible empieza a ocurrir...


El peruano Eduardo Schuldt es un director especializado en la animación, aunque ha dirigido también el bodrio de imagen real que hoy comentamos, "La entidad". El resto de su filmografía se compone de "Piratas en el Callao" (la primera película animada en 3D de Perú y de Latinoamérica), "Dragones: Destino de fuego", "El delfín: La historia de un soñador", "Lars y el misterio del portal", "Los Ilusionautas", "El Cascanueces" y "Condorito: La película en 3D", sobre el popular personaje de los cómics del chileno Pepo.


Una vez más, encuentro críticas muy positivas a una película de mierda en foros, blogs y páginas de todo pelaje en general sobre cine fantástico y de terror. Una vez más, la veo y me encuentro con que efectivamente es eso, una película de mierda. Hoy os hablo de "La entidad", una exitosa producción peruana de "metraje encontrado" con todos los tópicos de siempre y todo el mal hacer de siempre. A veces pienso que ciertos fans del cine de horror dan mejores notas a películas que no son norteamericanas por el simple hecho de no serlo. Porque esta cosa infame la hemos visto miles de veces venida de los USA y ha sido vapuleada sin piedad, pero parece que como ahora viene de Perú, pues hay que darle oportunidades extra o algo así. "La entidad" es la porquería habitual: unos niñatos graban un documental cutre y un monstruo les empieza a matar uno a uno. Tenemos una trama de mierda con chistes de mierda, giros de guión de mierda (el desenlace es auténticamente pestoso, un insulto a la inteligencia), sustos de mierda (ni uno vale para dar algo de miedo) y carreras por sitios oscuros de mierda (porque ya saben que los protagonistas en vez de grabar de día lo hacen de noche, muy lógico) con berridos irritantes y muertes totalmente predecibles y chorras. Ahora la maldición de turno es una aparición precolombina quechua que se quiere vengar de los cristianos católicos (aunque en la práctica da igual, se cepilla también a los ateos y a nadie le importa un pito). Los efectos especiales pueden ser medio resultones, especialmente teniendo en cuenta que el filme tiene un presupuesto muy reducido, pero nada más. El resto es infumable, aburrido, visto mil veces, frito y refrito en aceite rancio desde los tiempos de "El Proyecto de la Bruja de Blair" que popularizó este género. No pierdan el tiempo con esta basura, por mucho que fans del terror emocionados se la recomienden con fiebre. Es una cagada como una catedral.