Porco Rosso

Porco Rosso

martes, 16 de octubre de 2018

ZOMBIE CAMP de Christopher Landon - 2015 - ("Scouts Ghide to the Zombie Apocalypse")


Ben, Carter y Augie son tres completos pringaos. Son Boy Scouts desde que eran pequeños, pero al llegar a la adolescencia esto les ha convertido en los tres marginados del instituto: todos pasan de ellos cuando no se burlan directamente y nadie les invita a las fiestas. Un día, durante una de sus acampadas, cosas extrañas empiezan a ocurrir... Y van a ser ellos los que van a tener que salvar a su ciudad de algo monstruoso.


"Zombie Camp" no es una película maravillosa, pero es muy, muy divertida y muy entretenida, de esas parodias de terror cómicas que se pasan en un vuelo. Vale, decir esto a estas alturas no es mucho, y puede ser hasta casi nada, pero lo cierto es que el terror y la comedia son géneros muy devaluados y, cuando se juntan, suelen dar resultados a veces mucho peores que por separado. Y no es el caso, por suerte. Christopher Landon es un director irregular que perpetra bodrios infames como "Paranormal Activity: Los Señalados" pero que el año pasado nos regaló una cosita tan divertida y original como "Feliz día de tu muerte". Parece que la comedia se le da mejor que asustar porque "Zombie Camp", en medio de ambas películas, mejora a la primera de ellas. Unos niños Boy Scouts marginados, de esos a los que nadie invita a las fiestas y que son vistos como los pringados del instituto, tienen que salvar a su pequeña ciudad americana de siempre de la invasión zombie de siempre. Sí, todo es lo de siempre, pero el humor funciona y no carga, el toquecito de drama iniciático con exaltación de la amistad funciona, el cachondeo desprejuiciado y sangriento canalla va a las mil maravillas y las escenas de acción son muy delirantes y están muy bien hechas, amén de los efectos especiales con su aura de serie B. Sí, estamos ante otro de esos "revival" de corte ochentero que no pasará a la historia, pero que también ofrece un rato agradable de risas, muchas risas, y muchos homenajes y parodias. Si no la ven no pasa nada: si la ven, les parecerá, dentro de lo que es, digna.


lunes, 15 de octubre de 2018

MARY Y LA FLOR DE LA BRUJA de Hiromasa Yonebayashi - 2017 - ("Meari to majo no hana")


Mary es una niña que se ha mudado al campo con su tía abuela Charlotte y que está esperando a que sus padres lleguen tras ellos. Mary no está contenta: se aburre mucho en el lugar, donde nunca pasa nada, y se lleva mal con Peter, el primer chico de su edad que ha conocido y que vive en el pueblo más cercano. Un día, siguiendo a un gatito al interior del bosque, Mary encuentra algo... Algo maravilloso y a la vez muy peligroso.


El estudio Ghibli llevaba unos cuantos años con la producción de largometrajes detenida, desde que el 3 de agosto de 2014 se diese públicamente esta triste noticia. Supuestamente, Hayao Miyazaki se retiraba, y, para colmo, Isao Takahata casi tampoco estaba activo (murió de hecho el pasado 5 de abril de cáncer de pulmón). Aunque el 10 de agosto de 2017 dicho estudio volvió a abrir sus puertas a la producción de filmes largos, algunos directores como Hiromasa Yonebayashi, junto a otros guionistas y animadores, se habían marchado ya y fundado el Studio Ponoc, que muestra en su logotipo a Mary de esta película que hoy comentamos, "Mary y la Flor de la Bruja", en lo que es toda una declaración de intenciones (en el de Ghibli, como sabemos, aparece Totoro). Y bueno, su tercera película, esta, valga la redundancia, "Mary y la Flor de la Bruja", es una película muy bonita y con una animación impecable, aunque se nota demasiado la sombra alargada, alargadísima, de las obras del mencionado Miyazaki. Niña bruja (que recuerda a Niki de "Nicky, la aprendiz de bruja"), mundo mágico conectado con el real (que recuerda a "El viaje de Chihiro"), metáforas y alegorías, mensaje ecologista y de buen trato hacia los animales, protagonista femenina con gato. Vale, exactamente no es una copia descarada de ninguna película del creador de Totoro, pero sí que nos enfrentamos a ella, cuando la vemos, a un "deja vu" constante. También tiene algunos fallos de guión y algunas lagunas. Y también, ojo, algunos momentos muy buenos.


"Mary y la Flor de la Bruja" está basada en la novela "La pequeña escoba de palo" de Mary Stewart y narra una historia de superación, de aventuras, de integridad y de respeto por los animales en la que una niña encuentra el poder de la magia y se enfrenta a unos magos corruptos. En sus partes positivas, tiene una trama que se sigue con fluidez, unos personajes entrañables, un punto siniestro que todo buen cuento de hadas luce bien y, por supuesto, una animación impecable y unos escenarios maravillosos. En el punto flaco, como he dicho, todo recuerda demasiado a producciones anteriores de Ghibli, y además a veces con cierto descaro. También la historia recuerdo que tiene lagunas: no se profundiza en el mundo de los magos, y apenas se sabe nada de sus estudiantes y de otros personajes que aparecen de pasada. El filme tiene momentos excelentes como el duelo en la casita de la bruja y otros fallidos (como una introducción muy desgajada del conjunto general) que le impiden ser redondo. No es, en absoluto, a pesar de todo, una mala producción. "Mary y la Flor de la Bruja" es animación de la buena. Le falta la brillantez, pero sus fallos no son grandes y sus referencias no llegan a empantanarla por completo.


viernes, 12 de octubre de 2018

LOVE ACTUALLY de Richard Curtis - 2003 - ("Love Actually")


Londres a pocas semanas de la Navidad. Un chico se siente extrañamente triste en la boda de su mejor amigo. Un hombre viudo pasa por una crisis y para colmo se ha quedado solo con su hijo pequeño. Un hombre casado recibe insinuaciones de una bella compañera de trabajo. Dos compañeros de oficina se sienten increíblemente atraídos el uno por el otro. Un escritor se enamora de una chica portuguesa de la que no sabe prácticamente nada. Un joven desea viajar a los USA porque allí le han dicho que el sexo casual es fácil de conseguir. Dos figurantes de películas tienen que hacer unas escenas sexuales algo incómodas. El presidente de la nación piensa mucho en una de sus trabajadoras. Un viejo rockero siente algo especial con la llegada de las fechas navideñas. Todas estas historias están enlazadas.


El inglés Richard Curtis, responsable de guiones como el de "Nothing Hill", es un director de comedias románticas que ha aportado una cierta calidad a sus películas, encorsetadas en un género bastante difícil. Su filmografía se compone de la comentada "Love Actually", de la comedia sobre las radios piratas "Radio encubierta" y de la nueva comedia romántica "Una cuestión de tiempo".


"Love Actually" es una de las mejores comedias románticas de la historia. Con sus cosas buenas y malas, con sus méritos y defectos. Con un reparto de infarto, de grandes caras conocidas, dispone un retrato coral de varias historias de amor y de desamor de toda clase y de todas las generaciones que se van enlazando en un divertido rompecabezas. Son simples, pero sinceras y emotivas. Y, además, no todas son felices y alegres: uno de los principales valores del debut en la dirección de Richard Curtis es que esquiva con limpieza sin par el "happy end" por el "happy end", incluso tratándose éste de un filme navideño (y ya saben cómo suelen ser los filmes navideños). Como en la vida misma, vamos a encontrar aquí relaciones que funcionan y relaciones que no funcionan, y personajes de toda clase: mejores y peores, solteros, casados, viudos, con hijos y sin hijos, frustrados y contentos. Y no vamos a encontrar tampoco un desenlace complaciente, en absoluto. Otro gran acierto del director es que todo está expuesto sin abusar de lo dulce, de lo ñoño, de lo más estrictamente comercial: es una comedia romántica, vale, pero es seria, y no busca emocionar de forma artificial y forzada. Su ritmo es muy fluido y se pasa en un vuelo, y además los gags son los idóneos y el humor entrañable pero a veces irónico y agridulce funciona a la perfección en casi todos los segmentos.


Y el reparto del filme está además en un total estado de gracia: todos y todas. Es muy difícil no encariñarse con prácticamente todos los personajes que deambulan por la película, hasta de los meros figurantes (impagable el cameo desternillante de Rowan Atkinson). Me sobran algunas historias descompensadas y con menos protagonismo (algunas son claro relleno como la del chico obsesionado con viajar a los USA para tener sexo fácil), y la del presidente de la nación es bastante ingenua, la verdad. También creo que el retrato de las parejas gays que hace no es claro ni abierto, ni combativo. Vale, estamos en 2003, pero eso no es una excusa, y no hace tanto tiempo desde aquel año. El resto, es genial. Ojalá todas las películas de su género fuesen como ésta, tan bien acabadas y tan adictivas. Tuvo un cortometraje spin-off el año pasado, por cierto: "Red Nose Day Actually".


jueves, 11 de octubre de 2018

VENOM de Ruben Fleischer - 2018 - ("Venom")


Eddie Brock es un periodista al que las cosas no le marchan nada bien: debido a su integridad, ha perdido su trabajo al tratar de desenmascarar a Carlton Drake, un gran empresario corrupto, y por ello su novia, Anne, le ha dejado. Eddie, sin embargo, está a punto de descubrir una terrible conspiración en la que está envuelto el propio Drake... Y también está a punto de ser poseído por algo monstruoso y extraordinario...


La película de "Venom" en solitario ha ido arrastrando su sombra por los estudios desde aquel desastroso "Spider-Man III" de Sam Raimi, cuando se barajó como posible spin-off de la saga. Pero la saga, valga la redundancia, acabó cancelada, reiniciada de mala manera con "The Amazing Spider-Man" y de nuevo cancelada (también de mala manera) tras "The Amazing Spider-Man: El Poder de Electro", y el Hombre Araña, definitivamente, pasó al Universo Cinematográfico de Marvel en "Capitán América: Civil War". Pero según leo, Sony quiere hacer ahora su propio Universo Marvel, y como el baile de derechos lo permite, se saca de la manga esta película protagonizada por el simbionte y nos quedamos todos tan panchos. Sí, efectivamente, es una maniobra bastante parecida a aquella de "Catwoman" de cuyo recuerdo no quiero acordarme. Aquí Venom está solo, sin Spider-Man, sin superhéroes, sin prácticamente nada que recuerde al mundo Marvel de marras. Vaya, que ha venido a pasar la gorra. Y encima, con descaro. Porque esta aberración es, en su género, lo peor que he visto desde la mencionada "Catwoman" (aunque ahí anda cerca también la última de "Los 4 Fantásticos", otro reinicio para estrujar derechos que tal baila). Tom Hardy está terrible, para empezar. En serio: terrible. Su papel es lamentable, bochornoso, de vergüenza ajena. Su Eddie Brock no produce ni risa: sólo pena. Mucho le tuvieron que pagar para que aceptase dar vida a semejante espantajo. Pero los secundarios no se quedan atrás. Especialmente Riz Ahmed merece una ristra de hostias por su villano de opereta (un Carlton Drake penoso, muy penoso). Michelle Williams tiene un cierto pase: está un poquito menos ridícula, a pesar de que su papel es otra chorrada.


Luego, tenemos el guión. Si es que se le puede llamar así. La trama es una colección de gilipolleces de infarto, con una introducción larga y pesada, con un cuerpo de persecuciones interminables que no van a ninguna parte, con gags sonrojantes, con giros de guión colocados al tun tun. Venom es un simbionte molón y enrrollado que hace chistes para sacar algo de tajada de la sombra de Deadpool y que también hace cosas maravillosas como revelar sus puntos débiles a los humanos en toda su cara o cambiar de bando porque "en su planeta él es una especie de pringao" (sí, con estas palabras lo dice, señoras y señores). El infame Thor de la horrorosa "Thor: Ragnarock" es más Thor que Venom este Venom. Y quedan los diálogos: horripilantes. Y el simplismo de un ecologismo barato y de una critica contra el neoliberalismo de manual desarrollados por un niño de doce años. Y el hecho de que el filme trata de ir de violento y oscuro cuando no se ve ni una sola gota de sangre. En serio: esto es un desastre. Pero uno de los gordos: un disparate infame, una felonía. Una mierda pinchada en un palo, siendo bruto. Y esta vez me voy a permitir serlo, porque la bazofia lo merece. Huyan de ella como de la peste.


martes, 9 de octubre de 2018

MILLION DOLLAR BABY de Clint Eastwood - 2004 - ("Million Dollar Baby")


Frankie Dunn es un entrenador de boxeo que en el pasado formó a muchos de los más grandes de su deporte y que hoy regenta un humilde gimnasio en Los Angeles con la ayuda de Scrap, un viejo púgil ya retirado que es su mejor amigo. Un día, una joven llamada Maggie se le presenta: quiere que la entrene. Quiere, por encima de todo, llegar a ser una gran boxeadora. Frankie no entrena a mujeres, pero, a pesar de todo, acepta. Y descubre que Maggie es una luchadora sorprendente...


La buena racha de Clint Eastwood sigue tras la imprescindible "Mystic River" con "Million Dollar Baby", otra de sus grandes obras maestras y uno de los colofones no sólo de esta gran etapa suya, sino de toda su carrera como director. No significa para mi que una película sea mejor o peor por tener muchos premios, pero ésta tiene en su haber más de cuarenta galardones internacionales, y creo que eso es también, indiscutiblemente, una señal muy clara de que oculta algo grande. "Million Dollar Baby" narra la historia de un viejo entrenador de boxeo machista que accede, en su vejez, a entrenar a una joven que quiere llegar a lo más alto en su disciplina. A partir de aquí, se hila una historia de amistad, de fraternidad, de relaciones diversas muy íntimas, de historias de familias buscadas y elegidas, de conexiones emocionales y de sacrificio por los demás. Dos perdedores redomados en sus últimos días y una chica que lo tiene todo por delante. El drama de autosuperación norteamericano de siempre pero con un giro radical que se burla cruelmente de este "género" tan explotado y manido en la filmografía comercial de los USA. Una suerte de "Rocky" pasado por el filtro brutal de "Fat City". Y una fábula moral en el centro de todo que apuesta con fuerza y firmeza sin par por el derecho a una vida y a una muerte dignas, ambas elegidas en todas sus consecuencias, por encima de todo juicio social o moral de pacotilla.


Clint Eastwood tiene el temple de los grandes clásicos del Hollywood dorado: su cámara es onmipresente en el mejor de los sentidos, su narrador lo clava todo y sin resultar cargante ni demagogo, su sentido del drama es absolutamente redondo, su capacidad para combinar historias magistral. "Million Dollar Baby" es una obra maestra, un retrato inolvidable de personas al borde del abismo emocional, de redenciones diarias e inesperadas, de justicia, de pecados que pesan, de fatalidad, de abandono en el falso país de los sueños. Imprescindible, hoy y siempre. Para mi, tal vez, es ésta la obra maestra total y definitiva del director, o por lo menos, una de las tres primeras. Y miren que tiene. Absolutamente inolvidable.


lunes, 8 de octubre de 2018

LA VISITA de M. Night Shyamalan - 2015 - ("The visit")


Rebecca y Tyler son dos niños que se marchan una semana a la granja de sus abuelos mientras su madre se va de crucero con su nuevo novio. Los dos planean rodar, para divertirse, un documental casero de sus vacaciones. Sus abuelos, que llevaban muchos años sin hablar con su madre tras una fuerte discusión que tuvieron con ella, son dos viejos entrañables aunque un poco raros. Pronto, Rebecca y Tyler empiezan a darse cuenta de que hay cosas algo extrañas en el lugar...


M. Night Shyamalan empieza a salir poco a poco de su pozo sin fondo con "La visita", que no es que sea una película maravillosa, pero que por lo menos, desde luego, no da ya vergüenza ajena como "Airbender" o "After Earth". En ella, vuelve al género del terror, que tan bien se le dio en sus inicios, para rodar una suerte de parodia de las películas de "metraje encontrado" que se popularizaron a lo bestia en las últimas décadas tras el éxito rompedor de "El proyecto de la Bruja de Blair". Dos niños se van a pasar unos días con sus abuelos a su granja del campo y graban sus aventuras cotidianas allí. Y hay cosas que no cuadran, o que parecen no cuadrar, en el lugar. Shyamalan retoma sus orígenes: ambiente enrarecido, una suerte de extraño toque cómico que funciona la mayoría de las veces y un desenlace que ciertamente sorprende con caminos bastante impensables. Es cierto que al filme le sobran algunos momentos que se alargan demasiado dando vueltas sobre el mismo eje, pero es cierto también que consigue interesar desde casi los primeros minutos, que tiene un estilo bien marcado, que el conjunto se asienta sobre un buen hacer sólido (parece como si él mismo quisiera remarcar que ha dejado atrás su etapa chunga) y que cuenta con unos personajes bien desarrollados y con un mensaje de fondo bastante coherente con un moralismo que es moralismo, desde luego, pero que no resulta nunca demagogo (esto también ha sido siempre marca de la casa, e incluso abierta religiosidad en "Señales").


Hay algunas escenas en "La visita" muy, muy logradas, y que dan bastante mal rollo: aquí el Shyamalan de siempre, el que echábamos de menos, destapa sus esencias para el buen horror. El reparto también está muy bien dirigido, por otra parte, y como he dicho el desenlace vuelve a dar de qué hablar. Le falta a todo la brillantez de "El sexto sentido", "El protegido", "Señales" o "El bosque" y está más cerca de la irregularidad de "La joven del agua" o "El incidente" que de esta inolvidable "cuatrilogía", eso sí, pero tampoco se puede decir, por fin, que esta película sea una infame basura. "La visita" allana un poco el camino para "Múltiple", en la que el director ya volvería a su cauce habitual, por suerte.


viernes, 5 de octubre de 2018

EL REINO de Rodrigo Sorogoyen - 2018 - ("El reino")


Manuel es un alto cargo de la política de provincias, muy prometedor, muy influyente, muy poderoso y que hace y deshace a su antojo con sus amigos del partido, sus cómplices. Manuel está listo para dar el salto al ámbito nacional. Sin embargo, unas filtraciones le colocan en el centro de gravísimas acusaciones de corrupción. Inmediatamente, los agentes de la ley empiezan a investigarle, los medios comienzan a atacarle y su grupo a abandonarle a su suerte. Su vida se convierte con rapidez en un infierno...


Después de la fantástica "Que Dios nos perdone", Rodrigo Sorogoyen retorna por todo lo alto con "El reino", un nuevo thriller que hunde ahora, todavía más, sus raíces en la corrupción política en España. Antonio de la Torre es un político podrido que, al ser destapado su caso, cae en una espiral de destrucción personal y mediática que va extendiendo progresivamente sus tentáculos por todas partes. Por demasiadas partes. Les va a sonar su historia, y la de todos los que le rodean, sí: desgraciadamente, les va a sonar mucho, y en algunas escenas solamente les va faltar poner nombres y apellidos. Sorogoyen, aunque le cuesta algo arrancar, en cuanto pilla la carrerilla nos atrapa y nos vapulea sin cesar con una tensión in crescendo maravillosa. La banda sonora es la perfecta, el ritmo clavado y demencial, y hay escenas para el recuerdo con actuaciones del todo inolvidables. "El reino" es puro nervio, puro horror cotidiano y político, y es tan horrible porque es demasiado reconocible. Sus personajes son extremadamente realistas, y hasta despiertan empatía siendo algunos auténticos monstruos. Nos gusta cuando los vapulean, cuando la venganza del azar cae sobre ellos, pero también sufrimos con cierta ambigüedad cuando sus vidas caen en picado y arrastran a sus familias o a sus seres queridos. Aunque sean terribles. Aunque sean políticos. No se libra, sin embargo, nadie en el filme: ni los periodistas, cómplices de la podredumbre y más preocupados por el amarillismo sensacionalista, y ni siquiera el propio pueblo obrero, que en una reveladora escena en un bar es también acusado en parte de perpetuar el problema de la falta de honradez y de la picaresca eterna.


"El reino" es nervio puro, es thriller con estilo, es oscuridad brillante. Su estética es sobria y a la vez helada y brutal, la idónea. Y como he dicho antes, su banda sonora es la apropiada, cien por cien. Las actuaciones además son todas para el recuerdo, no solamente la de Antonio de la Torre. Intérpretes como Ana Wagener, Josep María Pou o Mónica López lo clavan. Sencillamente, lo clavan. Pero si a uno le daría un premio sería a Luis Zahera, que nos regala la actuación más brutal e hilarante de todo el metraje. Me sobra sin embargo su desenlace: creo que, tras haber metido tanto el dedo en la llaga, termina por resultar demasiado ambiguo, excesivamente abierto. No opinan otros igual: para muchos es el indicado. No sé, a mi me dejó frío a última hora y creo que le impide al filme ser redondo. No lo lastra esto, por supuesto. "El reino" es cine español comprometido de verdad, por fin. Cañero y sin demasiadas concesiones. Una de nuestras películas clásicas instantáneas de seguro. No se la pierdan, porque está ahora mismito en las salas.


jueves, 4 de octubre de 2018

YOUR NAME de Makoto Shinkai - 2016 - ("Kimi no na wa")


Taki Tachibana es un estudiante de Tokyo que se levanta un día y descubre que algo increíble y a la vez delirante le ha pasado. Mitshua Miyamizu es también estudiante, pero vive en Itomori, un pueblo rural, y también se levanta un día cualquiera y descubre algo también de absoluta locura. ¿Qué es lo que les ocurre a los dos?


Desde que empecé a comentar sus películas, he dicho abiertamente que Makoto Shinkai, un autor con una legión de fans y que es llamado "El Nuevo Miyazaki", me parece del todo irregular y sobrevalorado, amén de repetitivo. Sin embargo, cuando tengo que alabarlo, lo hago, y eso hice con la maravillosa joyita que es "El jardín de las palabras". Ahora, tengo que hacerlo de nuevo con "Your name", tal vez su obra más famosa y la que ha terminado de hacerle célebre de forma definitiva fuera de Japón. "Your name" es la culminación de todas sus obsesiones. Bebe de prácticamente todas sus películas anteriores, desde "El lugar que nos prometimos" hasta "5 centímetros por segundo" pasando por "Viaje a Agartha", que es su película más particular (la única de ellas de fantasía heroica). Tenemos una historia de amor de personas separadas por las circunstancias pero con una conexión especial, tenemos una disertación sobre el tiempo y su paso, y otra sobre la muerte, y un ambiente mágico de mundos paralelos de por medio y una reflexión sobre los extraños hilvanamientos del azar. Todo, por ver primera, está reunido y, lo que es más importante, expuesto sin la gravedad flagelante y sin el romanticismo forzado de otras de las obras del autor. "Your name" tiene incluso muchos momentos de humor, de pura diversión, y además bien integrado; esto es algo que eché de menos en las cintas antes mencionadas, en casi todas. "Your name" es la misma película de Shinkai de siempre, pero esta vez redondeada y bien desarrollada.


Los dos protagonistas del filme son también los habituales del autor, pero aquí gozan de un carisma chispeante, en parte debido también a que se aparca la mencionada gravedad y melancolía, casi pesadumbre, que había en sus otros filmes. Hay escenas desternillantes, que imprimen ritmo, que enganchan desde el primer momento. Las secuencias de los intercambios de cuerpos son geniales todas. Y originales. Por supuesto, la animación es impecable, y aquí el tratamiento del color y de la luz alcanzan gran perfección, creando un aura lírica muy destacada y que consigue calar en el ánimo del espectador. Makoto Shinkai en "Your name" vuelve perfeccionado, vuelve con errores subsanados, y parece por fin encarrilarse del todo en un estilo propio ya totalmente pulido. La película fue un éxito rotundo y brutal en Japón y en China, y colocó al autor en las estrellas. Esperando estamos su siguiente creación.


miércoles, 3 de octubre de 2018

YUCATÁN de Daniel Monzón - 2018 - ("Yucatán")


Año 2008. En un crucero de lujo se embarca la familia de Antonio, un viejo panadero que ha ganado recientemente la lotería. Dos de sus hijas están casadas con dos mentecatos y la tercera, soltera y alocada, está algo perdida en la vida. En el barco entablan relaciones con Clayderman, el pianista, y con Verónica, la bailarina principal: los dos son amantes. Y también con un pasajero llamado Lucas que parece estar pasando por una brutal depresión. Cosas muy locas empiezan a suceder...


Cintas como "Yucatán", después de películas como "Celda 211" o "El niño", me resultan totalmente innecesarias. Está bien cambiar de registro (desde "El robo más grande jamás contado", de 2002, Daniel Monzón no rodaba una comedia), pero creo que ha de hacerse siempre aportando algo novedoso y siempre tratando de mejorar lo anterior. Este filme, a pesar de cierto mensaje social que desde luego tiene (la cultura del timo y de forrarse en tres días y sin dar palo al agua, el aparentar de las clases medias-altas, la hipocresía social, la idolatría ante el dinero...), es totalmente fallido. Los personajes son estereotipos pero prometen, y finalmente no cumplen: no salen de dicho estereotipo y no evolucionan mucho y algunos prácticamente nada. Los secundarios, especialmente. Y además, la mitad de ellos desaparece o pierde importancia de forma brutal al final del filme. Porque la película es abrupta, y para colmo demasiado larga para lo que cuenta, con un desenlace excesivamente estirado. Y su humor funciona solamente a medias. Hay algunos gags graciosos, pero recurre demasiadas veces, sobre todo cerca del mencionado final, a lo rocambolesco, y encima de forma forzada. "Yucatán" se va de madre gratuitamente en varias ocasiones. Y todo, por si fuera poco, para desplegar un humor, valga la redundancia, que, aparentemente revestido de canallismo y de mala leche de postín, es en general amable, demasiado amable, y por momentos hasta casi buenista (cuando promete precisamente todo lo contrario).


Se moja algo la película en sus últimos minutos (unos de los últimos planos finales ciertamente tiene bastante mala ostia y sorprende en el descafeinado conjunto), pero no llega ni de lejos al listón esperable, y eso es muy decepcionante. "Yucatán" se ve con agrado, a pesar de que también se hace algo pesada y pierde mucho interés conforme se acerca a su conclusión. No es maravillosa ni es terrible, pero desde luego que pasará sin pena ni gloria en la filmografía de Daniel Monzón y en la de su esplendoroso elenco protagonista, que es lo mejor de la obra junto con la fotografía y su elegante dirección de comedia brillante clásica.


martes, 2 de octubre de 2018

EL CAPITÁN de Robert Schwentke - 2017 - ("Der Hauptmann")


1945. Segunda Guerra Mundial. Un desertor del ejército alemán llamado Herold, andrajoso y muerto de hambre y de frío, encuentra por casualidad el uniforme de un alto cargo nazi en un coche abandonado en el campo. Se viste con él y se hace pasar por su dueño original. En su camino, se encuentra con soldado que ha perdido a su patrulla y que se pone a su disposición. Luego, se encuentra con otros tantos que hacen lo mismo. Mientras, llegan noticias terribles del frente: Alemania está perdiendo la contienda y los aliados cada vez avanzan con más rapidez y contundencia. Herold, sin embargo, tiene sus propios planes...


Robert Schwentke es un director alemán irregular afincado artísticamente entre su país y los USA. Constantemente se mueve entre películas fantásticas y originales y entre inexplicables bodrios de encargo o sin personalidad. Su filmografía se compone del thriller "Tattoo", de la comedia "Las joyas de la familia", del thriller “Plan de vuelo: desaparecida”, del filme romántico "Más allá del tiempo", del thriller de acción "Red", de la comedia de acción “R.I.P.D. Departamento de Policía Moral”, de las dos entregas de la saga "Divergente", "Insurgente" y "Leal", y del comentado filme "El capitán".


“El capitán” es la mejor película sobre el nazismo que he visto en una década. Y no exagero. El irregular Robert Schwentke vuelve a rodar a su Alemania natal y nos entrega un filme post-apocalíptico total en forma y en fondo. Blanco y negro riguroso y bellísimo, una banda sonora atronadora y terrorífica que remite al anacronismo de la irrupción de la modernidad, escenarios desolados donde los humanos han quedado reducidos a la bestialidad y unos personajes que dan maldito miedo. Todos. Hasta el más a priori razonable. Un desertor del ejército nazi encuentra un uniforme de alto mando y se hace pasar por eso mismo. Corren los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, y los alemanes queman posiciones con urgencia: constantemente llegan noticias que les anuncian que han perdido la contienda, que los aliados los tienen cada vez más cercados. Schwentke retrata la locura de estos momentos en los que todo está perdido, en los que la moral desaparece, en los que la autoridad no importa y en los que el puro surrealismo entra en la Historia. Porque “El capitán” es una película también histórica: da fe de que cosas como ésta ocurrieron.


Dos horas agarrado a la butaca. Dos horas de sufrimiento, de tensión, de sorpresa tras sorpresa. ¿Creían que todo estaba inventado en el género “nazi”? Estaban equivocados. Yo también. Esta película es un estudio certero, cruel, sin paliativos, de las mecánicas demenciales del poder y del liderazgo, del fanatismo, del borreguismo y de la mentira en tiempos de guerra y de convulsiones sociales. El director lo capta todo con su onirismo delirante, con sus metáforas visuales que dan en el clavo, con sus planos alucinógenos. No importa nada, ni el bien, ni el mal, ni siquiera la misma guerra. Humor negro a raudales, pero del que no tiene en realidad ninguna gracia. No se pierdan “El capitán”. Les sobrecogerá y les agarrará, y no les soltará. Y por cierto, premio ya para Max Hubacher, el actor principal: les asesinará con la mirada.