Porco Rosso

Porco Rosso

miércoles, 22 de marzo de 2017

ZAFARRANCHO EN EL CIRCO de Jacques Tati - 1974 - ("Parade")


Documental sobre un espectáculo de circo presentado y grabado por Jacques Tati.


La historia de Jacques Tati, como la de Georges Méliés, Orson Welles, Erich von Stroheim o Jean Vigo, es una historia triste. Como los directores mencionados, Tati cambió el mundo del cine y fue un autor irrepetible que, sin embargo, se vio obligado a bregar toda su vida con la incomprensión y los fracasos económicos que nunca le permitieron desarrollarse en lo artístico plenamente. Hemos comentado toda su filmografía en este blog y hoy la cerramos con "Zafarrancho en el circo" ("Parade"), que no es realmente un filme pero que, debido a que Tati solamente desarrolló cinco películas de ficción, ha sido considerada siempre como la sexta de ellas. Arruinado tras la faraónica "Playtime", con muy poca confianza de los productores, cansado y además con problemas de salud, el genial director de comedia francés dirigió tras "Tráfico" un documental sobre una actuación de circo, espectáculo que amaba, que él mismo presentó y en la que también actuó. No hay nada más en "Parade": es un desfile de shows encadenados con payasos, mimos, magos, músicos, acróbatas, domadores y demás personajes del mencionado mundo del circo que hacen su pirueta ante una audiencia. No tiene un gran valor en sí, aunque en su metraje se pueden ver varias de las últimas actuaciones en público del director como actor cómico. Fue estrenado para la televisión sueca, la que encargó el filme, en 1974, aunque tras la muerte del director fue recuperado como obra de cierto culto y fue incluido en las colecciones de sus películas tanto en el mercado del vídeo como en el del DVD y posteriores formatos. Para coleccionistas y completistas y poco más. Sin embargo, a pesar de todo esto, esta película sirve como testimonio de una época injusta que tuvieron que vivir muchos directores que revolucionaron el séptimo arte: relegados a producciones menores, fueron prácticamente olvidados hasta después de su muerte incluso. Jacques Tati no duraría una década más. Vivió de grabar partidos de fútbol y, enfermo, murió en 1982 de una embolia pulmonar. Final injusto, injustísimo, para una figura clave de la comedia no sólo francesa, sino mundial. Su estilo aún hoy sigue siendo inimitable. Jacques Tati, siempre te recordaremos y siempre estarán ahí "Día de fiesta", "Las vacaciones del Señor Hulot", "Mi tío" y "Playtime".


martes, 21 de marzo de 2017

SOMNIA. DENTRO DE TUS SUEÑOS de Mike Flanagan - 2016 - ("Before I Wake")


Jessie y Mark son un matrimonio que perdió a su hijo y que, para tratar de superar su trauma y dar un sentido a sus vidas, deciden adoptar a otro. El que le envían los servicios sociales es Cody, un chico que parece bueno y sencillo. Algo oscuro, sin embargo, ha venido con él... Algo que le acompaña a todas partes y que va traer un infierno a su nuevo hogar.


"Somnia. Dentro de tus sueños" ha sido ha última película de Mike Flanagan del pasado año, en el que dirigió nada más y nada menos que tres. Como decía ayer en la crítica de "Hush", dirigir tanto en tan poco tiempo no suele salir bien. "Ouija: El origen del mal" era digna (sobre todo para ser una precuela de otra película horrorosa) y la mencionada "Hush" también, aunque le faltaba ser mucho más redondeada. "Somnia" es claramente fallida, la más fallida del tríptico de 2016, y es una pena porque tiene un desenlace fantástico. Hay filmes de terror que tienen un cuerpo excelente y un final lamentable: historias llenas de imaginación y tensión, personajes y sustos geniales, y que de repente tienen explicaciones forzadas y chorras producto de un creador que no sabe cómo cerrar su propia historia. Pues bueno, a "Somnia" le pasa lo mismo... Pero justamente al revés. Su desenlace es una maravilla, y además original. Todo cuadra a la perfección, y además con una explicación lógica, coherente, respetuosa y que sabe sorprender. Sin embargo, su cuerpo es un rollazo y, encima, está lleno de lagunas y fallos. Todo va de un niño adoptado que viene a su nueva casa con un "pack" de poderes sobrenaturales chungos que le atormentan a él y a su nueva familia. Y hay lo de siempre: un monstruo feo hecho de efectos especiales feos, unas apariciones fantasmagóricas típicas, unos sustos que hemos visto miles de veces antes, unos personajes extremadamente tópicos, unos guiros de guión improvisados sobre la marcha y un montón de flecos sueltos de esos a los que estamos acostumbrados en el cine de terror malo (personajes importantes que mueren y a nadie le importan, familias que saben que en su casa ocurre algo sobrenatural y hacen su vida normal tan tranquilos, caracteres traumatizados unos minutos sí y unos minutos no, carreras por pasillos oscuros como huida hacia adelante de un guión mal embalado, sobresaltos basados en el ruido aumentado a lo bruto...). En fin, todo es una pena, y de la misma manera que una película no puede vivir si su final falla, una película tampoco puede vivir si lo hace todo su cuerpo. Una pena, repito, lo de "Somnia"; tal vez con más tiempo, sin haber tenido que afrontar otras dos películas casi a la vez, Mike Flanagan habría entregado algo mucho mejor.


lunes, 20 de marzo de 2017

HUSH de Mike Flanagan - 2016 - ("Hush")


Madison Young es una joven escritora de éxito que es sordomuda y que, buscando tranquilidad e inspiración para sus novelas, se ha mudado a una casa en el bosque lejos del bullicio de la ciudad. Madison vive allí sin embargo con todas las comodidades, conectada constantemente con el mundo por Internet y protegida por un gran un sistema de seguridad. Una noche, sin embargo, algo anormal empieza a pasar... Alguien ronda por los alrededores de la casa.


Cuando un director rueda dos películas en un mismo año suele ocurrir que las dos le salen regular o directamente mal. Mike Flanagan es un autor de terror que en los últimos tiempos ha destacado por insuflar calidad a uno de los géneros más difíciles y devaluados. Incluso una precuela como "Ouija: El origen del mal" quedó más o menos bien en sus manos. El pasado 2016 dirigió sin embargo tres películas, tres, y se nota que las tres podrían haber sido mejores, aunque ninguna del tríptico sea terrible. La mencionada segunda entrega de "Ouija" la comenté hace unos meses, cuando se estrenó en los cines. Las otras dos, "Hush" y "Somnia", tuvieron menos difusión y no las he podido ver hasta ahora. Ambas tienen buenas ideas y ambas están básicamente bien hechas (y considerando que hablamos de obras de terror nos podemos dar con un canto en los dientes), pero ambas necesitaban haber sido más redondeadas. "Hush", la que se estrenó antes, en el último mes de abril, es bastante mejor. La idea es muy buena, el desarrollo es bueno, los actores son buenos, el escenario es bueno y la trama es buena. Ciertamente, es una buena película, que además explota una premisa bastante interesante: el miedo a no poder escuchar nada. El espectador es el único que goza de toda la información y es el que disfruta el duelo de la protagonista y el villano de turno, que sabe intrigar y que tiene partes que ciertamente "duelen". La tensión está muy bien llevada, y los recursos que emplea Flanagan (eliminar sonido y retornarlo, omitir información que la protagonista no puede tener) hacen que el juego del gato y del ratón que propone sea siempre interesante y nunca pierda fuelle. En apenas ochenta minutos que dura la cinta el director sabe meternos en el bolsillo. ¿Por qué digo entonces que la película podría ser mejor? Pues bueno, porque los personajes no tienen ningún relieve y porque la trama no tiene una gran justificación. Y eso se nota. Las motivaciones del asesino no me valen, me parecen demasiado básicas, y a la protagonista le falta mucho, pero que mucho jugo para ser verdaderamente carismática. Y bueno, cuando solamente tiene uno dos actores principales (y apenas otros dos secundarios que no aparecen demasiado), pues hay un gran margen para crear una historia pulida que no se ha utilizado. En el resto de cosas, "Hush" es una película de terror buena y recomendable. Sin embargo, si tal vez Mike Flanagan no se hubiese visto en la tesitura de tener que rodar otras dos casi a la vez, todo habría sido mucho más redondo. Con "Somnia", que comentaré mañana, el defecto es mucho más visible.


domingo, 19 de marzo de 2017

SPIRITS OF THE AIR, GREMLINS OF THE CLOUDS de Alex Proyas - 1989 - ("Spirits of the Air, Gremlins of the Clouds")


En un mundo post-apocalíptico, en un paraje desértico situado entre las ruinas de lo que fue la civilización, un desconocido llega a la granja de un hombre en silla de ruedas que trata de inventar un aparato para volar. Este hombre vive con su hija, fanática religiosa. El desconocido se queda unos días con ellos y decide hacer algo: ayudar a al inventor a construir su máquina voladora.


Alex Proyas fue durante los años noventa uno de los directores más destacados de cine fantástico. Hoy está de capa caída, flojea bastante y hasta entrega películas extrañamente deleznables como "Dioses de Egipto", impropias de su filmografía. Sin embargo, ahí quedan para la posteridad joyitas como "El Cuevo" y sobre todo como "Dark City", su obra maestra. Hay, de todas formas, una obra también genial que dirigió antes de dar el salto a Hollywood en su Australia natal en 1989: "Spirits of the Air, Gremlins of the Clouds". Muy poco conocida, muy injustamente poco conocida, esta cinta es una pequeña maravilla de lo visual y, además, su trama no desmerece. En un mundo post-apocalíptico indefinido, un desconocido llega a la granja de un inventor que vive con su hija y trata de ayudarle a construir un aparato volador. La trama es mínima, minimalista muchas veces, pero es capaz de condensar una historia simbólica sobre la superación y sobre la lucha contra el fanatismo religioso y la incultura en la que la necesidad de volar puede ser interpretada de muchas formas: yo me quedo con que es una manera de acabar con la barbarie, de devolver a la humanidad la civilización por medio de la reconquista de los cielos. Alex Proyas, con solamente tres actores, crea un mundo fascinante donde se relacionan perfectamente y donde el romanticismo de su empresa sabe calar al espectador. La ambientación es soberbia: es lo que hace sobre todo al filme tan diferente, tan único. Proyas no tenía entonces un duro, pero tenía imaginación de sobra para aprovechar los pocos medios a su alcance y construir un mundo derruido cargado de inventiva, de romanticismo, de poder evocador y de corte steampunk animado además con una banda sonora absolutamente inolvidable. Es una delicia observar los inventos que el director nos regala, sus máquinas, sus casas, sus habitaciones, su vestuario, ese extraño cementerio de coches colocados como monolitos. Es totalmente un deleite. Recuerda al mejor Tim Burton, al Terry Gilliam de sus inicios, al primer Jean-Pierre Jeunet (tres directores que, por cierto, están también y tristemente bastante devaluados hoy en lo artístico). Pero es cien por cien Alex Proyas. No se dejen engañar por las imágenes que muestro en esta entrada: no hay mucho sobre la película en internet y lo que hay se ve bastante mal. Sin embargo, sí que está la película en si. No se la pierdan, porque es una de las piedras preciosas más injustamente olvidadas del cine fantástico de finales de los ochenta.


sábado, 18 de marzo de 2017

LA NIÑA DE TUS OJOS de Fernando Trueba - 1998 - ("La niña de tus ojos")


Ha estallado la Guerra Civil en España y el director de cine Blas Fontiveros ha sido invitado a rodar su siguiente película con todo su equipo nada más y nada menos que en Alemania, en los estudios de la UFA que dirigen los nazis. La actriz y "cantaora" Macarena Granada será la estrella del filme. Cuando el grupo de españoles llega a Berlín deseando escapar de la triste realidad de la guerra, se encuentran con un país que vive una situación tan surrealista y opresiva como la del suyo y en el que van a sufrir una gran cantidad de malentendidos y situaciones delirantes.


"La niña de tus ojos" es para mi gusto una de las mejores películas de Fernando Trueba. No soy nada adepto al cine de los tiempos de la susodicha Guerra Civil en la ficción ni tampoco al de la Alemania nazi. Creo que hay muchos problemas hoy (y los había en 1998) para estar erre que erre con unas épocas oscuras que no hay que olvidar pero que, fuera del documental, ya cansan, especialmente cuando no se muestra nada nuevo de ellas. "La niña de tus ojos" sí que lo mostraba, sin embargo, en su día. Es cierto que no es un filme magistral, pero tiene mucha gracia, tiene encanto y sabe extraer bien las risas de las situaciones más desastrosas haciendo gala de un humor bastante negro pero que a la vez es tierno. Un grupo de españoles de aquel momento histórico viaja a la mencionada Alemania de Adolf Hitler a rodar una película folclórica en los estudios de cine de la UFA. La cosa se complica, como se imaginan, y todo se torna delirante. Fernando Trueba sabe delinear una comedia con chispa y con gags con la suficiente ironía para encandilar a todo tipo de público y, cosa que no siempre pasa en el cine español (y en su propia filmografía incluida), sabe deslizar el casticismo y los tópicos patrios de forma inteligente, sin abusar de ellos a lo bruto y sin retratar solamente lo más cateto y zafio de estos tópicos. Ver a Penélope Cruz (por cierto en uno de sus mejores papeles) cantando temas españoles y bailando ante los alemanes desata sonrisas, desde luego, y resulta simpático por todo lo alto. Los personajes son todos muy divertidos y tienen personalidad, y están además interpretados por un plantel de actores y actrices fantástico y entre los que se encuentran grandísimas caras de varias generaciones. Por otra parte, el guión tiene sorpresas suficientes para interesar durante todo el metraje y sabe moverse con soltura entre la comedia y el drama y esquivar el tratamiento tonto de los momentos en el que las escenas duras se fusionan con las desternillantes. Finalmente, la ambientación es más que rica, tanto en escenarios como en trajes y también en homenajes a la época o a sus manifestaciones culturales. "La niña de tus ojos", que fue uno de los grandes éxitos de su director, tuvo el año pasado una tardía continuación llamada "La reina de España" que, tras estrenarse en este 2017, sufrió un polémico boicot del que hablaré cuando la comente. Todavía no la he podido ver, así que la situaré en este blog al final de todas las películas de Fernando Trueba hasta este momento.


viernes, 17 de marzo de 2017

EL GUARDIÁN INVISIBLE de Fernando González Molina - 2017 - ("El guardián invisible")


En los alrededores del pueblo de Elizondo, en Navarra, están siendo asesinadas niñas cuyos cadáveres aparecen abandonados en el bosque siguiendo un mismo patrón. La inspectora Amaia Salazar, que nació y se crió en el lugar, vuelve a él para dirigir la investigación. Allí, todo su triste pasado retorna a su vida mientras el caso se retuerce cada vez más y aparecen nuevos cuerpos.


El navarro Fernando González Molina es un director de cine comercial con alguna película digna y varios desastres artísticos. Sin embargo, en lo que a ventas se refiere, es muy rentable y cuenta en su filmografía con bastantes grandes éxitos, lo cual en España es muy difícil de lograr en general. Su obra se compone de la comedia "Fuga de cerebros", del drama "Tres metros sobre el cielo" y su secuela, "Tengo ganas de ti"; del nuevo drama "Palmeras en la nieve" y del thriller "El guardián invisible".


Esta vez no es manía al cine español, que además lleva cambiando mucho y para bien desde hace años. Tampoco es cuestión de boicot o no (las polémicas declaraciones de la actriz Miren Gaztañaga no afectan al filme para nada). Esta vez es que la película es mala, pero mala de cojones. "El guardián invisible" es un thriller basado en una novela de Dolores Redondo que trata de aprovechar el tirón de la buena época que está viviendo el género en España tras peliculones como "Celda 211", "El Niño", "No habrá paz para los malvados", "Grupo 7", "La isla mínima", "Cien años de perdón", "Tarde para la ira" o "Que Dios nos perdone". No hay nada de malo en intentarlo. Lo que no vale es presentar un bodrio como este. Nada tiene sentido en "El guardián invisible". Los protagonistas están desdibujados, los secundarios son casi inexistentes (casi todos meros apuntes), la trama no deja pistas atractivas y sus resoluciones son pueriles, el drama es folletinesco y muy barato, el nudo de todo es bastante tonto y hay lagunas por todas partes en una historia absurda y hasta ridícula. Todo va dando bandazos en una colección interminable de escenas sin conexiones apenas, cortadas a lo bruto, con giros de guión gratuitos y sin sentido, con flecos sueltos por todas partes, con personajes que actúan según les da y que no tienen ningún desarrollo más allá de la aparición de turno y con unos toques fantásticos que no vienen a cuento, que no pegan ni con cola. No sé cómo será la novela, pero la película, sea fiel a ella o no, es un puñetero desastre. Encima, se pasa de las dos horas de metraje la broma: el aburrimiento está asegurado porque el espectador se pierde en esta marimorena de tonterías sin sentido. Y la ambientación es cansina: toda esa lluvia y oscuridad artificial es abusiva, recreada a lo bestia, sin dejar descanso visual al espectador. Y del desenlace no hablemos: es lo más chorra que uno se puede echar a la cara. Es que cuando lo vi no me lo podía creer, lo juro. "El guardián invisible" es un bodriazo como una montaña. En serio, es mala con avaricia y una gilipollez de thriller.


SPOILER: ¿De verdad que en el bosque hay un yeti vasco que protege a la gente? ¡Pues no ha evitado ni un maldito asesinato! ¡Llevan años matando a niñas y a él o es que se la trae floja o es que el pobre es directamente un completo inútil! ¡Vaya mierda de guardián, oigan! Y los personajes se teletransportan también, miren ustedes. Y la protagonista ve a una especie de fantasma de una niña asesinada y luego no dicen nada de ello. Y su padre desaparece de la trama sin que sepamos nada del porqué. Y el asesino deja galletas de las que fabrica su propia familia en los cadáveres para que lo pillen. Un Premio Nobel. De verdad. Menudo truño. Infumable.


jueves, 16 de marzo de 2017

YOGA HOSERS de Kevin Smith - 2016 - ("Yoga Hosers")


Colleen Collette y Colleen McKenzie son dos adolescentes de Canadá que, amigas inseparables y fanáticas del hockey y del yoga, trabajan cuando salen del instituto como dependientas en una tienda de comestibles. Un día, algo extraño empieza a ocurrir... Unas salchichas nazis antropomorfas emergen de la nada y las atacan.


No sé que le ha pasado a Kevin Smith. No sé que le pasó en 2014 con aquella cosa despreciable que fue "Tusk" y no sé qué le pasó el año pasado con "Yoga Hosers", una comedia deleznable ambientada en el mundo del primer filme mencionado, que va a componer la ambientación de la llamada "Trilogía del Verdadero Norte". Las dos protagonistas aparecían ya como secundarias en aquel y repite el personaje horrible del detective encarnado por Johnny Depp (al que tampoco sé qué le ha pasado últimamente para perpetuarse en este papel y en otros que igualmente le dejan muy pero que muy devaluado). Yo no sé qué es esto, si una broma personal, si una película hecha para divertirse con los amigos, si un intento de sorprender a lo bestia o si un "hago esto porque me da la gana y punto". Lo que sí sé que es, es que es un bodriazo infumable. Dos adolescentes tontas, pero tontas tontas, que trabajan como dependientas de una tienda al estilo de la de "Clerks", se enfrentan a unas salchichas nazis antropomorfas que matan a la gente pinchándoles el culo y a un científico loco que las creó durante los tiempos de Hitler. Y el resto nos importa un pito. Y lo peor es que nos cuesta soportarlo. Aunque sean menos de noventa minutitos de nada. Personajes patéticos, diálogos tristes, humor lamentable, una trama inexistente, un supuesto mensaje transgresor que se regodea en lo zafio y en lo escatológico sin puta la gracia, un intento de retrato social sobre la generación enganchada al móvil inocuo y tontorrón, gags terribles y que dan vergüenza ajena, chistes diarreicos sobre Canadá sin sentido ni sensibilidad y por todas partes, unas escenas de acción pestosas y, encima, unos efectos especiales pésimos, pero mal hechos hasta lo insospechado (es que en vez de 2016 parece una película de los noventa o hasta de los ochenta, en serio). No me creía lo que estaba viendo. No me creía que fuese de Kevin Smith. Del director de "Clerks", "Mallrats", "Persiguiendo a Amy", "Dogma" o la para mi excelente y que siempre defenderé "Red State". Este hombre ha perdido el Norte. Y se ha ido todavía más arriba de las tierras canadienses. En serio, es que no me explico semejante patochada intragable y estúpida. "Yoga Hosers" es una infamia despreciable y que rivaliza en podredumbre con "Tusk". Kevin, hijo, vuelve a ser lo que eras. Este nuevo estilo no te va y te dirige directo al mercado de la peor serie B. Miedo me da la tercera parte de esta trilogía inexplicable.


miércoles, 15 de marzo de 2017

EL DÍA DE LOS TRAMPOSOS de Joseph L. Mankiewicz - 1970 - ("There was a crooked man")


1883. En una apartada prisión de Arizona se pudre el criminal Paris Pitman, condenado a diez años de reclusión. Paris, un canalla de medio pelo sin escrúpulos, quiere sin embargo fugarse y, además, ha escondido en el desierto un maletín con un botín enorme que le solucionará la vida. Para ello, quiere convencer a sus compañeros para tratar de organizar una gran escapada. Sin embargo, se va a encontrar con un enorme problema: Woodward Lopeman, el alcaide del lugar, honesto y puritano y que no piensa dejarle ni un segundo de respiro.


Aunque es uno de los mejores westerns de los últimos tiempos del Hollywood clásico, "El día de los tramposos" de Joseph L. Mankiewicz no es tan conocido como otras de sus películas. Tal vez el estar situado entre algunas tan míticas como "De repente, el último verano" o "Mujeres en Venecia" y justo antes del cierre de la carrera del director con la soberbia e inolvidable "La huella" le haya dejado en un natural peor lugar. Sin embargo, es a todas luces una película genial; eso es indiscutible. Todoterreno absoluto, como siempre, Mankiewicz cambiaba una vez más de género al comienzo de la década de los setenta y nos regalaba un western muy negro, muy crudo, muy sangriento, muy bestia y muy desencantado, como correspondía al desencanto, valga la redundancia, que iba a llegar a los Estados Unidos en lo social y en lo político con los mencionados años setenta y que se había ido cociendo a fuego lento en la década anterior. Un grupo de diversos criminales ha de escapar de una prisión en medio del desierto. Sus miembros, casi todos canallas variopintos, están liderados por un Kirk Douglas fantástico, inolvidable, que entrega un papel magistral de hombre sin escrúpulos, malvado y despreciable pero sin embargo con un carisma genial de bribón. Su rival directo es un Henry Fonda igualmente inolvidable, el duro y firme alguacil de la prisión, que no piensa dejar títere con cabeza entre los que tratan de fugarse. El estilo del filme es directo, ágil, con un ritmo apabullante y con uno de los mejores inicios de presentación de personajes de la historia del cine (delicioso, divertidísimo, amenísimo). Luego hay también momentos para el drama, pero todo, desde los hechos hasta los mismos diálogos, es chispeante, canallesco, crudo y cínico, y delinea la trama un retrato de tipos humanos bastante despreciable pero elocuente y muy, pero que muy real (el trepa, el inocentón, el brutal, el hierático, el timador, el fanático). Por tener, tenemos hasta una pareja implícitamente homosexual, y en 1970, y además son dos pedazo de personajes geniales y dos de los más inolvidables del filme. Mankiewicz siempre se destacó por su valentía total y por no cortarse un pelo con asuntos entonces polémicos y socialmente mal vistos. "El día de los tramposos" es un western crepuscular magnifico, injustamente algo olvidado, que se erige sin problemas como otra de las grandes obras maestras de su director.


lunes, 13 de marzo de 2017

HEDI de Mohamed Ben Attia - 2016 - ("Inhebek Hedi")


Hedi es un joven de Túnez solitario, apático y que lleva una vida triste y sin sentido ninguno. Trabaja en un aburrido concesionario de coches que detesta y su familia, muy tradicional y preocupada por el dinero, le ha elegido sin apenas contar con él a su futura esposa, una mujer a la que apenas conoce y de la que no está en absoluto enamorado. Un día, Hedi conoce de casualidad a Rim, una animadora turística por la que se siente atraído. Ella parece sentir también algo por él. Tal vez sea este el trampolín que necesita para dejar atrás su vida insoportable...


"Hedi", subtitulada en su versión española "Un viento de libertad", es la primera película del tunecino Mohamed Ben Attia, y es una película fantástica que sirve tanto de metáfora del Túnez actual posterior a las Primaveras Árabes como de historia universal sobre la valentía vital en general. Por medio de una trama simple y cotidiana el director nos muestra algo muy reconocible: la incapacidad de escapar de un ambiente social opresivo. Asunto básico del cine social y del arte social en general. Hedi, el protagonista del filme, es un joven que siempre ha vivido como los demás quieren que viva: su madre y su hermano mayor son los que dictaminan lo que ha de hacer, y ellos se adecuan a su vez a las imposiciones de las costumbres religiosas rancias y a las tradiciones más castrantes de su país. Su familia le elige el trabajo (aburrido y frustrante) y también la futura esposa (una joven guapa pero de la que no está enamorado y de la que realmente sabe bastante poco a pesar de conocerla desde hace años). La falta de comunicación es total, y Hedi vive en una constante apatía de la que no sabe escapar. Todo cambia cuando conoce a una chica que es animadora turística y que sí que le llena realmente. La pregunta es: ¿Está dispuesto a ser valiente y a afrontar una nueva vida sin imposiciones sociales? La historia de Hedi es una metáfora del propio Túnez, un país donde la mencionada Primavera Árabe ha hecho que las cosas cambien para mejor y ha traído vientos de libertad pero que se resiste con todas sus fuerzas a abrazar las novedades y la libertad. Habla sobre la comodidad del esclavo, sobre la cobardía del que lo tiene todo hecho, sobre la rebeldía "de boquilla", y pone en la picota la hipocresía, las tradiciones opresoras, la religión y sus idioteces rancias, la tiranía del dinero y del "qué dirán". Todos los personajes con fieramente reales, ambiguos, llenos de heroicidad y de meteduras de pata, y en concreto el protagonista, interpretado de forma genial por Majd Mastoura, es el primero que está lleno de fallos. El estilo es directo, simple, cotidiano, y bebe de la tradición del mejor cine social centrándose en las pequeñas cosas y en los diálogos simples y creíbles que delinean un mundo completo con su sola existencia. "Hedi", con un desenlace por cierto demoledor, es una muestra de un cine desconocido, el tunecino, que tiene mucho que decir y que deja bien patente los vientos de cambio que surcan este país.


sábado, 11 de marzo de 2017

KONG: LA ISLA CALAVERA de Jordan Vogt-Roberts - 2017 - ("Kong: Skull Island")


1973. Una expedición de diversos expertos y de militares financiada por los USA viaja desde Vietnam hasta una misteriosa e inexplorada isla del Océano Pacífico conocida en las leyendas como La Isla Calavera. Sus miembros quieren explorarla y mostrar al mundo sus supuestos secretos. Cuando llegan al lugar, algo les ataca. Algo gigantesco y nunca visto...


El norteamericano Jordan Vogt-Roberts ha dirigido hasta ahora tres filmes de diferente género: el drama "Los reyes del verano", la comedia "Nick Offerman: American Ham" y la comentada "Kong: La Isla Calavera".


Ese horrible, aburrido y fallidísimo (porque buenas intenciones artísticas tenía, aunque la cosa no saliese bien) reinicio norteamericano de "Godzilla" que Gareth Edwards dirigió en 2014 fue un éxito de taquilla. Sí, no lo esperábamos muchos, debido a su mala calidad y a que no fue especialmente superpublicitado (no por lo menos para ser una superproducción de esta clase). Pues bueno, sus productores, con muy buen ojo comercial, han puesto en marcha el MonsterVerse, un universo cinematográfico nuevo al estilo del de los superheróicos de Marvel y DC en el que existen grandes monstruos que compartirán "crossovers" en varias películas. King Kong ha sido el primero que acompañará a Godzilla en futuros filmes (uno los enfrentará en 2020 si la cosa marcha bien) y su película de presentación es esta "Kong: La Isla Calavera". Me la esperaba peor, la verdad. Está lejos de los dos primeros filmes de Jordan Vogt-Roberts pero se nota que él ha intentado por lo menos hacer las cosas bien. Tiene varios puntos malos y otros resultones. No es ninguna maravilla pero tampoco es un horror, y desde luego es muchísimo más entretenida que el mencionado nuevo "Godzilla" de hace dos años. La trama del "King Kong" original es desechada en casi su totalidad para ofrecer una nueva interpretación del monstruo alejada de romanticismos y centrada en la aventura pura. La cosa es que se centra tanto en esta aventura pura que se olvida de los personajes, que son todos planos, pero planos, planos. Ninguno tiene pasado, ni presente, ni futuro. Algunos son mera carne de cañón, y otros son tópicos andantes (el prota, la prota, el militar malo, el viejo bueno, los secundarios cómicos...). Decir que son flojos es ser benigno. Por otra parte, la trama tiene lagunas y explica bastante poco sobre King Kong y su mundo y además deja cabos suelos sin parar (tal vez sean explicados en las siguientes películas: así lo espero, aunque me da que no se van a molestar en contentar a un público mínimamente serio). Esto es lo malo. En lo bueno, hay que decir que la película es entretenidísima si uno sabe lo que va a ver.


El desfile de monstruos de "Kong: La Isla Calavera" la verdad es que tiene bastante carisma, los efectos especiales son excelentes, la ambientación está muy conseguida (tanto la de la isla como la retro setentera), el ritmo aventurero nunca decae, las escenas de acción y de lucha son espectaculares y el metraje se pasa volando. ¿Qué tenemos al final? Pues una película mediocre pero muy divertida, una actualización de los postulados básicos de la vieja serie B de siempre con buenos medios económicos. A la semana la habrás olvidado, es cierto, pero tampoco te hará vomitar y no tiene diálogos ni momentos de vergüenza ajena. Se le puede pedir mucho, muchísimo más, desde luego, pero tampoco es que sea una infamia. Para muestra, repito, tenemos la primera película de este nuevo universo cinematográfico, ese "Godzilla" que quería ser serio y quedó demasiado soporífero y soso. Bueno, veremos si las siguientes entregas de esta saga nos sorprenden con algo novedoso, distraen por lo menos, terminan siendo horripilantes o vuelven a caer en la indefinición y el aburrimiento.