Porco Rosso

Porco Rosso

jueves, 25 de agosto de 2016

EXORCISMO EN EL VATICANO de Mark Neveldine - 2015 - ("The Vatican Tapes")


Después de hacerse un corte en un dedo, la joven Angela Holmes empieza a comportarse de forma irracional y agresiva con su familia y sus amigos: tanto que se vuelve peligrosa e incontrolable. Sus seres queridos, desesperados, acuden a la Iglesia y un grupo de sacerdotes determinan que ha sido poseída. El Vaticano autoriza un exorcismo para tratar de salvarla... Sin embargo, la fuerza que la ha tomado es más poderosa de lo que pensaban...


Otra de exorcismos. Otra que mezcla la ficción con los metrajes encontrados que aluden a una realidad oscura y oculta. Otra sarta interminable de clichés. "Exorcismo en el Vaticano", enésima película de niñata poseída y cura sin salsa que imita cutremente a "El exorcista", se estrenó el año pasado con más pena que gloria y es cero recomendable, ni siquiera para una tarde de domingo de resaca o para una noche de sábado de botellón casero con amigos con ganas de echarse unas risas. Todos los tópicos vistos miles de millones de veces están aquí comprimidos: la historia de joven problemática con familia chunga, la historia de sacerdote de tres al cuarto con tormento vital barato, los sustos calcados de toda la vida en el peor de los sentidos, la lucha típica y maniquea del bien contra el mal, el efectismo videoclipero penco y abusivo de siempre, la atmósfera de terror de baratillo, el desenlace repetido y repetido y repetido que todos ya nos esperamos y la escena de exorcismo que tienen tooooooooooodas las películas del género vuelta a copiar de mala manera. Le añadimos a todo esto que los diálogos apestan, que los personajes son pegatinas, que el retrato del Vaticano es pueril, que los efectos especiales son maletes y que no hay ni un solo susto, pero es que ni uno solo, que sea medianamente digno... Pues bueno, se imaginan lo que se van a encontrar. Hoy toca una de esas críticas ultracortas: "Exorcismo en el Vaticano", de Mark Neveldine (autor de "cosas" como la segunda parte de "El Motorista Fantasma") es otra película lamentable de "exorcismos sin exorcismos". Terror de al kilo para llenar salas y ser olvidado al rato o para caer en manos de incautos sin excusa y algo masoquistas (como yo) que se suelen tragar a veces cosas muy cutres por ver si el género de marras se ha revitalizado un poquito. En este caso, va a ser que no.


miércoles, 24 de agosto de 2016

PHILADELPHIA de Jonathan Demme - 1993 - ("Philadelphia")


Andrew Beckett es un joven y prometedor abogado homosexual que trabaja para una gran compañía de Philadelphia. Un día, Andrew es informado de algo terrible... Ha contraído el SIDA. Por ello, es fulminantemente despedido. Su vida, entre la enfermedad y este hecho, se sume en la depresión. Andrew, sin embargo, está decidido a hacer justicia y contrata los servicios de otro abogado, Joe Miller, para llevar a juicio a sus jefes. Su caso, pronto, pasa a los medios. Pronto también Andrew se convierte en un símbolo de lucha.


Durante los ochenta y buena parte de los noventa, esa terrible enfermedad llamada SIDA/VIH se hizo tristemente famosa por causar grandes estragos en una gran parte de la población que, para colmo en muchos países (y en demasiados de ellos desarrollados), fue brutalmente estigmatizada por sectores conservadores y rancios, ya fuese por ser homosexual o drogadicta o simplemente por tener relaciones sexuales y/o amorosas libres. Algunos locos llegaron a decir que Dios había castigado a estos enfermos por sus pecados. Hoy el SIDA no es lo que era: ni está tan socialmente penado ni mata a tantas personas (y los que lo padecen han mejorado sus condiciones y su esperanza de vida de forma más que notable). "Philadelphia", del entonces prometedor Jonathan Demme que venía de rodar "El silencio de los corderos" (después el director por desgracia no ha seguido en la senda en la que empezó), fue una película bastante revolucionaria en los USA de princpios de los noventa. No sólo era una denuncia de la persecución moral a la que eran sometidas las personas con la mencionada enfermedad, sino que era un total y absoluto alegato a favor de los derechos de los homosexuales y de la libertad sexual que tenía además a un protagonista gay. Depurada, directa, sin efectismos ni moralinas baratas, "Philadelphia" era una disección de los miedos al diferente de una sociedad supuestamente moderna pero realmente rancia y cerrada sobre sus tradiciones más represivas. Un prometedor abogado contrae el SIDA y su vida de repente se vuelve un infierno y un abogado negro ha de defenderle... Y este abogado negro esconde en su interior una homofobia que quiere disimular pero que le corroe (y digo abogado "negro" porque la situación de los negros, que tuvieron que luchar por sus derechos en los USA durante décadas, está en claro paralelismo con la de los gays, otro de sus grandes colectivos marginales -en los USA y en casi todo el mundo-). Este abogado descubrirá un nuevo mundo y se deshará de sus viejos y estúpidos prejuicios. Los actores que interpretan a los dos protagonistas son unos soberbios e inolvidables Tom Hanks y Denzel Washington. En especial el primero está para el podio de las grandes interpretaciones de la historia.


"Philadelphia" es una película triste, dura, cruda, sin concesiones, sobre la marginalidad y también sobre la llegada de la muerte y la enfermedad terminal, pero también está llena de comprensión: la familia y los amigos del protagonista son un oasis en una sociedad cerrada y pacata que, sin embargo, a fuerza de guantazos se va abriendo al exterior cada vez más. Secundarios como Antonio Banderas (en uno de sus primeros grandes papeles en los Estados Unidos) están también fantásticos. A la película sí que es cierto, pienso yo por lo menos, que le falla algo la parte judicial: es un drama judicial también, valga la redundancia, y todas las escenas de juicios son algo flojas, deslabazadas y están resueltas con demasiada rapidez. Esto se le perdona al filme sin embargo por todo lo demás: por su valentía, por su clarividencia, por anticipar el respeto a la diversidad en la cartelera comercial del año 1993 en un país que todavía hoy sigue siendo bastante cerrado de mente, aunque domine económica y militarmente al mundo. Fue una pena que Jonathan Demme cayese en la mediocridad como cineasta tras esta película fantástica y ambiciosa.


lunes, 22 de agosto de 2016

MIL VECES BUENAS NOCHES de Erik Poppe - 2013 - ("Tusen ganger god natt")


Rebecca es una brillante reportera de guerra que se pasa la vida viajando a países en conflicto para cubrir lo que ocurre en ellos desde la primera fila. Su marido, Marcus, y su hija pequeña, la esperan en su casa de Irlanda tratando de hacer una vida normal pero siempre temiendo que llegue esa terrible llamada que les anuncie que Rebecca ha muerto. Un día, durante uno de sus reportajes en Afganistán, ésta es herida y está a punto de perder la vida. Cuando vuelve al hogar para recuperarse, Marcus le da un ultimátum: o su trabajo o su familia. Rebecca se hunde ante la decisión más difícil de su vida y entra en una insalvable crisis...


Erik Poppe es uno de los nuevos directores más famosos de Noruega. Centrado en el drama, es autor hasta ahora de la llamada "Trilogía de Oslo", compuesta de "Schpaa", "Hawaii, Oslo" y "Aguas turbulentas" y del filme "Mil veces buenas noches", que comentamos hoy. Está a punto de presentar el drama histórico "The Kings Choice".


"Mil veces buenas noches" es un drama excelente protagonizado por unos actores excelentes. Erik Poppe sabe diseccionar el duro dilema de elegir entre la familia y los seres queridos o la pasión por un trabajo, por un arte. Y este trabajo y arte no es otra cosa que el periodismo de guerra. El conflicto está servido, y el director noruego, contrariamente a lo que se podría pensar en un principio, sabe esquivar perfectamente todo efectismo posible y centrarse en un drama depurado, directo y crudo pero sin excesos, realista cien por cien y por ello alejado de toda truculencia gratuita. Este drama rompe además con los tópicos de género en este tipo de historia: la reportera de guerra es una mujer, no un hombre (como suele ocurrir en este tipo de historias en las que el personaje masculino acapara el oficio difícil y peligroso) y quien la espera en su hogar es su marido, que no deja de sufrir porque ella siempre está fuera de casa en países en conflicto y porque está condenado a esperar sin cesar y en perpetua tensión esa terrible llamada que puede llegar en cualquier momento anunciándole que ella ha muerto. Juliette Binoche está inmensa como la protagonista, y no se queda lejos de ella un también magnífico Nikolaj Coster-Waldau: ambos mantienen un duelo interpretativo de gigantesca altura. "Mil veces buenas noches", con una atmósfera fantásticamente desarrollada (en especial las de los países en guerra que la protagonista visita constantemente), pone al espectador ante dilemas como el altruismo y la necesidad de informar enfrentados a la búsqueda de la gloria, las relaciones a veces deshumanizadas entre un mundo desarrollado frívolo y anestesiado contra la tragedia y uno subdesarrollado brutal y apartado de todo, el papel de los medios de comunicación a la hora de cambiar o no los hechos injustos que ocurre en el mundo y la mencionada lucha entre los afectos y lo que se debe a los seres queridos y la pasión por la única cosa que realmente llena la vida de una persona, cosa única e insustituible que realmente también destroza esta vida y la incapacita en muchos campos. Excelente drama es "Mil veces buenas noches".


domingo, 21 de agosto de 2016

LOS CHICOS DEL CORO de Christophe Barratier - 2004 - ("Les Choristes")


1948. Francia. Clément Mathieu, profesor de música, acepta un puesto en el centro Fond de L'Etang, un colegio interno para niños problemáticos, conflictivos y con mala conducta. En el lugar, el director trata de mantener la disciplina y educar a los chicos por medio de la represión y los castigos. Clément, que piensa que este método además de injusto es totalmente ineficaz, va a tratar de montar un coro con sus alumnos para, por medio del amor a la música, descubrirles un nuevo mundo que les ayude a superar sus problemas.


El director francés Christophe Barratier ha realizado hasta este momento cuatro películas, tres de ellas ambientadas en unos realistas y excelentemente ambientados años treinta y cuarenta. Su todavía corta filmografía comenzó con el gran éxito de "Los chicos del coro", a la que siguió la comedia musical "París, París", el drama de aventuras "La guerra de los botones" y el thriller "L'outsider".


"Los chicos del coro" es uno de esos éxitos mundiales repentinos que llegan de vez en cuando de una filmografía que no es la norteamericana (incluso a la prolífica y habitualmente de gran calidad producción francesa le cuesta a veces calar fuera de Europa) y que se instala de forma instantánea en el podio de películas más vistas y valoradas de su década. Fue el debut de Christophe Barratier en la dirección, y aunque su asunto nos lo conocemos de memoria y lo hemos visto miles de veces, dicho director y su equipo saben tratarlo sin sensiblerías, con el pasteleo justito, y sin dar lecciones y discursitos demagógicos baratos. En un internado francés para menores complicados en el que son reeducados, en 1948, con las secuelas de la terrible Segunda Guerra Mundial bien presentes, un nuevo profesor con métodos novedosos va a intentar por todos los medios ayudar a sus conflictivos alumnos por medio de una enseñanza cultural y participativa, que inspira pasión y no terror: una batalla en su día totalmente novedosa contra el lema de "la letra con sangre entra", bien impreso en los centros educativos de entonces. Se pueden imaginar, los que todavía no la han visto, lo que toca. Sin embargo, a pesar de lo predecible, "Los chicos del coro" tiene unos personajes muy bien redondeados y mejor interpretados, una trama que en ningún momento trata al espectador como a un tonto, unos giros de guión lógicos y un tratamiento siempre serio de los asuntos que trata: la educación, la confianza, la bondad, la comprensión y la compasión, la amistad y la rebeldía contra un sistema opresor e ineficaz. Visualmente es una delicia además la película: la fotografía es preciosa, y la representación de la época, muy rica y con un notable poso romántico y evocador, es acertada. "Los chicos del coro", tal vez rodada por algún director de Hollywood, habría sido la ñoñada de autosuperación para lucimiento de la ideología del Sueño Americano de siempre (ustedes me entienden), pero, aunque suene tópico, rodada en Francia luce muy diferente. No es una película que vaya a pasar a la historia, pero es notable dentro de lo que ofrece.


viernes, 19 de agosto de 2016

CAZAFANTASMAS de Paul Feig - 2016 - ("Ghostbusters")


Erin Gilbert está a punto de ser aceptada como profesora titular y fija en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Sin embargo, su vieja amiga Abby Yates, que escribió con ella hace tiempo un libro sobre la supuestamente probada existencia de los fantasmas, está intentando darle publicidad a dicho escrito y esto puede perjudicar a Erin y a su carrera. Justo cuando ambas se encuentran para discutir este asunto, algo comienza a ocurrir en la ciudad... Una fuerza terrible y malévola está a punto de ser desatada.,,


Paul Feig es un director norteamericano mediocre centrado en la comedia. Su filmografía se compone del drama "La fuerza del valor", de las comedias "¡Peligro! Menores sueltos", "La boda de mi mejor amiga", "Cuerpos especiales", "Espías" y del remake de "Cazafantasmas" de 2016. Es también el creador de la serie "Freaks and Geeks".


El remake de los "Cazafantamas" de este 2016 ha sido uno de los grandes desastres de crítica y de taquilla del año (con su posible secuela fulminantemente cancelada el mes de su estreno). No ha ido a verla ni Cristo y encima quien la ha visto la ha puesto a parir. Ha suscitado además una polémica a nivel mundial: se ha dicho por diversos medios que la misoginia y hasta el racismo son las causas de que la película no haya gustado. Es cierto que desde hace muchos meses antes de su estreno esta nueva "Cazafantasmas" ya era linchada sin piedad. No sé a qué se debe, pero le ha pasado a miles de películas antes (desde "Cleopatra" de Mankiewciz a "Waterworld" o "La Isla de las Cabezas Cortadas" pasando por "El Padrino. Parte III" o la más reciente "Batman VS Superman") y ninguna de ellas fue linchada por racismo o misoginia. Sea como sea, la película es una puta mierda. Con todas las letras y la protagonicen mujeres, hombres, transexuales, blancos, negros, asiáticos, monos o marcianos. Es basura. Hedionda y repugnante. Volvemos a tener la trama del primer filme, el de 1984, copieteada de mala manera y con homenajes predecibles y esta trama es un gigantesco trozo de estiércol (para no repetir la palabra mucho). Los personajes son patéticos (las mujeres y los hombres, los principales y los secundarios, y sobre todo el villano de turno echa bastante peste), las interpretaciones son horrorosas, el humor es terrible (todos los gags no solamente no tienen gracia, sino que dan vergüenza pura ajena), los diálogos son vomitivos, las escenas de acción son cutres y sin gracia y hasta los efectos especiales, para las virguerías que se pueden hacer hoy en día, son pencos. En serio, no hay por donde coger a esta película.


Puede que sea ésta una de las críticas más duras que nunca he hecho en este blog, pero les aseguro que se la merece porque estamos hablando de una de las peores bazofias no sólo de este año, sino por lo menos de toda esta década. Fusilarse a un clásico para hacer una comedia diarreica como esta tiene delito y condena a pena de muerte. Con pocas películas he tenido la tentación seria de levantarme de la sala y largarme: "Cazafantasmas" de 2016 ha sido una de ellas. La película es una mierda protagonizada por mujeres y habría sido una mierda protagonizada por hombres. Déjense de polémicas tontas y de buscarle tres pies al gato: este remake es de los de la peor calaña, de los de tratar de explotar la nostalgia de cualquier manera para sacarnos los cuartos. Se ha ganado a pulso el haber mordido el polvo. No se merece otra cosa: eso y el olvido.


jueves, 18 de agosto de 2016

CAZAFANTASMAS II de Ivan Reitman - 1989 - ("Ghostbusters II")


Han pasado cinco años desde que los Cazafantasmas salvasen a la ciudad y las cosas no les marchan especialmente bien. Peter, separado de Dana, trabaja en un programa para televisión sobre parapsicología de tres al cuarto, Ray y Winston se dedican a entretener a niños en fiestas infantiles y solamente Egon continúa con sus investigaciones, aunque con bastante poca fortuna. Algo, sin embargo, va a hacer que todo cambie de nuevo... Alrededor de un misterioso cuadro empieza a desarrollarse de nuevo actividad fantasmal, actividad fantasmal muy peligrosa.


"Cazafantasmas II" llegó a los cines cinco años después de su antecesora y repitió éxito y calidad. Sí, es verdad que la capacidad para sorprender que tenía aquella se ha perdido notablemente, pero eso es hasta cierto punto normal. Y sí, podría haber tenido una trama con más sorpresas, pero teniendo en cuenta que las segundas partes de sagas míticas no siempre son buenas, hay que decir que ésta lo es, lo cual ya es mucho, en los ochenta y en nuestros días. Repite todo el reparto de "Cazafantasmas" (lo cual es un acierto) y los Cazafantasmas, valga la redundancia, se hayan sumergidos en una terrible crisis: no han logrado el éxito en la vida a pesar de haber salvado a la ciudad de Nueva York y para colmo tienen hasta problemas económicos y amorosos. Por suerte (para ellos), los fantasmas van a volver y solamente ellos, valga la redundancia una vez más, van a poder pararles de nuevo los pies. El villano de turno es igual de carismático que el la primera entrega, pienso (una suerte de Vlad el Empalador atrapado en un cuadro -grandes mezclas de Drácula y Dorian Gray-), aunque es cierto que los efectos especiales, aún siendo indiscutiblemente buenos, han perdido espectacularidad e inventiva y se han vuelto más repetitivos. No importa, porque el resto es lo de siempre: humor digno, gags graciosos, personajes con carisma, trama que no da vergüenza ajena y escenas de acción muy buenas y dinámicas con bastante imaginación de por medio. El Ivan Reitman de su época dorada repite en calidad en todos los aspectos. A pesar de haber sido el estreno más taquillero de su año solamente superado por el primer "Batman" de Tim Burton, "Cazafantasmas II" no llegó a dar para producir una nueva secuela. Tuvimos que esperar a este 2016 para que nos lanzaran a la cara el horripilante y despreciable remake de la saga que se acaba de estrenar y que ha sido ya el fracaso económico del año. Normal, porque es verdaderamente una muy desafortunada infamia. Mañana lo destriparé como se merece.


miércoles, 17 de agosto de 2016

LOS CAZAFANTASMAS de Ivan Reitman - 1984 - ("Ghostbusters")


Los doctores en parapsicología Venkman, Stantz y Spengler son expulsados de la universidad a causa de sus prácticas poco ortodoxas y no se les ocurre otra cosa que montar una agencia en Nueva York para nada más y nada menos que para cazar fantasmas. Pronto, les llegan sus primeros casos. Pronto, se dan cuenta de que se enfrentan a una amenaza terrible que no esperaban encontrar.


El canadiense residente en los USA Ivan Reitman fue durante los ochenta uno de los grandes directores comerciales rompetaquillas. Centrado en la comedia, aunque no fue nunca un autor, sí que tuvo olfato para entregar películas la mayoría de las veces dignas. En los noventa, su brillo se fue apagando y hoy suele producir cintas ya más mediocres, aunque la fortuna en las salas le sigue sonriendo bastantes veces. Su filmografía se compone de la comedia de terror "Mujeres caníbales", de las comedias "Los incorregibles albóndigas" y "El pelotón chiflado", del filme de aventuras "Los Cazafantasmas" y de su secuela "Cazafantasmas II", de las nuevas comedias "Peligrosamente juntos", "Los gemelos golpean dos veces", "Poli de guardería", "Dave, presidente por un día", "Junior" y "Un lío padre", de las películas de aventuras "Seis días y siete noches" y "Evolution", de las nuevas comedias "Mi super ex-novia" y "Sin compromiso" y del drama deportivo "Draft Day".


No soy de los que vieron "Los Cazafantasmas" en los ochenta (cuando yo era un niño). Solamente vi pedazos de su metraje en la televisión y poco más, tanto de esta película como de su secuela. Las vi ambas completas con más de veinte años y, la verdad, me hicieron pasar un indiscutible buen rato, cosa que reconozco que no me esperaba. No tienen pretensiones (ninguna), pero están bien hechas y pertenecen a ese cine fantástico que durante aquella década hoy mil veces homenajeada y revisitada supo cautivar a audiencias de todo tipo con historias sencillas y totalmente desprejuiciadas donde se mezclaban influencias naif y hasta kitsch de todo tipo (ahí tenemos desde los "Gremlins" hasta "Regreso al futuro" pasando por "Indiana Jones" o "La Jungla de Cristal"). Un grupo de perdedores crean una agencia para cazar fantasmas y salvan al mundo. Punto. Pero estos perdedores tenían gracia, estaban interpretados con ganas, tenían máquinas se molaban y se enfrentaban a fantasmas verdaderamente originales y bien hechos (muy bien hechos con los efectos especiales de su momento) al ritmo de una banda sonora resultona y pegadiza. Protagonizaban gags que no daban vergüenza, eran prototipos de parte de la ideología del Sueño Americano pero sin pasarse (de hecho eran también eso: perdedores), vivían igualmente aventuras amorosas, elogiaban la amistad y la lucha del bien contra el mal y hasta luchaban contra un gigantesco y mítico muñeco de malvavisco y contra un dios sumerio milenario que es una suerte de mezcla andrógina de David Bowie y Prince. Todo hecho con cariño, con ganas, y con dignidad. No hay mucho más que decir de esta película salvo que ojalá todas las cosas comerciales que hoy se crean tuvieran la mitad de la capacidad para entretener y la ternura de ésta. Y repito: no la vi en su día, así que la nostalgia no tiene nada que ver con esta crítica.


martes, 16 de agosto de 2016

MASCOTAS de Chris Renaud y Yarrow Cheney - 2016 - ("The Secret Life of Pets")


Max es un perro que vive muy feliz con su dueña en su piso de Nueva York. Un día, sin embargo, su vida cambia de golpe cuando ésta trae a casa... A otro perro. Este canino se llama Duke, y es grande, pesado y egoísta. Los dos se enfrentan ante la impotencia de las otras mascotas amigas de Max. Algo terrible ocurre entonces... Algo que va a obligar a Max y a Duke a colaborar a su pesar.


Illumination Entertainment se está convirtiendo por méritos propios en una de las nuevas compañías de animación punteras de los USA. Dan fe de ello las dos geniales y originales entregas de "Gru, mi villano favorito", su película de los "Minions" (personajes que ya se han hecho con un lugar privilegiado como nuevo icono humorístico mundial) y esta maravilla que es "Mascotas", su último estreno. Chris Renaud, director de las dos mencionadas películas de Gru, repite junto al debutante en el largometraje animado Yarrow Cheney y entrega una joya de la animación fascinante, divertidísima y que hace reír a carcajadas desde el primer momento sin problemas. La premisa es... ¿Qué hacen nuestras mascotas cuando no estamos en casa? Algo que todo el que ha tenido o tiene un animal se pregunta muchas veces. Aquí, en clave de humor total, se desarrolla una aventura protagonizada por estos animales que combina a la perfección este humor con la ternura y con los esperables mensajes positivos a favor del buen trato a los mencionados animales, de la amistad, del amor, de la lucha por la libertad, de la búsqueda de la identidad o de la fraternidad. Estos mensajes, como en todas estas buenas producciones, están expuestos sin demagogias y son capaces de llegar tanto a los adultos como a los más pequeños. No falta, por supuesto, el esperable humor irónico y los homenajes clásicos a otras películas (desde "Alien" y "Matrix" hasta la ambientación de las películas de Woody Allen). Se ha acusado al filme de estar ciertamente bastante inspirado en la idea básica de "Toy Story" de Pixar, y puede que sea cierto (en especial por la relación que tienen los dos protagonistas principales caninos y de dónde surge esta relación), pero también es cierto que la historia universal del enfrentamiento de intereses y de los celos está retratada desde la Antigüedad en todas las culturas del mundo. Los pequeños retratos sociales que la película contiene, aunque a veces no van más allá de un mero apunte, son claros y lúcidos y tienen coherencia y toques irónicos, por otra parte.


La animación de "Mascotas" es, además, magnífica. Los animales son fantásticos y tienen un carisma sin par (si me quedo con alguno es sin ninguna duda con el conejo), mientras que los escenarios de una Nueva York alegre y festiva, primaveral y con un cierto toque romántico (como he dicho me recuerda a la ambientación de las películas de Woody Allen) están llenos de detalles y contienen una riqueza sin par. Los gags, finalmente, cumplen también sobradamente, y las escenas de acción también, valga la redundancia (las del puente son grandes, así como las de la huída de la sociedad animal subterránea y todas las del camión). "Mascotas" es una película de animación de calidad, redonda, adulta e infantil en perfecto equilibrio y capaz de explotar bien un buen puñado de tópicos típicos que, sin embargo, son reinventados y vueltos a reinventar con gracia en todo momento. Muy recomendable estreno veraniego. ¡No todos van a ser malos!


sábado, 13 de agosto de 2016

LA COLINA DE LAS AMAPOLAS de Goro Miyazaki - 2011 - ("Korukiko-zaka kara")


Japón. 1963. Umi Matsuzaki vive con sus hermanos y su abuela en un pequeño hostal que regenta la familia. Su padre no volvió de la guerra y su madre suele estar de viaje. Un día, conoce en el instituto a Shun Kazama, un estudiante rebelde que lucha junto a otros para que el Barrio Latino, el ruinoso pero antiguo y bello edificio paralelo al centro escolar que alberga sus diversos clubs, no sea derribado por la dirección. Entre ambos surge una atracción especial... Pero también el complicado y oscuro pasado de sus dos familias, que está a punto de salir a la luz, puede complicarles su temprana pasión.


Goro Miyazaki, el hijo de Hayao Miyazaki, tuvo un debut bastante irregular con "Cuentos de Terramar" en 2006 y, hasta cuatro años después no se volvió a colocar de nuevo en la dirección. En 2011 entregó una película ya mucho mejor: "La colina de las amapolas", basada en el manga homónimo de Chizuru Takahashi. El tono cambia completamente: de la fantasía heróica de su primera película Goro pasa al intimismo realista y cotidiano. "La colina de las amapolas" es una historia minimalista, muy pausada, en la que las acciones aparentemente nimias cargan de significado a toda la trama y el espectador ha de estar atento a todas ellas para construir el puzzle final. Ambientada en 1963, narra la historia de dos adolescentes que van al instituto y que se enamoran, aunque las historias pasadas de sus dos familias les ponen ante una inesperada y complicada tesitura. El fondo es una protesta estudiantil contra el derribo de un viejo edificio paralelo al instituto en el que se ubican todos los clubs de estudiantes del centro (en Japón es algo muy típico el que los alumnos se reúnan en clubs diversos y desarrollen en ellos actividades que les interesan y la vida social correspondiente). El filme retrata el principio de una época de rebeldía juvenil que, a pesar de lo hermético y de lo férreo con el control familiar de las obligaciones que sigue siendo incluso hoy en día Japón, marca un punto de cambio entre dos mundos: el de las posguerras y el de la apertura final y el carpetazo a dichas posguerras (no sólo se le dió este carpetazo en Japón: ocurrió también en los Estados Unidos y en buena parte de Europa). En este ambiente, los jóvenes protagonistas tratarán de salir adelante, de cerrar las heridas de un tiempo terrible y de buscar la felicidad ante un nuevo amanecer. La película es claramente revisionista y opta por dejar atrás de una vez los traumas históricos de Japón. Goro Miyazaki narra con una sencillez tremenda y con unos diálogos justos una trama que se bebe a sorbitos, pero que se enriquece sin cesar hasta confirmar un fresco final cargado de sentido y de emociones contenidas. Su mensaje vital es optimista y feliz.


"La colina de las amapolas" tiene además escenas del todo geniales. Las de la limpieza del "Barrio Latino" (la casa sede de clubs que quieren derribar) son fantásticas y divertidísimas, y el encuentro de los protagonistas en el barco es una maravilla que consigue conmover con limpieza y sin efectismos dramáticos baratos. Goro Miyazaki aprende claramente de los errores de su anterior filme (y es que era su debut, también se le exigió tal vez demasiado) y construye una película sentida, delicada, bien cerrada, con amor, humor, retrato social, drama y ternura (y todo ello perfectamente equilibrado, y sin fisuras). Sobra decir, por supuesto, que la animación del filme es una maravilla. No sólo la animación: los decorados son una virguería del realismo, del color, del detalle, de los juegos con la luz. En fin, en conjunto el segundo filme del hijo Miyazaki es otra joyita del Estudio Ghibli. Muy recomendable.


viernes, 12 de agosto de 2016

AHORA ME VES II de Jon Chu - 2016 - ("Now you see me II")


Después de un tiempo perdidos, los Cuatro Jinetes vuelven a la luz pública con un gran show.., Que termina siendo un fiasco y haciéndoles desaparecer. Cuando despiertan, se encuentran en Macao, en China, y alguien con un gran poder les hace un ofrecimiento consistente en un trabajo difícil con implicaciones inesperadas... Empieza una nueva gran aventura para los Cuatro Jinetes.


Jon Chu es un director mediocre que cuenta en su filmografía con las películas de baile "Street Dance" y "Step Up 3-D", los documentales sobre Justin Biever "Never Say Never" y "Believe", la bazofia de acción "G.I. JOE: La venganza", el musical de aventuras "Jem y los Hologramas" y la comentada "Ahora me ves II".


"Ahora me ves II" es lo mismo que su antecesora, aunque con la fantasmada puesta al cuadrado. Igualmente, es una película entretenida si se sabe ver teniendo en cuenta sus pretensiones absolutamente "cero". Jon Chu sustituye a Louis Leterrier y entrega otro thriller efectista de magos con música "cool", montaje frenético y efectista, personajes molones, humor enrollado y trucos de guión cogidos con pinzas (ahora todavía más) que resultan predecibles. Sin embargo, como su antecesora, "Ahora me ves II" no da gato por liebre: va de lo que es, y es entretenimiento sin mas. Es verdad que ya cansa un poco con su vuelta de tuerca y retuerca (la escena de las cartas es de puro cachondeo; menos mal que tampoco se toma muy en serio a si misma) y que su desenlace es ya sencillamente demencial (es que no se lo cree nadie, y los que hayan visto la película me darán la razón), pero también es verdad que, en general, es bastante más distraída que muchas películas comerciales que hay por ahí que no sirven ni para entretener. Repiten prácticamente todos los personajes de la anterior entrega y se inscriben en la acción otros como Daniel Radcliffe (que hace un papel de capullo con solvencia) y todos tienen un mínimo de carisma para sostenerse. Se echa en falta a Isla Fisher, que estaba embarazada y que por ello no pudo repetir en el rodaje, y cuyo personaje, Henley Reeves, es sustituido bastante cutremente por una graciosa Lizzy Caplan que da vida a un nuevo carácter llamado Lula. Es bastante absurdo por cierto a este respecto que nadie quiera vengarse de aquel personaje de la primera entrega esté donde esté en ésta cuando el tema central del filme es la venganza.., Es entendible que a veces un equipo de producción no puede controlar que un actor quiera o no tomar parte en una secuela, pero leñe, también hay que currarse un poquito las explicaciones para que todo tenga algo de sentido. En fin, en conjunto y con sus fallos "Ahora me ves II" no es ninguna maravilla, como su antecesora, pero es cine comercial sin pretensiones y disfrutable. "Ocean's Twelve" con magos.