Porco Rosso

Porco Rosso

viernes, 30 de septiembre de 2016

ESTO NO ES UNA PELÍCULA de Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb - 2011 - ("In Film Nist")


El director iraní Jafar Panahi está bajo arresto domiciliario en su piso de Teherán y se le ha prohibido rodar ninguna película. Sin embargo, el gobierno no le ha prohibido rodar la representación de un guión y, ni corto ni perezoso, el cineasta llama a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, para que vaya a su casa y grabe su representación improvisada de un guión sobre una estudiante de Arte cuya familia no quiere que vaya a la universidad por ser mujer.


El 1 de marzo de 2010, Jafar Panahi fue detenido en su casa con su mujer, su hija y quince de sus amigos sin ninguna razón. El día 17 del mismo mes, todos salieron en libertad menos el director, al que el gobierno de Irán acusó de estar haciendo una película contra el régimen. Medio mundo del cine atacó a las autoridades iraníes por esto: se firmaron manifiestos, se recogieron firmas, se hicieron actos en festivales de cine, se acusó a Irán por su dictadura y por su falta de libertad. Estuvieron implicados directores y actores de Irán y también de toda clase de países. Hasta Aministía Internacional se sumergió directamente en el caso. Panahi salió de la cárcel tras una huelga de hambre que desató la presión internacional máxima y después de ochenta y ocho días entre rejas durante los que declaró haber sido maltratado por sus vigilantes. A pesar de todo esto, el 20 de diciembre fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación, tras lo cual apeló la sentencia, lo que le ha permitido, por lo menos hasta ahora, no ingresar en prisión, aunque tuvo que pasar una temporada bajo arresto domiciliario y actualmente, aunque tiene más libertad de movimientos, no puede salir de Irán. La respuesta a todo esto la dio Panahi en 2011 con "Esto no es una película". Como no podía grabar ninguna película, valga la redundancia, rodó en su propia casa un documental protagonizado por él mismo en el que, junto a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, trata de rodar un "guión representado". Es decir, Panahi se inventa un decorado simulado y muy improvisado colocando esparadrapos en el suelo y él mismo, siendo director y actor a la vez, lee el guión de una historia sobre una chica que quiere estudiar Arte pero cuya carrera universitaria es frustrada por su machista y represiva familia, que no quiere que una mujer acuda a ninguna facultad. Legalmente, el director iraní no podía grabar películas, pero sí grabar este guión. Valiente como pocos, Jafar Panahi nos da una lección de posibilismo y crea una de sus películas más clandestinas y geniales.


El propio Panahi, en su propia casa, asediado por un gobierno que no le deja salir de allí, graba sus días de frustración entre conversaciones con su abogada para apelar la sentencia de su condena, trabajos de escritura y rodaje con su asistente y encuentros con sus vecinos. Es un falso documental que sin embargo es, a la vez, verdadero. Panahi, amante del metacine y de mezclar la realidad con la ficción, obtiene una obra brutal, incisiva, afilada, en la que pone de vuelta y media al gobierno de su país sin que realmente este gobierno pueda acusarle de nada mientras, además, reflexiona sobre la creación (hasta rueda partes del filme con la cámara de un teléfono móvil) y sobre la censura que lastra esta creación. El asunto central de "Esto no es una película" (nombre totalmente irónico además) es la falta de libertad en Irán en líneas generales y, por supuesto, hay un guiño también para la lucha contra el machismo y el fanatismo religioso. Fantástica obrita maestra.


jueves, 29 de septiembre de 2016

EL AÑO DE LAS LUCES de Fernando Trueba - 1986 - ("El año de las luces")


Franco acaba de ganar la guerra y ha instaurado su represivo régimen en España. Manolo, un joven con tuberculosis, es enviado con su hermano pequeño a una escuela sanatorio en las montañas, cerca de la frontera con Portugal, para que se recupere. Allí, la vida es dura y la disciplina es férrea bajo la batuta de hierro de los miembros de la Falange, que dirigen el lugar. Manolo, sin embargo, va a vivir una de las mejores épocas de su vida: su despertar sexual y su primer contacto con el mundo del amor.


No me interesa a menudo el cine sobre la Guerra Civil Española o sobre el Franquismo e incluso sobre la Transición. No por nada, sino porque creo que estas etapas tristes y terribles de nuestra historia hay que cerrarlas de una vez y porque creo también que hay cosas mucho más importantes de las que hablar en el arte narrativo de cualquier clase (por ejemplo, esta maldita crisis económica interminable que se resiste a irse del todo y que cumple nueve años de estragos). En 1986, sin embargo, creo que era todavía interesante tratar estas etapas. Franco hacía poco más de diez años que había muerto y todavía quedaban muchas heridas abiertas y, además, la democracia estaba aún terminando de asentarse. "El año de las luces", la primera incursión de Fernando Trueba en este "género" (yo creo que ya lo es dentro del cine español), mostraba cómo la educación franquista de la posguerra lastraba la adolescencia y el despertar sexual y sentimental de los jóvenes de aquellos tiempos oscuros. Ok, es interesante y ajustaba cuentas con nuestro pasado inmediato. Sin embargo, la película es totalmente fallida por tópica primero, por falta de ritmo segundo y por indefinida después. Es tópica porque lo es: que sí, que los adeptos al régimen franquista eran basura y revanchistas e intransigentes de primera. Sí, nadie dice lo contrario. Pero el maniqueísmo excesivo es vulgar y tonto, además de irreal, y aquí Trueba pone buenos y malos sin un sólo tono de gris o de cualquier otro color (cosa muy habitual en este género, por otra parte, y que nuestros directores y escritores suelen hacer sin cesar). Los protagonistas son muy inocentes y los otros son diablos, y el viejo "rojo" es un puro tópico andante. Así, no nos podemos tomar en serio un retrato histórico y social. Es que no podemos, amigos y amigas; somos ya muy mayores para andar con pamplinas maniqueas baratas.


Segundo, "El año de las luces" no tiene ritmo, y esto está relacionado directamente con su indefinición, el tercer punto: a veces es una comedia, a veces un drama, a veces ni lo uno ni lo otro. Y mientras, nos pasamos escenas y escenas viendo cómo el protagonista se pajea y mira los culos y las tetas de toda la que puede. Y por medio alguna arenga política suelta. Todo se vuelve bastante cansino y se pierde mucho el interés en un conjunto que no se sabe a dónde va. El desenlace es bueno, y sabe impactar, pero carga con el lastre de un metraje pesadísimo que va dando bandazos constantemente entre el todo y la nada. Jorge Sanz y Maribel Verdú están excelentes también, pero eso no basta. "El año de las luces", ensayo de la posterior "Belle Epoque" de su director, es totalmente fallida, poco interesante y aburrida.


lunes, 26 de septiembre de 2016

SYNECDOCHE, NEW YORK de Charlie Kaufman - 2008 - ("Synecdoche, New York")


Caden Cotard es un director de teatro que pasa por una terrible crisis: está enfermo y, además, su mujer le ha abandonado y se ha llevado con ella a su hija. Por suerte, le es concedida una generosa beca económica que puede utilizar para su siguiente obra. Caden va a regalar al mundo una creación inigualable, algo nunca visto... Algo que va a tomar vida propia como un mundo único e inimitable.


Después de haber escrito un buen puñado de guiones fantásticos y muy originales, Charlie Kaufman se lanzó a rodar, en 2008, su primera película, esta inclasificable "Synecdoche, New York", que, extremadamente ambiciosa, fue también, pienso yo por lo menos, extremadamente fallida (no así fue su segunda obra, la magistral "Anomalisa" que estrenó el año pasado). La película es, como su propio nombre indica, una "Sinécdoque": un "tropo" mediante el que se identifica el todo por una parte y al revés. Un director de teatro construye una réplica de la ciudad de Nueva York que de varias formas tomará una "vida propia" y desarrollará su propia sociedad aparte. Originalidad por los cuatro costados, y de verdad. Pero Kaufman, tal vez poco experimentado todavía tras las cámaras, se mete en camisa de once varas y quiere abarcar demasiadas cosas a la vez y la película se le va de las manos. Habla de relaciones humanas, de relaciones entre hombres y mujeres, de familia, del paso del tiempo, de la muerte y del ciclo vital, de la enfermedad, de la composición de las sociedades y de las ciudades, de la violencia, del sexo, del arte, de metafísica, del arte dentro del arte... Y algo se me escapa todavía. Y todo está bien expuesto pero termina deslabazado tras una trama que se pierde una y otra vez, que se disgrega demasiado y que termina en una explosión de imaginación con cierta garra pero insuficiente.


No se cierran arcos argumentales y temáticos en la película (y hay montones, demasiados), y los que se cierran van dando bandazos hasta ese mencionado final. El montaje tampoco cumple: es abrupto y no delinea bien las líneas temporales. El espectador se pierde. Y se aburre. Y es una pena, porque la película debut de Kaufman es verdaderamente original, como casi todos los guiones de su autoría hasta ahora, y visualmente es para colmo espectacular y preciosa (el decorado de esta pequeña ciudad teatral es magnifico) y además tiene un plantel de actores excelente capitaneados por un genial, como siempre, Philip Seymour Hoffman (qué grande que fue este hombre y cuánto se le echa de menos en las pantallas). Sin embargo, quien mucho abarca poco aprieta, y tal vez, siendo un debut, a "Synecdocue, New York" lo que le faltaba era un poco de humildad.


domingo, 25 de septiembre de 2016

PRISIONEROS de Dennis Villeneuve - 2013 - ("Prisoners")


Día de Acción de Gracias. Keller Dover y su esposa Grace van a cenar con sus hijos a la casa de sus amigos Francis y Nancy Birch. Esa tarde, mientras llega la hora de la comida, las hijas pequeñas de ambas familias, Joy y Anna, jugando, van sin permiso a casa de los Dover para buscar un silbato. Las dos niñas no regresan y quedan totalmente ilocalizables. Keller se vuelve loco y, aunque la policía llega al lugar para ocuparse del asunto, él decide emprender la búsqueda por su cuenta. Algo terrible ocurre.


Si "Enemy" es la irregular (desde mi punto de vista por lo menos lo es), "Prisioneros" es la genial. En el año 2013, como comenté ayer, Dennis Villeneuve entregó estas dos películas radicalmente diferentes en género y en estilo, que fueron estrenadas prácticamente a la vez. Las comparaciones son odiosas porque si bien la primera es un experimento y los experimentos siempre se agradecen (sobre todo cuando son arriesgados), es también un experimento bastante fallido y demasiado críptico y pretencioso. La segunda es ya un thriller de corte realista más convencional, pero convencional no quiere decir "malo" en absoluto y mucho menos "más vulgar", porque es un thriller del todo maravilloso. Jake Gyllenhaal está aquí otra vez repitiendo con el director y lo hace de nuevo genial, y le acompaña un Hugh Jackman protagónico absolutamente fantástico que se come la cámara sólo con su desvalida y a la vez fuerte aparición. Dennis Villeneuve elabora una trama negra moral que disecciona con enorme lucidez si el fin justifica siempre los medios y que bucea en otros asuntos como la violencia, la tortura, el tomarse la justicia por la propia mano, la cultura norteamericana de las armas y de la mencionada violencia o el fanatismo religioso y moral. Todo ello está expuesto y resuelto con limpieza, con cabeza, sin discursitos baratos, sin juicios tontos o maniqueos, sin "americanismos" (aunque Villeneuve es canadiense la película es norteamericana y susceptible de caer en lo de siempre). Como todo buen thriller, "Prisioneros" es, detrás de su trama, un retrato de la sociedad hipocondriaca de nuestros días, con sus miedos, con sus traumas personales, con sus problemas familiares, con las frustraciones vitales de sus miembros y con sus envidias y sus primeros pasos hacia el crimen.


Narrativamente la película está además resuelta con una maestría inmensa: se despliegan todos los datos poco a poco pero siempre con ritmo incesante; todo está perfectamente acompasado para coger al espectador del cuello y no soltarlo ni un segundo. La tensión es fina desde un prólogo que ya presagia una deliciosa tormenta narrativa, los giros de guión son los correctos siempre y también están siempre correctamente colocados y administrados, y las escenas dramáticas y de violencia ponen los pelos de punta y duelen de verdad (en especial una que los que han visto la película recordarán bien), amén de un desenlace genial que se queda marcado en la retina y que es un prodigio de posibilidades argumentales bien explotadas. "Prisioneros" es otra película fantástica de uno de los directores más prometedores que tenemos hoy.


sábado, 24 de septiembre de 2016

ENEMY de Dennis Villeneuve - 2013 - ("Enemy")


Adam Bell es un profesor de Historia de Toronto que lleva una vida tranquila y monótona, algo aburrida y lineal. Un día, viendo una película, descubre a un actor que es exactamente igual que él físicamente: es su doble, su puro e increíble calco. Adam se obsesiona con este hombre... Y decide buscarlo. Una gran serie de sorpresas se abre ante él mientras su obsesión se hace más y más grande.


En 2013 Dennis Villeneuve estrena, casi a la vez (ambas en septiembre) dos películas bastante diferentes. Una es esta "Enemy" que comentamos. La otra, bastante mejor, es la para mi genial "Prisioneros", de la que hablaré mañana. "Enemy", basada en la novela "El hombre duplicado" del portugués José Saramago (basada muy libremente según me cuentan los que han leído dicha novela), es una película críptica, simbólica, metafórica, sobre un hombre que se encuentra a un clon físico de sí mismo que vive una vida diferente de la suya pero que a la vez tiene grandes similitudes y hasta elementos claramente compartidos. Villeneuve describe el filme como una obra "sobre la repetición, sobre cómo aprendemos sin repetir los mismos errores". Y en fin, cada cual puede sacar de ella lo que le venga en gana. Estamos ante una de esas creaciones extremadamente crípticas, muy pretenciosas, que no sabemos si nos está dando gato por liebre o si realmente quiere transmitirnos algo. Quiero creer que lo que trata de hacer es lo segundo, porque Dennis Villeneuve es un excelente director, pero la duda me queda siempre rondando por la mente, como me ha llegado a pasar con algunos filmes de estas características de otros directores que adoro como, por ejemplo, David Lynch. Intuyo que "Enemy" nos habla de la personalidad, de la realidad y la mentira, de la vigilia y el sueño y de sus relaciones, de las elecciones vitales y de cómo nos marcan, de la búsqueda de la identidad. Lo intuyo porque se me escapan bastantes partes de la película y porque su desenlace me deja patidifuso, así como toda la simbología de las arañas que aparecen por todas partes (curiosamente muy parecidas a la escultura conocida como "Mamá" de la artista Louise Bourgeois).


"Enemy" no es una película sencilla, ni clara: para muchos esta es su gracia, pero esto a otros nos desquicia; me gusta el cine simbólico, pero me gusta cuando es intuitivo y tiene capacidad para hacer reflexionar y provocar nuevas ideas e interpretaciones sin cesar. "Enemy" es demasiado opaca en demasiadas de sus escenas importantes, y eso hace que pierda poder de sugerencia con el paso del metraje y que deje de interesar bastante hacia su final. Su protagonista, Jake Gyllenhaal, está muy bien y tiene carisma de sobra y por supuesto la dirección es excelente, amén de una ambientación fría, irreal, onírica y enrarecida de diez. Sin embargo, su capacidad para llegar al espectador creo que es limitada o por lo menos conmigo no ha cuajado. Prefiero al Dennis Villeneuve de corte narrativo clásico, el de sus mejores obras, aunque también valoro los experimentos y los cambios de registro arriesgados como éste es definitivamente.


viernes, 23 de septiembre de 2016

DULCES CRIATURAS de Jonathan Milott y Cary Murnion - 2014 - ("Cooties")


Clint Hadson quiere ser escritor pero, mientras lo consigue, ha de trabajar como profesor. Su nuevo trabajo consiste en dar clases en la escuela de primaria en la que él mismo estudió. Su primer día de colegio comienza siendo completamente normal. Sin embargo, algo terrible va a ocurrir... Algo va a contaminar a los niños del centro y les va a cambiar radicalmente...


A veces uno se encuentra sorpresas del todo inesperadas y que son agradables. Incluso dentro del manido y pesado género de los zombies, que ofrece habitualmente pocas variantes a su fórmula general y repetida hasta la saciedad. "Dulces criaturas", el debut en la dirección de los norteamericanos Jonathan Milott y Cary Murnion, es una vuelta de tuerca a este género original, divertidísima y muy bruta. ¿Se imaginan una invasión de muertos vivientes compuesta exclusivamente de niños? Pues bueno, eso es básicamente esta película, que, para variar, homenajea a la década de los ochenta una vez más (es la moda desde hace algunos años). La comedia y el terror se mezclan con gracia y salero en una película con personajes entrañables anclados en tópicos efectivos, con diálogos con chicha, con golpes de efecto inesperados, con guiños a clásicos del cine bien colocados, con mensaje positivo a favor de la amistad, la colaboración y la fraternidad y con actores que saben dar vida a sus personajes con mucho carisma. ¿Recuerdan la mítica "Gremlins" de la mencionada década de los ochenta? Pues "Dulces criaturas" es, tal vez, el mejor homenaje-actualización que se ha hecho de este "género" de monstruitos cabrones y a la vez simpáticos tan en boga en aquellos años y hoy tan olvidado. Y además, es una película bestia, muy bestia: hay escenas de una incorrección política sorprendente (los que no soporten a esos seres que unos adoran y otros no pueden aguantar llamados niños lo pasarán bien, lo aseguro..,). Y, por si fuera poco, sus escenas de acción y de batalla son una delicia del frenetismo gore, amen de que también las de terror más "puro" cumplen sobradamente. "Dulces criaturas", totalemente desprejuiciada, es una comedia de terror de las buenas, de las bien hechas, de las que son difíciles de conseguir y redondear. ¿Quieren pasar un buen rato de risas sin parar? ¡Pues a verla ya!


jueves, 22 de septiembre de 2016

UN ROMANCE MUY PELIGROSO de Steven Soderberg - 1998 - ("Out of sight")


Jack Foley es un atracador de bancos que, en prisión tras haber sido atrapado con las manos en la masa, planea junto a su socio Buddy Bragg escapar del centro penitenciario. El plan es perfecto y lo tienen todo puntillosamente estudiado. Sin embargo, algo inesperado ocurre: han de tomar, en la escapada, a una rehén; a la agente federal Karen Sisco... Por la que Jack comienza a sentir una gran atracción.


"Schizopolis" fue un tremendo fracaso comercial, aunque yo creo que el propio Steven Soderbergh lo supo desde un principio y por eso quiso hacer aquella marcianada tan arriesgada. Tras ella, volvió a uno de sus géneros predilectos, el negro, para rodar una muy resultona mezcla de thriller y drama romántico que le supuso el retorno al cine comercial y que, aunque fue super publicitada, no tuvo el éxito esperado por desgracia. "Un romance muy peligroso" (horrenda traducción al español de nuevo; el título original es "Out of sight"), basada en la novela homónima de Elmore Leonard, pone al director a trabajar con el que sería a partir de aquel momento uno de sus actores fetiche, George Clooney, y lo enfrenta a Jennifer López en un espléndido duelo interpretativo lleno de química. Sí, increíble, porque Jennifer López no es que sea una actriz ejemplar, pero el dueto que hacen ella y Clooney está verdaderamente fantástico. Soderbergh entrega lo que pienso que es, o debería ser por lo menos, el cine comercial perfecto: tiene estrellas, y medios, ok, pero no por ello descuida una buena trama, que por cierto tiene una estructura bastante interesante en la que se juega a dosificar la información para el espectador y a confundirle constantemente. Se nota que el director de "Sexo, mentiras y cintas de vídeo" quiere hacer algo serio y bien hecho, con alguna mínima innovación y con un claro poso autoral. No se escatima en mostrar violencia, en crear personajes con claroscuros, en poner retos al mencionado espectador con una estructura narrativa que no es siempre lineal en el sentido más estricto y en mostrar conflictos morales con una mínima seriedad. Steven Soderbergh ha sido acusado, y con razón, de irregular, y es que es tan prolífico y tan variado que no todo le puede salir siempre bien. Sin embargo, ya querrían muchos otros hacer cine comercial como él lo hace. No se dejen engañar por su horroroso título en España: "Un romance muy peligroso" es un thriller de los buenos y muy por encima de la línea de las grandes salas.


martes, 20 de septiembre de 2016

LAS TRAGEDIAS MINÚSCULAS de Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol - 1999 - ("Les tragedies minuscules")


Ante hechos completamente cotidianos, un grupo de personajes de una barriada francesa cualquiera se abstrae e imagina posibilidades en sus mentes mientras viajan por las vidas que habrían querido tener o que nunca desearían.


Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol son dos de los más afamados nombres de la animación francesa. Conforman un tandem de trabajo y se centran en el desarrollo de una animación de corte clásico, sin grandes elementos que se salgan de este corte (aunque los utilicen puntualmente). Además de inmumerables cortometrajes, tienen en su haber la serie comentada, "Las tragedias minúsculas", y los largometrajes "Un gato en París" y "Phantom Boy". Su siguiente película, "Tulip", aparecerá el próximo 2017.


"Las tragedias minúsculas" es una serie de diez episodios de tres minutos de duración sobre personajes de diferente clase y condición que, ante hechos cotidianos, reaccionan de diversas formas y, especialmente, imaginan posibilidades en sus cabezas. El asunto central de la serie es la memoria y la imaginación y la relación entre la realidad y la invención. Alrededor de este tema pivotan otros como diversas relaciones personales, amor y desamor, violencia, decepción, frustración vital, muerte, convenciones sociales, desigualdades sociales, hipocondría moderna y estrés, paso del tiempo y falta de comunicación. Todo ello ambientado en una barriada francesa cualquiera marcada por la locura del ritmo de vida actual, que crea serios problemas de sinceridad en las relaciones interpersonales. Cambiamos constantemente de la realidad a la mente de los personajes, todos bastante reconocibles pero con sentimientos oscuros que alguna vez tal vez nosotros hayamos tenido. Un accidente de coche, un cubierto fuera de su lugar, un paseo por el parque pueden generar auténticas pesadillas sobre "lo que podría ser" o "lo que pudo ser". La serie, dibujada en un estilo surrealista y expresionista donde las casas se dislocan, tiene un toque siniestro que le da una personalidad única: nuestros deseos a veces pueden ser perversos, y eso lo expresa perfectamente, como lo expresaba en su momento el mencionado expresionismo que brotó en Alemania. De apenas treinta minutos de duración total, "Las tragedias de minúsculas" es una pequeña obrita maestra de Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol, adulta, sin concesiones, seria y perturbadora. Extremadamente recomendable y una propuesta radicalmente diferente.


domingo, 18 de septiembre de 2016

FANTASÍA 2000 de varios autores - 1999 - ("Fantasía 2000")


Ocho segmentos independientes animados al ritmo de grandes piezas de la música clásica.


Para conmemorar el sesenta aniversario de "Fantasía", la compañía de Walt Disney creó en el año 2000 "Fantasía 2000", película que, al igual que su antecesora de 1940, fue incluida, a pesar de su condición atípica con respecto a las otras producciones del grupo, en el canon oficial de largometrajes del estudio, en el que ocupó un lugar entre "Tarzán" y "Dinosaurio". "Fantasía 2000" es una actualización de "Fantasía" realizada con más medios pero siempre con un pie en el estilo animado clásico que vuelve a mostrar lo que aquella: una serie de segmentos animados, ocho en total, animados, valga la redundancia, con piezas inmortales de la música clásica pero también de la menos clásica en esta ocasión. La primera de ellas es la "Sinfonía número 5" de Beethoven colocada en un contexto de guerra de mariposas y murciélagos que representan respectivamente la luz y la oscuridad. Excelente comienzo realizado con un imaginativo y abstracto estilo de patrones. La segunda, al ritmo de "Pinos de Roma" de Ottorino Respighi, es una pieza excelente sobre la libertad animal y contra la matanza de ballenas que mezcla esta denuncia ecologista con la mejor fantasía atómica. "Rhapsody in blue" es otra de las mejores piezas: un homenaje al dibujante Art Hirschfield en su estilo que retrata el caos de la gran ciudad. La cuarta parte de la película, también muy destacada, es una bella adaptación del cuento "El soldadito de plomo" de Hans Christian Andersen con un fondo del "Concierto para piano número 2" de Dimitri Shostakovich. La quinta, una de las mejores del grupo, es una delirante batalla de flamencos con música del "Carnaval de los Animales" de Camille Saint-Saens: muy loca, muy cómica y maravillosamente animada. La sexta, desde mi punto de vista, sobra un poco, porque, aunque sentido homenaje, vuelve a ser un segmento de "El aprendiz de brujo", la parte más famosa de la "Fantasía" original. Creo que no veía mucho a cuento y que la repetición se podría haber ahorrado.


"Pompa y circunstancia", de Edward Elgar, representa la historia del Arca de Noé protagonizada por el siempre cómico, desastroso y disparatado Pato Donald. Es divertida y está muy bien animada, y aunque en el año 2000 tal vez un episodio bíblico pueda quedar algo fuera de lugar, es una buena pieza. Termina "Fantasía 2000" con "El pájaro de fuego" de Igor Stravinski, otro de los grandes segmentos de la colección, un fabuloso canto a la primavera y a la naturaleza con el telón de fondo de la lucha entre la vida y la muerte. Algo olvidada y eclipsada (como también es normal por otra parte) por su predecesora, "Fantasía 2000" es una joyita animada del estudio de Walt Disney y un homenaje merecido y bien hecho y que trata siempre de ir más allá del "pasar la gorra" y del vivir de las rentas.


sábado, 17 de septiembre de 2016

EL DESTINO DE JÚPITER de los hermanos Wachowski - 2015 - ("Jupiter Ascending")


Jupiter Jones es una joven que trabaja limpiando casas y que lleva una vida aburrida y sin alicientes con una familia numerosa que es un caos. Sueña con dejarlo todo y piensa lanzarse a vivir aventuras en cuanto tenga la oportunidad. Un día, su vida cambia de golpe... Alguien del espacio exterior viene a por ella. Esta persona no es sin embargo la única que le busca... Muchas más la persiguen por algo que desconoce. La gran aventura de la vida de Jupiter está a punto de empezar.


Parece, definitivamente, que lo de "Matrix" fue flor de un día. Los hermanos Wachowski, desde aquella película que revolucionó la ciencia ficción a finales de los años noventa, no levantan cabeza artísticamente hablando. A falta de ver su serie "Sense8", su producción cinematográfica realmente es muy pero que muy deficiente. Las dos secuelas de la mencionada "Matrix", "Matrix Reloaded" y "Matrix Revolutions", eran basura y se cargaron la saga. Después llegó "Speed Racer", que era todavía más terrible. Después, mejoraron con "El Atlas de las Nubes", aunque hay que tener en cuenta que esta película es una co-dirección con el alemán Tom Tykwer, y que él dirigió sus mejores segmentos. Y después, estrenaron, el pasado año, esta bazofia que es "El destino de Júpiter", una "space opera" de vergüenza. Tenemos una historia horrorosa y repetitiva (en varios actos que se fotocopian unos a otros) donde una joven heroína y un macho testosterónico viven aventuras chorras y que dejan de interesar a los veinte minutos de metraje. Tenemos unos diálogos diarreicos, horripilantes, malos hasta la avaricia. Tenemos unos personajes tristes y tópicos planísimos y copieteados de otros de productos épicos del mismo calibre y muchísima mejor calidad. Tenemos un humor de vergüenza ajena sin puta la gracia y verdaderamente sonrojante. Y tenemos unos efectos especiales feos y barrocos que tratan de sorprender por la mera acumulación. ¡Ah, sí! ¡Y unas escenas de lucha y de batalla mediocres y olvidables! Eso encima: es que ni visualmente dice nada la película. Y fin. Todo ello en este cóctel aberrante de chorradas, gilipolleces, puerilidades y escenas de acción más sosas que una papa sin sal. "El destino de Júpiter" es una mierda como una casa. Así de claro y fino. Pura basura. Los hermanos Wachowski se superan: cuando parecía que no podían ir a peor, se hunden en el cubo de la basura hasta tocar fondo. Huyan de este engendro como de la peste.