Porco Rosso

Porco Rosso

sábado, 23 de junio de 2018

NO DORMIRÁS de Gustavo Hernández - 2018 - ("No dormirás")


1984. Bianca, una joven y prometedora actriz, se suma al elenco del grupo de teatro de Alma Böhm, una ambiciosa directora que trabaja con el insomnio como arma interpretativa para sugerir nuevas sensaciones en el público. Bianca se traslada con ella y con su equipo a un viejo hospital psiquiátrico abandonado en el que prepararán su nueva obra sin dormir en varios días. Las sensaciones que todos empiezan a experimentar se convierten poco a poco en peligrosas.


Soy un firme defensor de "La casa muda" de Gustavo Hernández, una película urugualla de 2010 (comentada en este blog en esta etiqueta) rodada con cuatro duros y verdaderamente terrorífica y por ello de merecidísimo culto. Desgraciadamente, creo que ahora su director la ha pifiado a lo grande con su nueva obra, esta "No dormirás" que acaba de estrenarse en las salas. No hay nada bueno en ella, salvo el escenario y algunos recursos interesantes. Trata de ofrecer algo diferente, desde luego, un cine de terror con mensajes supuestamente profundos, pero todo se queda en la pretenciosidad de un agua de borrajas insoportable. Es retorcida en el peor de los sentidos: el guión apunta más alto de lo que verdaderamente llega y la trama es decepcionante por enrevesada y liosa. Los personajes son un batiburrillo de emociones y actos inexplicables, la historia está simplemente mal escrita de base (todo sucede porque sí, de forma apresurada, a golpe de cambio brusco y sin sentido) y su desarrollo carece de ritmo y, lo que es peor, de sustos decentes (todo es tópico y típico, nos sabemos de memoria todos los golpes de efectos y todos los maquillajes feos de turno), y encima, su desenlace, donde empiezan a atropellarse hechos sin sentido y que quedan sin explicación digna, es un despropósito que trata de ir de hondo y de dar gato por liebre cuando lo que es es una madeja desencajada y liada a propósito para tratar de calar de forma efectista. "No dormirás" es un rollazo patatero sin alma pero con mucho cuento barato. Las actuaciones están bien, pero poco más salvo esto y el mencionado escenario, bastante sugerente. Fin de la historia. Una auténtica pena esta auténtica cagada.


viernes, 22 de junio de 2018

TIRO EN LA CABEZA de Jaime Rosales - 2008 - ("Tiro en la cabeza")


Ion es un tipo normal y corriente con una vida normal y corriente que vive en una ciudad del País Vasco. Se levanta por la mañana y desayuna, arregla su papeleo con sus abogados, va de compras, toma algo en un bar, va a una fiesta por la noche y liga con una chica. Un día como otro cualquiera, Ion sube a un coche con otras dos personas, normales como él, y cruza la frontera de Francia...


"Tiro en la cabeza", la tercera película de Jaime Rosales, es una de sus obras más discutidas. Ensalzada por unos, odiaba por otros, sobrevalorada o infravalorada para según quién, es una suerte de "documental de animales" (dicho por el propio director) en el que se observa, con planos lejanos en una gran parte de su metraje, el proceso por el que miembros de una organización terrorista (ETA en este caso) prepara y comete un asesinato. El estilo es totalmente neutral, aunque creo que con la elección de este estilo Rosales, que ya había tratado el asunto del mencionado terrorismo en "La soledad", se posiciona a pesar de todo y claramente contra la barbarie, que viene envuelta en la cotidianeidad más absoluta. Los personajes llevan a cabo sus vidas habituales: charlan con diversas personas, hacen compras habituales, toman algo en un bar. Luego, secuestran y matan. El director, con su escrupuloso distanciamiento, trata de acercarse paradógicamente lo más posible a este fenómeno terrible que nos recuerda que, por ejemplo, un nazi en un campo de concentración también hacía vida normal mientras cada día asesinaba a su cupo de judíos. Creo que Jaime Rosales es arriesgado y, también, valiente, muy valiente. En 2008 es cierto que ETA no era lo que era, por ejemplo, durante la década de los ochenta y parte de la de los noventa, pero seguía estando activa. A pesar de lo que este asunto nos ha traumatizado a la sociedad española y vasca durante tantos años interminables, hay bastante poca producción cinematográfica sobre ello en general en nuestra filmografía. Y Jaime Rosales es uno de los pocos que se ha arriesgado a hacerlo, y además dos veces. Se le puede criticar, tal vez, que el estilo de su filme tenga sus fallos, que los tiene, pero nada más.


"Tiro en la cabeza" tiene un cierto problema con este mentado estilo, no lo voy a negar. Esencialmente, creo que tiene demasiada paja cotidiana. El concepto se capta sin problemas con menos escenas alargadas, con más elipsis. El filme llega a resultar aburrido e incluso soporífero en algunos de sus momentos, y eso es indiscutible. Su objetivo no es distraer, claro, pero creo que pierde efectividad por no ir más al grano. Luego, llegan los momentos duros que compensan todo esto, pero no son del todo suficientes. Y eso que estamos hablando de una película que es bastante corta (dura solamente unos escasos ochenta y cinco minutos). Sin embargo, creo que a pesar de todo, "Tiro en la cabeza" es una propuesta única, que en parte hizo historia en nuestro cine, y que tuvo las agallas de tocar este tema tan complicado incluso en el año 2008. No es para todos los públicos, pero la tercera película de Jaime Rosales no deja indiferente, con sus méritos y sus defectos y con sus polémicas en cuanto a su calidad cinematográfica, todavía abiertas.


jueves, 21 de junio de 2018

EL ÚLTIMO GRAN HÉROE de John McTiernan - 1993 - ("Last Action Hero")


Danny Madigan es un niño fanático del cine de acción y, en especial, de la saga de Jack Slater, su héroe preferido. Danny odia el colegio, no estudia y no tiene amigos: prefiere hacer novillos y escaparse al pequeño cine que regenta Nick, la única persona con la que se lleva bien. Un día, Nick le da una entrada que dice que es especial y que le regaló, hace décadas, el mítico mago Houdini. Algo delirante empieza a pasar cuando la rompe...


"El último gran héroe" es desde mi punto de vista una de las mejores películas de John McTiernan, del John McTiernan de su buena etapa, la de sus entregas de "La Jungla de Cristal" o de películas como "La caza del Octubre Rojo" o "Depredador". Fue en su momento un rotundo fracaso tanto de taquilla como de crítica, aunque con el tiempo, y merecidamente, se ha ido convirtiendo por sus méritos entonces ignorados en una obra de culto. Antes de "Los Mercenarios" o de películas paródicas del cine de acción del mismo corte, "El último gran héroe" vino a proponer un ejercicio cachondísimo de metacine y de parodia, valga la redundancia, en el que un niño fanático de las películas de acción era transportado al mundo de Jack Slater, su personaje de ficción favorito, protagonista de una saga de este género e interpretado por Arnold Schwarzenegger, que le daba vida tanto a él como a sí mismo. La película es una sucesión de homenajes desprejuiciados, hechos con cariño, y de escenas delirantes en las que se mezcla incluso la animación (genial el detective felino). Los chascarrillos y los tópicos son constantes, y desternillantes, y las coñas a otras sagas (ese "Terminator" protagonizado por Stallone es impagable) magníficas. Todo unido a unas escenas de acción muy destacadas, a unos diálogos muy entrañables y a unos personajes secundarios del todo imprescindibles: en especial, el villano interpretado por Charles Dance es absolutamente magnífico. No queda aquí la cosa, ya que McTiernan se permite pisar terrenos más serios y poner a caldo a los políticos norteamericanos en algunos gags y hacer la referencia al cine más "independiente" metiendo en la acción a películas de directores como Ingmar Bergman a modo de "crossover" (el desenlace es del todo insuperable). No entiendo, de verdad, como esta película fue tan puteada. Menos mal que el tiempo la ha puesto en su sitio: en el podio del culto. Lo merecía desde el principio.


miércoles, 20 de junio de 2018

A 47 METROS de Johannes Roberts - 2017 - ("47 Meters Down")


Lisa y Kate son dos hermanas que se van de vacaciones a las playas de México. Lisa las necesita: acaba de romper con su novio y está destrozada y pasando por una terrible crisis. Una noche de juerga, conocen a unos chicos que les proponen ir a bucear a alta mar para ver a los tiburones desde el interior de una jaula. Las dos aceptan. Ellos les dicen que la seguridad es máxima y que el negocio es profesional. Algo inesperado, sin embargo, ocurre cuando las dos descienden al fondo marino...


De Johannes Roberts ya había tenido la desgracia de ver el truño de "El otro lado de la puerta", y ahora he visto "A 47 metros", estreno veraniego del año pasado, y no decepciona: es otra bazofia. La idea bien explotada no habría estado mal: dos turistas atrapadas en una jaula en el mar con tiburones a su alrededor. Bien explotada, claro, porque esto es una infamia. Los personajes son una tontería, pero bueno: es una película de terror y son carnaza. Vale. Los diálogos son vergonzosos. Ok, no son lo más importante aquí. Pero leches, es que el resto es lamentable. Los tiburones, cuando se quieren comer a las protagonistas, son estúpidos y parece que están haciendo la digestión de una mariscada en un mes de agosto: no dan ni una. Es que se lanzan contra ellas con pesadez, abren las fauces y no aciertan. ¡Unos tiburones! Eso sí, cuando baja a ayudar a las chicas un buceador experto, entonces los escualos son ninjas: se teletransportan, literalmente, y no dejan ni un hueso. Así no se hacen las cosas. Esto es ridículo. Y claro, llega la falta de interés y el aburrimiento total. "A 47 metros" es, además de ridícula y tonta, demasiado larga para lo que cuenta. Y ojo, que estamos hablando de solamente ochenta minutos y pico. Pero es que no da, simplemente. Así, tenemos veinte minutos de juergas y ocio vacacional cotidiano de relleno de las dos chicas que nos importa una mierda y luego una hora de lucha absurda contra unos tiburones nada creíbles y de conversaciones que también nos importan un pepino (las hermanas se echan en cara cosas del pasado cuando están a punto de morir devoradas... No hay otro momento. Ole). Por cierto, las actuaciones son también muy cutres, aunque con lo que hay que interpretar, es lo que se puede dar. Desastrosa y disparatada película de terror y supervivencia. Infumable.


domingo, 17 de junio de 2018

BLACK SAILS de Jonathan E. Steinberg y Robert Levine - De 2014 a 2017 - ("Black Sails")


1715. Las Antillas son asoladas constantemente por los piratas, que dificultan sin cesar el comercio marítimo y que tienen como base la ciudad isleña de Nasáu. La Marina Británica está cada vez más preocupada y planea un golpe brutal con el que destronar a la piratería en la zona. Los bucaneros, sin embargo, no están dispuestos a permitir esto. Por desgracia, tampoco están unidos: entre ellos cunden las intrigas, las traiciones y las luchas de poder. Pero van a tener que colaborar a su pesar si quieren salvar su mundo libre del insaciable imperialismo inglés.


Jonathan E. Steinberg es un productor norteamericano y escritor creador de las famosas series "Jericho" y "Black Sails" y desarrollador de la otra serie "Human Target". Robert Levine es también escritor y productor y es el co-creador de la mencionada "Black Sails" junto a Steinberg y productor de las series "Touch" y "Escudo humano", además de escritor de numerosos guiones.


El género de la piratería, hace bastantes décadas ya muy popular, no ha conseguido volver a ser tan visitado como lo fue en los tiempos de Errol Flynn, ni siquiera con el empuje de sagas ultraexitosas y largas como la de "Piratas del Caribe", que sigue sumando entregas pero cuya influencia no se extiende más allá. A pesar de todo, a veces surgen joyas como "Black Sails", una serie que tiene algunos momentos irregulares pero que, a pesar de todo, se me antoja fantástica y que, por fin, crea un producto moderno realista y coherente sobre la piratería alejado de la fantasía de la mencionada saga de Johnny Depp y Geofrey Rush. "Black Sails" mezcla a los personajes del clásico literario "La isla del tesoro" con piratas reales y otros inventados para la ocasión. Se sitúa veinte años antes de la mítica novela de Robert Louis Stevenson y narra a grandes rasgos la lucha de los piratas de Nassau contra la Marina Británica para salvar al mundo libre de la piratería. La serie se plantea como una lucha entre la hipocresía y la verdad, entre la opresión y la libertad, aunque, como las mejores series, tiene un punto especial que la aleja de todo maniqueísmo: el ambiente de los mencionados piratas no está idealizado en absoluto. Los ingleses son falsos, imperialistas, violentos, pero los piratas no viven precisamente en una utopía, aunque ellos la defiendan a capa y espada: son también violentos, y luchan entre ellos constantemente, traicionándose, apuñalándose por la espalda, buscando influencias para dominar desde las sombras. Y todo esto se extiende a todos los personajes, llenos de claroscuros y transitando eternamente en el alambre fino que existe entre lo magnánimo y lo monstruoso.


En "Black Sails" un capitán pirata genial e invencible puede ser también un ladino egoísta, y uno salvaje y despiadado puede tener un concepto del honor y de la amistad impecable, mientras que otro que defiende su mundo libre no duda para lograr su objetivo en utilizar los métodos expeditivos que sean necesarios a pesar de que, a su vez, esté en contra de la esclavitud de la raza negra. "Black Sails" es realista en todos los aspectos. La época es creíble, y los personajes se comportan de acuerdo a esa época, que es brutal y terrible pero a la vez romántica y apasionante. Se tratan todo tipo de sentimientos: amor, amistad, honor, libertad, hipocresía, machismo, homosexualidad, racismo, rebelión contra lo establecido. Y tiene personajes potentes de toda clase y condición, de todos los sexos, de todas las sexualidades y de todas las razas. Es una serie, en este sentido, redonda. Sí que es cierto que algunos de estos personajes quedan algo maltratados, en especial el de Dufresne, el caso más flagrante pero también el más triste, ya que el actor que lo interpretaba inicialmente, Janmes Eiselen, dejó la serie en la segunda temporada a causa de un cáncer cerebral que tristemente le mató el 23 de septiembre de 2016 y fue sustituido por Roland Reed, que no tuvo el carisma de éste y que propició que su carácter fuera despachado de mala manera. Este fallo, sin embargo, no lastra a una serie excelente que, por cierto, está animada con un plantel de actores y actrices maravilloso.


Hablando ya de las temporadas de "Black Sails" en sí, hay que decir que no son todas parejas en cuanto a calidad. A la primera le cuesta arrancar. Cuesta hacerse con los personajes, la verdad, y a veces es incluso algo confusa y tiene algún capítulo que ciertamente es errático y hasta aburrido. Sin embargo, su desenlace engancha finalmente, y ya la segunda es absolutamente maravillosa (para mi, es la mejor de toda la colección). La tercera es también excelente, y trae a personajes nuevos como Barbanegra que son capaces de insuflar el frescor necesario después de la apoteosis de la anterior, y la cuarta, si bien no es tan redonda como estos dos, mantiene el ritmo muy bien y nos presenta un final acorde con lo esperado y que no decepciona.


El otro gran aspecto que hay que elogiar de "Black Sails" es el técnico. Sus escenarios son absolutamente geniales, y en especial, los barcos, que fueron construidos todos y que son una delicia digna de admirar. Es una joya para los sentidos disfrutar de la serie deleitándose con su aspecto visual. Y se agradece en tiempos de efectos especiales desaforados. Desgraciadamente, esto mismo fue lo que propició el final precipitado de la producción: los estudios en los que se rodaba, en la ciudad sudafricana de Ciudad del Cabo, fueron pasto de un gran y aparatoso incendio que destruyó montones de escenarios y hasta de barcos. Sus creadores decidieron finalizarla aquí, y aunque la dejaron cerrada (y bien cerrada, sin chapuzas), muchos nos quedamos con las ganas de una quinta temporada. "Black Sails" me parece una maravilla de serie, un resurgir en condiciones, de verdad, del evocador mundo de la piratería. Extremadamente recomendable.


viernes, 15 de junio de 2018

BIG HERO 6 de Chris Williams y Don Hall - 2014 - ("Big Hero 6")


Hiro Hamada es un adolescente huérfano que vive en Sanfransokyo con su hermano mayor Tadashi y su tía Cass y que es un apasionado de las peleas de robots. Tadashi es un genio de la tecnología y es como un padre para Hiro, que le admira. Ambos, juntos, son esencialmente felices. Un acontecimiento inesperado está sin embargo a punto de cambiarlo todo...


El 1 de enero de 2010, Walt Disney se fusionó con Marvel Entertainment y, desde entonces, ya sabemos lo que ha traído esta polémica unión, que a unos ha disgustado enormemente y a otros les ha parecido bien (aunque creo que estos últimos son los menos). La influencia de este paso decisivo no tardó en verse reflejada en diversos nuevos productos en ambas compañías, si bien creo que la idiosincracia de los personajes de Marvel, por suerte, y hasta este momento, no se ha visto alterada en su esencia, lo cual es tranquilizador por ahora. Para bien o para mal, el estudio de Walt incluyó por primera vez la adaptación de un cómic de superhéroes de Marvel en el canon de sus clásicos en 2014: "Big Hero 6". Creo que es una de sus mejores películas de su última etapa. Es cierto que la línea básica es la lucha contra un villano algo tópico, pero también es cierto que el filme narra la relación entre dos hermanos con seriedad, sentimiento y coherencia, y que tiene un halo melancólico muy acertado, que consigue alejarlo del esperable lugar común de moralinas simplonas y maniqueísmo de postín. La segunda parte del filme, lo que es el combate en sí contra el mencionado villano, puede que flojee un poco y que se deba demasiado a la acción desaforada y al desenlace feliz típico, lo cual puede que, ciertamente, haga perder un poco de fuelle a la película, sobre todo en comparación con su delicada, preciosa y redonda primera hora. Sin embargo, no la lastra tampoco.


El resto de "Big Hero 6" me parece fantástico en líneas generales. Los personajes tienen carisma sobrado, incluso los secundarios que menos aportan, y los diseños tanto de ellos como de sus robots y de sus variados cachibaches y, sobre todo, de los escenarios, una mezcla muy divertida y hermosa llena de homenajes entre San Francisco y Japón, entre modernismo y victorianismo, entre clasicismo y frikismo tecnológico, es muy original (y además el filme tiene un tratamiento de la luz con cierto corte romántico muy resultón). Las escenas de acción son también muy destacadas. "Big Hero 6" es un clásico Disney diferente, novedoso, fresco, que daba para más, tal vez, pero que es extremadamente divertido y bastante serio en toda su ejecución.


jueves, 14 de junio de 2018

JURASSIC WORLD: EL REINO CAÍDO de Juan Antonio Bayona - 2018 - ("Jurassic World: Fallen Kingdom")


La Isla Nublar está amenazada por un volcán hasta este momento dormido que ha vuelto inesperadamente a la actividad. Claire Dearing ahora trabaja en el Grupo de Protección de Dinosaurios, que ella fundó, y se une a una expedición que pretende salvar a la mayor parte posible de los animales de la isla, en serio peligro de extinción. Claire necesita además la ayuda de alguien especial... De Owen Grady, al que hace mucho tiempo que no ve.


No tengo problema en que las sagas se alarguen. No me importa, en serio. No soy "hater", y tampoco me importa que un producto sea ultracomercial si está bien hecho. Pero lo que están haciendo con la de "Jurassic Park" es de traca. "Jurassic World: El Reino Caído", su quinta entrega ya, me parece la bazofia más infame que he visto en bastante tiempo. No es que simplemente sea una mierda, que lo es, y hedionda, es que además se carga todo el espíritu de la franquicia. Imaginación cero: metemos otro dinosaurio genético cutre mezclando al velociraptor y al tiranosaurio y listo, ya tenemos excusa. Luego, nos cepillamos la Isla Nublar entera con un volcán cutre y nos ponemos a venderles dinosaurios a mafiosos y a políticos malos para que los usen como armas biológicas. ¿Suena mal? Pues es peor. Centramos toda la acción en una mansión donde los protagonistas, cuatro "mataos" sin formación militar o física más allá de la básica (si eso), se hacen los amos y señores mientras mercenarios super preparados mueren como moscas presas de extraños ataques de subnormalidad que les llevan a meterse solitos en jaulas con los dinosaurios dentro para arrancarles un diente (porque los coleccionan). Ah, también hay una niña que se pasa a los bichos de marras y a las leyes de la física por el forro. Y un malo muy malo que tiene a productos biológicos ultrapeligrosos encerrados en un sótano normal y corriente con barrotes cutres. Y luego, están los gobiernos del mundo, que no hacen nada para salvar a los dinosaurios o para por lo menos evitar que caigan en malas manos con excusas baratas y pencas. Ah, y por cierto, vuelve, como conexión con las anteriores entregas, el doctor Ian Malcolm, aunque para lo que vuelve, mejor se lo podrían haber ahorrado. Ah, y también cogen al doctor Wu y le cambian la idiosincracia porque sí. Todo esto amen de mil errores y lagunas de bulto.


Juan Antonio Bayona empezó muy bien con "El Orfanato", pero se ha maleado a lo bestia con las dos cacas lacrimógenas que fueron "Lo imposible" y "Un monstruo viene a verme", y con esta cosa infecta ya ha terminado de rizar el rizo. Porque es que encima los diálogos son pestosos, los dilemas morales de baratillo, los personajes tontísimos, el humor muy flojo y a veces vergonzante, y las escenas de acción están medio bien, ok, vale, pero es que con escenas de acción solamente no se vive. Hay además momentos verdaderamente ridículos como la lucha entre los dinosaurios, y el desenlace es para echarle de comer aparte. En serio, que algo sea comercial es lo de menos, pero hay que hacerlo bien. No vale cualquier porquería y listo. Joder, escribir un guión coherente no es tan difícil. "Jurassic World: El Reino Caído" es un despropósito de principio a fin, vergonzoso y patético, vendido al peor público, al menos exigente. "Jurassic Park III" es incluso mejor que esta bazofia: con eso queda todo dicho.


ESPACIO PARA SPOILERS: Lo de la niña clonada es vomitivo. Y además a ella le importa un pito. Es de lo puto peor que he visto en mucho tiempo en un guión, en serio. Me encanta también cuando los volcanes explotan justo en el momento en el que los protagonistas están al ladito de ellos. Y me flipa que un reptil sea capaz de desarrollar afecto por un humano y reconocerlo y defenderlo años después. Y para terminar, lo de los dinosaurios saliendo al resto del mundo tiene muy, pero que muy mala pinta para la tercera entrega de la saga, que ya está planificada para ser estrenada en 2021. ¿Veremos un mundo a lo "Mad Max" pero con dinosaurios extinguiendo a la raza humana? Miedo me da de en qué puede acabar todo este bochorno.


miércoles, 13 de junio de 2018

TIEMPOS MODERNOS de Charles Chaplin - 1936 - ("Modern Times")


Un obrero metalúrgico que trabaja en una fábrica, en las cadenas de montaje, vive permanentemente estresado por su labor, aburrida, repetitiva y alienante. Se pasa toda la jornada apretando tuercas, hora tras hora, sin descanso, sin poder pensar en nada. Y un día, le da un ataque de nervios... Y se mete en un problema gordo.


"Tiempos modernos" es, desde mi punta de vista, el primero de los largometrajes de Charles Chaplin que es total y plenamente social. En los otros estaba presente la crítica, ojo, no digo lo contrario, pero hasta este momento en la filmografía del cómico y director no había sido el asunto central en todo momento o él no había retratado su época contemporánea de forma frontal, como volvería a hacer luego en la posterior y también mítica "El Gran Dictador". "Tiempos modernos" es uno de los retratos más desoladores, a pesar de ser cómico en su mayor parte, de la Gran Depresión. Estrenada en 1936, en la segunda mitad de esta terrible década de crisis económica profunda, el filme presenta el modelo habitual de tantas historias de Chaplin: su vagabundo de siempre trata de abrirse camino en el mundo y en el amor y vive mil desventuras. Pero ahora, las tintas están cargadas contra el sistema capitalista de su momento como nunca antes lo habían estado. Depresión y trabajo mecanizado es una mala combinación, y el protagonista sufre en sus carnes lo que es esto en geniales escenas con máquinas que le deshumanizan hasta el grado de crearle un ataque de nervios. Su labor es repetitiva y aburrida hasta lo alienante, pero a la vez es estresante hasta lo enfermizo, y hay muy poco trabajo y él y todos su compañeros tienen que cargar con todo lo que le echen. Escenas como la de la máquina de comer y trabajar a la vez resultan tan espeluznantes como desternillantes, y la imaginería del gag de Chaplin está mejor que nunca. Por no hablar del brutal comienzo, en el que se compara a los obreros que van a trabajar a las fábricas con un rebaño de ovejas. Todo mientras el jefe se dedica a leer el periódico y a hacer puzzles. Es un mundo desquiciante que ha vuelto en parte, por desgracia, durante los años de la Gran Recesión que hemos pasado nosotros.


Charles Chaplin no se limita a esto: retrata también la explotación en la hostelería, uno de los sectores más demencial y delirante, donde ha de ser camarero y encima cantar y bailar en el mismo local para clientes idiotas y jefes abusivos. No se corta tampoco un pelo a la hora de describir el mundo de los parados, de los desempleados que tienen familias a su cargo y que viven en la pobreza y en un pozo sin fondo. Hace, además, una crítica brutal al hecho de que muchas personas, debido a esto, se ven obligadas a delinquir, y a cómo las clases acomodadas tratan a estas personas con clasismo y odio (denunciándoles con saña por robar una simple barra de pan para comer) y cómo las fuerzas del estado se dedican a reprimirlas llevándolas a prisión o atacándolas en las manifestaciones. El sustrato es cómico, pero el fondo es terrible. "Tiempos modernos", que fue una película en la que se mezclaba el cine mudo con el sonoro (y la primera en la que se escuchó la voz de Chaplin, que cantaba en un número divertidísimo), es un clásico imprescindible del cine cómico y de crítica social y una de las más grandes creaciones de este inimitable maestro. Por cierto, Paulette Goddard estaba soberbia y ponía los pelos de punta. Grandísima actriz y grandísima actuación.


martes, 12 de junio de 2018

CHE: GUERRILLA de Steven Soderbergh - 2008 - ("Che: Guerrilla")


Tras el éxito de la Revolución Cubana, y tras haber pasado unos años en el gobierno de la isla junto a Fidel Castro, el Ché Guevara decide partir a otros países a extender la marea revolucionaria y, tras una campaña totalmente desastrosa y fracasada en el Congo, vuelve a Sudamérica y se instala en Bolivia, nación central desde la que cree más fácil expandir sus ideas por el resto del continente. Sin embargo, esta campaña tampoco comienza nada bien: este país es mucho más grande que Cuba, su naturaleza agreste es mucho más inhóspita y tiene muchos menos apoyos entre la población y entre los grupos disidentes. Todo se complica cada vez más para su gran empresa y empieza a sufrir nuevas derrotas, una tras otra, mientras la vida en las montañas se vuelve insoportable y cunde la desorganización y la falta de medios.


"Che: Guerrilla", la segunda parte de "Che: El Argentino" estrenada en el mismo año 2008, tiene exactamente el mismo problema que su antecesora: la falta de alma y de compromiso. En realidad hablamos de una película que quedo al parecer con un metraje de más de cuatro horas y que fue dividida en dos por Steven Soderbergh, así que las fisuras son las mínimas para todo, para lo bueno y para lo malo. Representación histórica de diez, interpretación de Benicio del Toro como el Ché de diez, y todo rodado con el mimo de siempre del director. Sin embargo, el filme es otra vez una especie de documental-ficcionado, sin crítica, sin lecturas: todo expuesto y rodado y punto. Ni molesta ni revuelve. No sugiere nada. Muestra una colección de hechos que conformaron la última campaña del mítico y controvertido revolucionario argentino y ya está. Aquí, además, el filme pierde para colmo el ritmo. Y es una pena, puesto que éste es el que narra las desventuras del Ché en Bolivia, la parte menos conocida (comparada con la cubana por lo menos) de sus batallas, a pesar de que fue aquí donde murió y a pesar de que su muerte extraña sigue suscitando debates hoy en día. Soderbergh se va por las ramas, alarga la trama innecesariamente, y lo que es peor, no lo hace aportando aunque sea un poquito más de alma al personaje, cuyo distanciamiento del espectador continúa hasta el final. "Che: Guerrilla" llega a tener momentos soporíferos por ello. Sin terminar siendo un filme horroroso, ojo, pero es que tampoco es nada bueno. El díptico de Steven Soderbergh sobre este personaje, amado y odiado, con partes luminosas y oscuras, es muy decepcionante, por desgracia. Un repaso con la cámara a una cronología histórica sin aportar absolutamente nada y sin mojarse tampoco en nada lo hace cualquier director de tres al cuarto sin problemas.


lunes, 11 de junio de 2018

CHE: EL ARGENTINO de Steven Soderbergh - 2008 - ("Che: El Argentino")


1955. México. Ernesto Guevara, un médico argentino de fuertes ideas políticas revolucionarias, conoce a un grupo de cubanos exiliados dirigido por un joven llamado Fidel Castro y por su hermano Raúl. Son el Movimiento 26 de Julio, y están planificando la forma de expulsar al dictador Fulgencio Batista, al que acusan de ser un peón de los Estados Unidos, de Cuba. Fidel le ofrece a Ernesto unirse a ellos como doctor. La revolución está a punto de comenzar y de llegar a la isla.


¿Cómo enfrentarse al rodaje de una película sobre alguien tan controvertido como Ernesto "Ché" Guevara? Héroe para unos, asesino para otros, mártir para unos, tirano para otros, libertador para unos, homófobo para otros, este mítico revolucionario es protagonista de capítulos vitales ejemplares y de capítulos vitales despreciables. Idem de la Revolución Cubana. Triunfo para unos, fracaso para otros, dignidad para unos, represión para otros. Idem de Fidel Castro o de su hermano Raúl. Steven Soderbergh, siempre ecléctico, siempre todoterreno, salta al filme histórico y político en 2008 con "Ché", que dividió en dos partes ante el inmenso metraje de más de cuatro horas que terminó reuniendo. ¿Qué opción toma él? La de rodar una película alejada de todo sentimiento, casi un documental-ficcionado. ¿Elección acertada? Pues no lo sé, la verdad. "Ché", sus dos partes, retratan de forma lineal el periplo de este personaje desde que se une a Fidel Castro y a los suyos en México hasta su asesinato en Bolivia ciñéndose a los hechos escuetos que se conocen sobre su vida en este periodo de tiempo (a los oficiales sobre todo, porque hay muchas conjeturas extrañas y discutidas por ahí, especialmente relacionadas con su muerte). Las dos películas se alejan del personaje y lo retratan ante la cámara y punto. No se mojan en lo sentimental, y en lo ideológico mucho menos. No molestan, ni a los Estados Unidos, ni a Cuba, ni a los americanitos, ni a los castristas, ni a la derecha, ni a la izquierda. No hay tampoco nada de crítica o de reflexión. Se expone y se rueda lo expuesto. Y listos y para casa. Y eso la verdad es que es capaz de hacerlo cualquier director, hasta el más mediocre y hasta el más directamente malo.


Steven Soderbergh por supuesto lo que hace lo hace muy bien, y ambienta estupendamente, y nos pone en situación sin problemas y nos ilustra perfectamente lo que fue el periplo vital del Ché Guevara y lo que fue su época en Sudamérica. Pero no hay nada más. Benicio del Toro está fantástico, soberbio, de matrícula de honor. Pero la película no tiene alma y, por supuesto, no aporta ninguna visión novedosa, polémica o simplemente crítica. No se moja. No cae en maniqueísmos grandes porque no puede, pero tampoco hace reflexionar ni crea desasosiego político que desmitifique o revise a figuras o hechos históricos. Su secuela, lo mismo. "Che: El argentino" es una película muy bien hecha pero con poca alma, entretenida e instructiva pero que no mueve a ninguna reflexión. No es mala, tampoco es maravillosa. Esperaba mucho más de Soderbergh en este aspecto. Es una pena que no haya querido arriesgar nada en ningún momento, tal vez por su hiperactividad, por su cambio constante de género o porque simplemente no tuvo muchas ganas de quebrarse los cascos con asuntos políticos peliagudos. Es una lástima, de cualquier forma, y decepcionante.