Porco Rosso
domingo, 30 de noviembre de 2014
ABIERTO HASTA EL AMANECER de Robert Rodríguez - 1995 - ("From dusk till dawn")
Los hermanos Gecko son dos de los criminales más peligrosos de todos los Estados Unidos. Tras haber cometido un brutal atraco en el que han muerto varios civiles y agentes de la Ley, ambos secuestran a la familia del viejo sacerdote Jacob Fuller y, con ellos como rehenes, huyen a México. Les hacen una promesa a sus víctimas: si nadie la jode, todos saldrán vivos y podrán regresar tranquilamente a sus casas. Algo, sin embargo, complica las cosas: los Gecko han quedado con unos compañeros mafiosos en un bar de carretera mexicano llamado "La Teta Enroscada". Un bar que no es un bar cualquiera...
Después de "El Mariachi" y "Desperado", las dos películas que le lanzaron a la fama, Robert Rodríguez se alió por vez primera con Quentin Tarantino para presentar otra de sus creaciones más célebres: "Abierto hasta el amanecer". La obra, si bien pienso que está desaprovechada en su segunda parte (la de los vampiros propiamente dicha), es un desprejuiciadísimo y divertidísimo thriller sobrenatural que ya anticipa lo que vimos posteriormente en películas conjuntas de los dos directores como "Grindhouse"; mucho cachondeo, muchas referencias kitch y a la serie B más bruta y también a películas de "más caché", mucha sangre y hasta vísceras, muchas referencias sexuales, humor negro por un tubo y diálogos chispeantes. "Abierto hasta el amanecer", con una primera hora genial de puro cine negro cargado de mala leche y una segunda que pierde fuelle pero igualmente muy divertida (y que es la que aporta la personalidad final al filme), recuerda a esas atracciones de feria de los años ochenta y noventa con vampiros feos y tipas ligeritas de ropa con las que muchos crecimos. Su parte vampírica es totalmente esto: un viaje por una de estas atracciones con vampiros (valga la redundancia) casi de parodia, con monstruos absurdos y totalmente pulp y con un escenario chorra y delirante como es una vieja pirámide maya o azteca que no esconde su composición y vocación de cartón-piedra. Ya sólo por esta estética, la película es una delicia para todos los amantes de esta vieja subcultura de parques de diversiones de antaño.
Hay que recordar de todas formas, como ya lo he dicho, que la obra no es redonda y podría haberlo sido: tras un inicio magnifico, tenso, brutal y con unos personajes cargados de carisma (los hermanos Gecko son impagables, y también la familia del viejo cura Jacob Fuller), la cinta se diluye en el festival pirotécnico de sangre del final y, aunque esa es su gracia, aquí se suceden las muertes tontas, los hechos gratuitos y los personajes desaprovechados (el del propio Tarantino en concreto está casi tirado a la basura y daba para mucho, pero mucho mucho más). Parece como si la primera parte de la cinta la hubiese dirigido el autor de "Pulp Fiction" (están además sus constantes, como el plano desde el maletero del coche o su fetichismo loco por los pies de las mujeres) y la segunda Rodríguez (con su "todo vale" en pos del más desprejuiciado cachondeo que demasiadas veces le ha hecho perder una buena película). Aún así, el conjunto no deja de tener momentos memorables y personajes inolvidables como ese Tom Savini con una pistola en las pelotas que se auto homenajea a sí mismo. "Abierto hasta el amanecer", aunque al parecer no gozó de gran éxito en las taquillas, se convirtió en una película de culto tras llegar a los videoclubs. Tuvo dos secuelas directas a vídeo que no voy ni a comentar porque no merecen la pena y no aportan nada bueno a la saga y una serie de televisión de este mismo 2014 a la que habrá que echarle un ojo.
sábado, 29 de noviembre de 2014
LA VIDA DE PI de Ang Lee - 2012 - ("Life of Pi")
Pi Patel, un inmigrante de La India que vive en Montreal, en Canadá, es abordado por Yann Martel, un novelista local, para que le cuente la historia de su vida. Este escritor ha escuchado que es verdaderamente fantástica e increíble. Pi accede a hacerlo... Y comienza a narrarle la aventura que le cambió para siempre.
Ang Lee, después del retrato generacional de "Bienvenidos a Woodstock", volvió una vez más a cambiar de género y de nuevo de forma radical para presentar una fantástica película de aventuras y de descubrimiento vital: "La vida de Pi", basada en la novela homónima del escritor canadiense Yann Martel. Lee, ecléctico como pocos, lleva el texto original a la pantalla con un envoltorio visual precioso y diserta, sin dar lecciones y sin caer en efectismos facilones o en juegos emocionales cinematográficos del mismo corte efectista (valga la redundancia), sobre la religión (desde un punto de vista extremadamente espiritual y apto para toda clase de público -y lo dice un ateo practicante-) y sobre la vida y su sentido en líneas generales. Alrededor de estos asuntos pivotan otros: Lee habla también, como Martel, sobre la familia, sobre la amistad, sobre el especismo (yo veo el mensaje claramente), sobre la lucha por la supervivencia, sobre la naturaleza y su relación con el hombre, sobre el azar y sobre la esperanza como motor vital. "La vida de Pi", como el propio libro en el que se basa, condensa una gran cantidad de temas diferentes y lo hace con lucidez, con esmerado orden, con armonía total y sin demagogias baratas. Se suele decir que este tipo de filmes en manos de, por ejemplo, un Ron Howard, habrían acabado como una ñoñería insufrible. Pienso que suele ser cierto (y no es por cebarme con Howard, que "Rush", su última película, está muy bien y se sale de su canon "de casi siempre", pero es uno de los ejemplos perfectos de dramas "salidos de azúcar").
"La vida de Pi", además, es un espectáculo visual de primera. Su estética pone un pie, y esto ya ha ocurrido en otras obras del propio Lee (y es normal viniendo de donde viene) en las formas orientales (hay cuadros que recuerdan a los de directores como Zhang Yimou) y otro en el cosmopolitismo que requiere todo mensaje destinado ser universal y a llegar a todas las culturas. Las escenas de "acción" son fantásticas, y los efectos especiales una auténtica delicia, así como el despliegue de la trama que obliga al joven protagonista del filme a convivir con su inesperado vecino de bote salvavidas: Lee dosifica el ritmo perfectamente en todo momento y combina sin fisuras la pura aventura y la llegada de las preguntas que realiza al espectador. "La vida de Pi" es otro éxito artístico de un director genial. Esperamos con ansia su siguiente obra.
domingo, 23 de noviembre de 2014
SPACED de Simon Pegg y Jessica Stevenson - De 1999 a 2001 - ("Spaced")
Tim Bisley es un dibujante de cómics de Londres que trabaja en una tienda de... cómics. Daisy Steiner también es de Londres y quiere ser escritora, aunque la suerte que ha tenido hasta ahora en su arte ha sido irregular. Ambos, sin apenas conocerse, se lanzan a alquilar juntos un piso por pura conveniencia. Ambos, con sus respectivos amigos y sus nuevos vecinos, se embarcan en una aventura cotidiana delirante que, inesperadamente, va a cambiar sus vidas.
"Spaced", debido a ser inglesa y no norteamericana y debido a haber tenido únicamente dos temporadas de tan solo siete capítulos cada una, es una sitcom mucho menos conocida que otras de su tiempo como la peso pesado "Friends" o como otras que llegaron años después pero con las que comparte ambiente ("The Big Ban Theory", por ejemplo). Estrenada en 1999 y cerrada (hasta nueva orden, porque parece que había interés en realizar una tercera temporada) en 2001, "Spaced", creada y además protagonizada por el actor y cómico Simon Pegg y por la también actriz Jessica Stevenson (ambos de sobra conocidos además fuera de las pantallas británicas, especialmente Pegg), es una serie cómica totalmente "freakie" que, a finales de los noventa, rompió con los tópicos de que este tipo de producciones tenían que contar con personajes de "cuerpos cien" mientras realizaba un retrato tierno, irónico y divertidísimo sobre las vidas de jóvenes que entonces se salían de la norma de lo considerado "habitual" o más bien "cool" (hoy en día el ser "freakie" es algo completamente normal: en aquellos años nada lejanos realmente no éramos tantos como ahora -lo dice un "freakie" total y absoluto y orgullosísimo de serlo-). Tim (Pegg) es un dibujante de cómics que trabaja en una tienda de cómics, valga la redundancia, y Daisy (Stevenson), es una aspirante a escritora sin mucho éxito. Ambos comparten piso y su piso es, diariamente, una delirante tierra de aventuras.
Los dos actores y guionistas, ayudados por el director Edgar Wright tras la cámara (que ha trabajado numerosas veces con ambos en otras producciones), despliegan una absolutamente loca historia que, entretenidísima, se mueve constantemente entre lo "bruto", lo surrealista, lo absurdo y lo inteligente y que bombardea al espectador sin descanso con homenajes a la llamada "cultura pop": especialmente los protagonistas son los cómics y el cine, pero tienen también cabida los videojuegos, la literatura, la pintura o la música. Los diálogos son chispeantes y los personajes un prodigio de carisma: desde los dos protagonistas (perdedores con gracia y enorme dignidad y totalmente alejados de los cánones de belleza esperables) hasta los secundarios (un obseso de las armas y de la vida militar, un pintor misántropo, una madura devorahombres, una pijita remilgada y loca, una ex-novia ególatra...) pasando por los meramente circunstanciales. Los asuntos que se tratan, desde una óptica tan cómica como a la vez seria y adulta, son los habituales: el paso a la madurez, la "lucha por la vida" en las ciudades, la búsqueda de empleo y los empleos frustrantes para los jóvenes, el compaginar la cotidianeidad más aburrida con la dedicación a un arte o a una pasión, los viajes iniciáticos, el poder evocador y curativo de las juergas y, por supuesto, las relaciones de amistad y de amor.
"Spaced" es una de las grandes comedias de la televisión de los años noventa, aunque no haya sido tan conocida fuera de las fronteras del Reino Unido. El modelo que hemos visto en la mencionada "The Big Bang Theory" ya lo teníamos aquí ocho años antes de su estreno (sin desmerecerla, ojo). Es una lástima que sea una serie tan corta: verdaderamente, uno, al terminarla, se queda con ganas de más, de mucho más. ¿Tendremos algún día su tercera temporada, ahora que está de moda recuperar series cerradas y abrirlas de nuevo? Mientras, los que no la hayan visto, que no se la pierdan. Es una joyita.
sábado, 22 de noviembre de 2014
HEAT de Michael Mann - 1995 - ("Heat")
Neil McCauley es un ladrón profesional de Los Angeles que lidera de una banda de expertos del robo como él. Vincent Hannah es uno de los mejores policías de la misma ciudad. Neil vive para robar y Vincent vive para atrapar a personas como Neil. Ambos se centran demasiado en sus trabajos. Tanto, que desatienden a sus familias aún sin proponérselo. Ambos va a encontrarse y van a sostener un duelo terrible.
"El último mohicano" fue el primer gran éxito de Michael Mann, pero la película que terminó de confirmarle como uno de los grandes del cine norteamericano de forma definitiva fue "Heat", un thriller (su género predilecto) de policías y de ladrones maravilloso en el que el director delinea todo un mundo basándose casi en una historia anecdótica con inmensa maestría. Protagonizada por unos soberbios Al Pacino y Robert De Niro a los que siguen un plantel de secundarios igualmente genial, el filme bucea en las vidas de los seres que viven al margen de la ley y de los que los persiguen con una lucidez sin par: retrata a ambos bandos sin ningún maniqueísmo, explorando los problemas personales que les suponen sus vidas peligrosas y apartadas de la sociedad "normal" y por ello, de una forma u otra, condenadas a la soledad. Michael Mann no se contenta con entregar un thriller excelente: entrega además uno de los mejores dramas de los noventa. Los personajes están finamente diseccionados y todos son conmovedores, los diálogos son una delicia y la trama es honda y remite a las mejores películas negras del mejor cine clásico de su etapa dorada, a las que, además de proponer una historia genial, analizaban la sociedad y los sentimientos de sus habitantes. "Heat" habla de ambición, de poder, de violencia, de venganza, pero también de soledad, de miedos, de redención, de respeto y humanidad y de amor y de amistad. "Heat" es una radiografía más del fracaso del Sueño Americano; una radiografía precisa y preciosa.
Quedan además sus escenas de acción, que ya de por sí justificarían a la película. Espectaculares, con una garra que nunca suelta al espectador, han llegado incluso a inspirar atracos reales (es cierto). La del atraco (valga la redundancia) al banco, la persecución y el posterior tiroteo en plena calle es una obra maestra que ha pasado, y más que merecidamente, a la historia. "Heat" es una película del todo imprescindible y un thriller irrepetible. Michael Mann es, desde ella, uno de los directores definitivos de este género. Como curiosidad, menciono que el mito de la rivalidad entre Al Pacino y Robert De Niro durante el rodaje del filme es falso: siempre se llevaron bien y desmintieron aquella historia que dijo en su día que no compartían juntos ninguna escena.
viernes, 21 de noviembre de 2014
LOS HECHICEROS DE LA GUERRA de Raplh Bakshi - 1977 - ("Wizards")
Han pasado muchísimos años desde que una gran catástrofe olvidada sumiera al mundo en la oscuridad. Ahora, todo parece recuperarse y resurgir de las cenizas del apocalipsis: el planeta vuelve a ser, poco a poco, lo que fue. Sin embargo, un hechicero oscuro ha encontrado restos de una vieja ideología extremista del mundo antiguo que está utilizando para controlar a las personas más débiles en su beneficio. Por suerte, un grupo de héroes liderado por su némesis, el bondadoso hechicero Avatar, va a hacerle frente y a pararle los pies.
Después de "Coonskin", Ralph Bakshi se embarcó en la que fue su primera película de fantasía heróica, "Los hechiceros de la guerra", que abrió una nueva etapa en su filmografía, que aunque volvería a los retratos urbanos sociales de las tres primeras obras del director ("American Pop", "Hey Good Lookin'" o incluso "Cool World" -aunque este filme es caso aparte en la obra conjunta del animador-), ya contaría constantemente con obras de este mencionado género ("El Señor de los Anillos" o "Tygra. Fuego y hielo"). "Los hechiceros de la guerra" no era en su día una película fantástica al uso. Ni siquiera lo sigue siendo hoy en día. Presenta un universo post-apocalíptico en el que se mezclan tanto humanos y mutantes como razas de la fantasía feerica "clásica" como hadas o elfos y cuyo futuro se decide por medio de una batalla épica que ahora enfrenta a la magia y a la tecnología. Esta tecnología, que destruyó el mundo en el pasado, tiene nada más y nada menos que reminiscencias directas (directísimas) a los nazis, cuya iconografía, simbología e ideología aparecen retratadas en la película. No sólo se observa claramente en este aspecto que el filme no es una película animada de aventuras al uso: es muy violento, sangriento incluso, y muy sexual. Llega a tener escenas que sugieren sexo claro y hasta una violación colectiva, lo cual en los años setenta y en una obra de animación no era algo que se encontrase todos los días. "Los hechiceros de la guerra" es puro Bakshi: dibujos sin concesiones y férreamente anclados en la realidad contemporánea de la obra.
No quita esto que la película no tenga su esperable dosis épica: la tiene, y mucha. Y, además, porta mensajes positivos como la amistad, el sacrficio por los demás, la ecología, el pacifismo o la lucha por la libertad. Argumentalmente es un poco desastre, todo hay que decirlo: Bakshi entrega un guión muy difuso, con muchas lagunas, donde demasiadas cosas ocurren porque sí y completamente deslabazado. Parece estar pensando más en otra película conscientemente errática como "Fritz, el gato", "Heavy Traffic" o "Coonskin". Sin embargo, es perdonable esto por todo lo que "Los hechiceros de la guerra" supuso para el cine de animación (y qué animación: es magnífica, como era de esperar, y también los escenarios artesanales en los que se mueven los personajes, con carisma, además). Muy recomendable obra de este a veces infravalorado maestro.
jueves, 20 de noviembre de 2014
MACBETH de Roman Polanski - 1971 - ("Macbeth")
Macbeth es un valeroso y justo noble escocés al que tres brujas vaticinan algo que nunca esperaba: va a ser coronado rey. Cegado por el poder y por la ambición desmedida junto a su mujer, planea entonces un terrible asesinato: el del propio Rey Duncan, que se va a alojar en el castillo de ambos. Macbeth está a punto de sumergirse en una espiral de degradación y de violencia de la que nunca más va a salir.
"Macbeth" fue la primera película que dirigió Roman Polanski tras el macabro y tristemente célebre asesinato de su esposa, la actriz Sharon Tate, el 9 de agosto de 1969. Después de éxitos como "El baile de los vampiros" o "La semilla del Diablo", el filme, junto al ya mucho menos destacado "¿Qué?" (la peor película de la primera etapa del director polaco y que siguió a ésta) fue bastante incomprendido y tachado de "menor" en su filmografía, que, además, en los años siguientes contaría con otras obras maestras como "Chinatown" o "Tess" que terminarían de eclipsarla. Hoy, por suerte, cada vez es más reconocida y revalorizada. Esta versión de la mítica obra de William Shakespeare es una de las más violentas, crudas y sucias que se han rodado en el cine hasta nuestros días. En esencia se respeta el texto original, aunque la personalidad de Polanski está ahí en todo momento: su capacidad para el retrato de lo kafkiano, esencial en la mayor parte de su obra, está plenamente retratada en su Macbeth, un excelente y poco recordado por este papel Jon Finch, y en su Lady Macbeth, una excelente y también desgraciadamente poco recordada, valga la redundancia, Francesca Annis. Ambos personajes se ven sumergidos en el laberinto de culpabilidad, pasiones y violencia que ellos mismos han creado y que Polanski sabe explotar a la perfección como si fuese "un personaje más". El resto de los secundarios cumplen igualmente de sobra y todos recitan los diálogos del escritor inglés con maestría.
Acompaña una de las mejores ambientaciones que se han realizado nunca para la adaptación de una obra de Shakespeare. No exagero: la Escocia de este Macheth es plenamente realista (sucia, conscientemente cutre, fría, lluviosa, sin castillos esplendorosos, gris) pero no deja de tener un pie en el mundo de la magia oscura que tan necesario es tener en cuenta para la historia. El filme es además verdaderamente violento, incluso en nuestros días algunas escenas resultan crudas, y contiene escenas de desnudos que le valieron en la época, los albores de los años setenta, la calificación de X. Dicen que "La semilla del Diablo", por su triste valor casi profético, es un filme maldito. "Macbeth" lo es también en parte y en la dura vida de Roman Polanski deja entrever su entonces visión del mundo negra aplastada por la tragedia que acababa de sufrir.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
EL CONGRESO de Ari Folman - 2013 - ("The Congress")
La actriz Robin Wright, de capa caída tras una carrera inicialmente estelar que se ha ido desinflando poco a poco, firma un contrato por medio del cual digitalizarán su cuerpo para que sea utilizado en películas sin que ella ya tenga que actuar nunca más. Es, según le dicen sus managers, el futuro: todos los actores están digitalizándose. Y además, ganará una suma de dinero que le permitirá retirarse y vivir bien. El mundo que Robin Wright conoce está a punto de cambiar para siempre.
Como siempre, cuando no he leído una novela en la que una película se basa, me limito a hablar de la adaptación cinematográfica únicamente. Sí, tiene delito no haber leído a estas alturas nada del escritor polaco Stanislaw Lem, el autor de "Solaris" entre otras obras maestras (o eso me dicen y eso leo) de la literatura mundial. "El concreso", la nueva película del israelita Ari Folman después de cuatro años de silencio y tras la genial "Vals con Bashir", está basada en una de sus novelas y es una obra visualmente maravillosa y argumentalmente muy lúcida y con preguntas interesantísimas sobre el futuro de la humanidad. Una absolutamente soberbia Robin Wright Penn protagoniza una historia que, a pesar de contar con bastantes lagunas, realiza un retrato certero sobre la sociedad del placer dominada por la tecnología más desbocada a la que de una forma u otra parecemos estar encaminándonos. Numerosos asuntos trata Ari Folman en la obra, y todos, como he dicho, con lucidez: la "digitalización" de los seres humanos (con referencias claras a nuestros "dobles" de las redes sociales), el consumismo, las drogas y sus efectos adictivos y somáticos, el culto al físico, los beneficios y los demonios de los estados de conciencia alterados, el hedonismo que acaba dominando a la inteligencia o la referencia al clásico "Mito de la caverna" de Platón. Todos pivotan alrededor de uno, el principal: la desaparición de la personalidad. "El congreso" es una de esas películas que resultan proféticas en muchos aspectos (desconozco si la novela lo es, pero por lo que me han hablado de ella creo que sí).
Sin embargo, como todo lo arriesgado, el filme tiene, efectivamente, algunas lagunas importantes. Especialmente en lo referido al encaje de los mencionados estados de conciencia alterados en el conjunto "real" del mundo que describe (quien haya visto la película sabrá de lo que estoy hablando). A pesar de ello, la lucidez de las preguntas que plantea y las posibles y espeluznantes respuestas que da sigue intacta. Por otra parte, los diálogos son magníficos y también lo son las actuaciones (Wright Penn está maravillosa, ya lo comenté), Ari Folman dirige con maestría y vuelve a crear una auténtica virguería de la animación: pocas películas he visto últimamente con un aspecto más bello que "El congreso" en este campo. No es tan perfecta como "Vals con Bashir" a causa de los fallos de guión de los que he hablado, pero es una película esencialmente muy recomendable que no deja indiferente.
martes, 18 de noviembre de 2014
SOMBRAS Y NIEBLA de Woody Allen - 1991 - ("Shadows and fog")
Un peligroso asesino está sembrando el pánico en la ciudad y los vecinos y las autoridades se han puesto en marcha para encontrarlo. Kleinman es uno de estos vecinos y también tiene que vigilar las calles y poner de su parte para atrapar al criminal. Kleinman es un hombrecillo insignificante y cobarde y está a punto de meterse en un lío delirante.
"Sombras y niebla" es otra de esas "rarezas" dentro de su filmografía con las que Woody Allen nos sorprende cada cierto tiempo. Siguiendo la estela de obras como "Interiores", "Zelig", "Septiembre" u "Otra mujer" (aunque sobre todo de "Zelig"), el director neoyorkino se marca una película radicalmente diferente de sus habituales comedias urbanitas y crea una tragicomedia kafkiana que, además de al gran escritor checo, homenajea al Expresionismo Alemán tanto en la estética como en los asuntos que trata. Ni siquiera se ambienta "Sombras y niebla" en la querida Nueva York de casi siempre del autor; por lo menos no claramente (más bien es una indefinida ciudad europea del centro o del norte de la primera mitad del siglo XX; los homenajes están hasta en este hecho). Tampoco, como he dicho, los asuntos habituales de Woody Allen están aquí, por lo menos a un nivel protagónico. El tema central del filme, muy críptico y complejo (de los más simbólicos y metafóricos del autor), pienso que es la relación entre el mundo real y el de los sueños (simbolizada en el mundo del circo, que se contrapone al de la fría y fea realidad) y la lucha del hombre normal y corriente (y hasta mediocre) contra el sistema absurdo y delirante que no entiende (Franz Kafka cien por cien). Y el jazz no es ahora la banda sonora de la película, sino las composiciones de Kurt Weil y Bertol Bretch. Woody Allen es el carácter principal y, aunque se vuelve a dar vida a sí mismo, a su personajillo de casi siempre, en esta ocasión le toca vigilar las calles para atrapar a un asesino al más puro estilo de "M. El vampiro de Dusseldorf".
"Sombras y niebla", basada por cierto una una obra de teatro del propio Allen llamada simplemente "Muerte" y que publicó en 1975, no es una obra perfecta: sus diálogos no son tan brillantes como otros de su autor y su ritmo a veces se resiente ligeramente (se nota que el género de Woody no es el thriller). Su mensaje es por otra parte demasiado críptico y su desenlace, sorprendente hasta cierto punto, a mi me deja un poco descolocado. Sin embargo, es en todo momento una película diferente bien ejecutada y, además, con una ambientación lúgubre, oscura y siniestra perfectamente representada y fotografiada en un preciosísimo blanco y negro. Los actores secundarios, un plantel por cierto extensísimo de caras grandes de la interpretación de todas las generaciones, está genial, y todos dan vida a estrambóticos y carismáticos seres. "Sombras y niebla", un poco "El proceso" y "El castillo", un poco "M. El vampiro de Dusseldorf", un poco "La parada de los monstruos", un poco un filme de la etapa británica de Alfred Hitchcock incluso, es un homenaje sentido y casi experimental por unas ramas artísticas que Allen adora. Una rareza disfrutable aunque no perfecta de su filmografía.
lunes, 17 de noviembre de 2014
EL LABERINTO DEL FAUNO de Guillermo del Toro - 2006 - ("El laberinto del fauno")
España. 1944. Francisco Franco ha ganado la Guerra Civil y ha impuesto su dictadura. Muchos de los perdedores se han exiliado, pero otros siguen ocultos en las montañas y en los bosques luchando contra los ganadores. El padre de la pequeña Ofelia murió durante la guerra y su madre se ha casado con Vidal, un cruel y sádico capitán franquista, con el que va a tener un hijo. Ambas se trasladan al apartado caserón de campo en el que éste y sus hombres luchan diariamente contra los rebeldes. Allí Ofelia descubre algo una noche: una pequeña hada le presenta a un fauno que habita en unas ruinas cercanas. Este fauno le va a hacer una revelación que va a cambiar su vida
El laberinto del fauno es una película que hay que ver, exclusivamente, como una película fantástica, olvidando por completo su trasfondo histórico. Al igual que hizo Steven Spielberg en la primera y en la tercera de las aventuras de su Indiana Jones, Guillermo del Toro ambienta esta película en una etapa turbulenta de la historia de un país para contar un cuento de buenos y de malos con elementos fantásticos. En aquellas los malos eran nazis, aquí son franquistas. Puede desatar la indignación de más de uno/a el hecho de encontrar en El laberinto del fauno otro retrato más (otro) cargado de los topicazos de siempre: unos rojos buenísimos y unos fachas malísimos y una explicación de algo tan terrible como fue la Guerra Civil española simplista y maniquea. Sin embargo, creo que todo esto no es importante, por lo menos mientras de una cinta fantástica se trate (en una cinta realista el retrato de época de Del Toro sería completamente inaceptable por cutre y pueril).
El laberinto del fauno, rodada por el director mexicano entre las dos partes de "Hellboy", es una historia en la que, una vez más, se dan la mano la realidad y la fantasía hasta confundirse por completo. Una niña, sumergida en un ambiente hostil que detesta, conoce a un fauno que le propone una serie de pruebas que ha de superar para volver a su reino de fantasía. Mientras, en la profundidad de los bosques y dentro de la propia casa de la niña, se enfrentan los ganadores de la guerra contra los perdedores que se niegan a huir del país. La cruda realidad aparece representada por esta lucha, además de por el personaje de Sergi López (genial actuación), un sádico franquista homenaje a los clásicos sádicos nazis que tanto hemos visto en otras películas. Los actores y las actrices son todos excelentes, aunque López destaque por encima de todos/as por su llamativo papel. Los efectos especiales son geniales; el fauno es otro homenaje: a la vieja animatrónica, así como las hadas-insecto (¿por qué me recuerdan a los monstruitos de películas mitológicas clásicas como Jasón y los Argonautas?). Por otra parte, el aterrador ser de la mesa de la comida tiene muchos parecidos con algunos de la Alicia de Lewis Carroll, a la que Ofelia, la protagonista, homenajea (el filme es casi un homenaje constante a viejos mitos de siempre).
La ambientación está también muy conseguida, y mezcla, como es habitual en Del Toro, la poesía propia de los cuentos de hadas con una brutalidad y una violencia realistas completamente descarnadas (hay algunas escenas que no las catalogaría aptas para niños). El ritmo es aceptable, aunque por momentos tenga baches. El laberinto del fauno es una buena película fantástica en todos los aspectos. Eso sí, hay que hacer la vista gorda frente al infantil retrato histórico que su director ha propuesto si se quiere disfrutar de ella.
domingo, 16 de noviembre de 2014
REC IV: APOCALIPSIS de Jaume Balagueró - 2014 - ("REC IV: Apocalipsis")
La periodista Ángela Vidal se despierta en un barco en alta mar junto a otros supervivientes de la masacre de la que fue testigo. En ese barco, un grupo de científicos y militares parece estar buscando una cura para el virus que les atacó. Parece estar todo por fin controlado. Sin embargo, pronto van a surgir problemas... Y va a estallar otra amenaza.
"REC" fue, en 2007, una auténtica revelación para el cine de terror español reciente. Jaume Balagueró y Paco Plaza se marcaron una película fantástica y original y que gustó tanto dentro como fuera de nuestras fronteras que tuvo hasta un remake en Hollywood al año siguiente. Eso es algo innegable... Tan innegable como el hecho de que la saga ha ido cayendo en la miseria cinematográfica a pasos agigantados con sus tres siguientes entregas, discutibles cuando no directamente malas. "REC II", de 2009, fue una bazofia intragable que, además de repetir toooooodo lo que vimos ya (pero de manera ridícula) en "REC", se cargó la esencia de la saga metiéndole un rollo infame de curas y satanismo del más barato. "REC III: Génesis", que dirigió Paco Plaza ya en solitario en 2012, tuvo sus amantes y sus detractores: para mi es un rollo patatero que se queda a medio camino entre el drama y la comedia y que no funciona como ninguno de los dos géneros y mucho menos como mezcla. "REC IV: Apocalipsis", estrenada este mes de noviembre y dirigida por Balagueró, un director para mi sobrevalorado y muy irregular, me parece una vez más una película lamentable. Dejamos la cámara en mano para asistir a una obra narrativa tradicional ya. Eso no importa; es lo de menos. Lo que importa es un guión pueril, lleno de lagunas y de personajes planos y una buena colección de escenas ridículas; todo envuelto en un papel ambiental feo, sobresaturado de oscuridad cutre y de efectismo vulgar.
Los personajes, encabezados de nuevo por la Manuela Velasco de las dos primeras entregas, son como he dicho planos; pero planos hasta la náusea. Y ya no vale el decir que es una película de zombies: crear un montón de caracteres para que sean carne de cañón de la más vulgar es hoy ya algo superado en el género y queda terrible. Ni los héroes ni los villanos dicen absolutamente nada: da igual quién muera y quién sobreviva; nada le importan al espectador esos cartones. Los diálogos son malos, por otra parte, y, como he dicho, el guión está lleno de paridas y hasta de estupideces (se lleva la palma esa chorrada delirante del "cocinero zombie" que es capaz de hacer un plato de mono muerto estando ya infectado: demencial, de guión de Jesús Franco, vaya). Y, como ni los personajes ni el guión interesan, pues la película no interesa: termina y se olvida y uno se alegra de, por lo menos por ahora, dar el carpetazo a una saga tan devaluada (aunque he leído que hay rumores de un spin-off que compondría su quinta parte... ¡No, por favor!). En fin ahí nos quedará siempre su primera entrega.
viernes, 14 de noviembre de 2014
INTERESTELLAR de Christopher Nolan - 2014 - ("Interestellar")
El planeta Tierra, azotado por habituales tormentas de polvo y por la creciente falta de recursos, es cada día más incapaz de sostener a la humanidad, que ha conformado una sociedad de gran base agrícola en la que los granjeros, los productores de alimentos, son extremadamente importantes. Cooper fue un día un piloto de la NASA: hoy, sin embargo, vive como un granjero más con sus hijos pequeños. No lo sabe, pero su vida está a punto de cambiar... Y con ella, la de toda la humanidad.
Vi "Interestellar" con dos amigos matemáticos. Uno de ellos, precisamente, investiga los llamados Agujeros Negros. Al salir del cine, ambos estuvieron charlando sobre la "viabilidad" científica de la película: para uno, el que estudiaba los Agujeros Negros, tenía sentido; para el otro, que estudia Topología, era un absoluto disparate. Yo soy de letras (y de las puras) y no tengo mucha idea de los asuntos científicos que trata "Interestellar", pero sí tengo algo que decir a este respecto desde el punto de vista de la calidad puramente cinematográfica y narrativa de su trama: es un filme de ciencia ficción. Ciencia. Y ficción. Es decir: hay una base científica y, a partir de ella, se despliega otra fantástica. Y teniendo en cuenta que no hablamos de un proyecto científico, sino de una película, "Interestellar", la nueva película (valga la redundancia) de Christopher Nolan, cumple de sobra. Dejando a un lado la mencionada base científica, el filme viene a ser una clásica apuesta por la humanidad en un momento en el que debido a la crisis económica larga y profunda que estamos viviendo (unida a los conflictos bélicos y sociales de siempre y a los nuevos) la humanidad se encuentra bastante quemada y desesperanzada. Y no se trata de una apuesta ni ñoña, ni maniquea, ni ventajista. Nolan es optimista en su mensaje, y no manipula.
Por medio de una trama excelentemente aprovechada e hilvanada, que se acerca a las tres horas de duración (casi tres horas que se pasan en un vuelo debido al ritmo del conjunto y al interés que nunca se pierde), Chistopher Nolan despliega una lúcida y coherente historia de superación del abismo (como he dicho, sin manipulaciones) en la que apuesta por el ser humano y por su posibilidad de, en última instancia, resolver sus problemas y los de su raza conjunta por medio de la colaboración, el sacrificio y sobre todo el amor. Los diálogos son muy buenos, el aspecto científico está explicado "para todos los públicos" y los personajes están, además de perfectamente delineados (todos con hondura de sobra) perfectamente interpretados por un reparto genial encabezado por un muy destacado Matthew McConaughey (hay que ver lo que ha cambiado la carrera actoral de este hombre en los últimos años...). Los decorados son preciosos en toda su salvaje y primigenia soledad y el humor que salpica la obra no resulta fuera de lugar en ningún momento. "Interestellar" es, digan lo que digan, y desde el punto de vista cinematográfico, una muy buena creación. Recomendable.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
LA MUJER SIN CABEZA de Lucrecia Martel - 2008 - ("La mujer sin cabeza")
Verónica, una mujer de mediana edad, atropella con su coche en la carretera a "algo".,, Y sigue adelante. No sabe si era un animal o... Una persona. Este hecho destroza su vida cotidiana. Verónica cae en la depresión y en la crisis existencial más devastadora que hasta este momento ha conocido.
La tercera y hasta ahora última película de la argentina Lucrecia Martel es "La mujer sin cabeza", estrenada en algunos países también como "La mujer rubia" por razones que desconozco. Para mi, es su obra más floja. Repiten en ella casi todos los asuntos que vimos en la rompedora "La ciénaga", su debut, y en la muy destacada "La niña santa": en la Argentina profunda (la película fue rodada por completo en la provincia norteña de Salta) una mujer (esta vez el personaje deja de ser, por vez primera en la filmografía de Martel, de carácter colectivo) cae en una terrible crisis vital después de atropellar sin querer en la carretera "algo" (no sabe si persona o animal) y marcharse sin descubrir qué era realmente. La directora recorre el periplo hacia la depresión de esta mujer (una excelente María Onetto) mientras también bucea alrededor de la sociedad que la rodea. "La mujer sin cabeza" se me antoja peor filme que los dos primeros de la autora por una razón: es el más críptico e indescifrable de los tres, el más abigarradamente simbólico. Se intuyen las principales cuestiones de fondo de la cinta, por supuesto, y más si uno ha visto las dos anteriores mencionadas. Sin embargo, el conjunto, llevado esta vez con más carencia de ritmo además, pierde interés a pesar de su capacidad de sacudir el ánimo del espectador y sumergirlo en el infierno de la incomunicación del mundo moderno, algo que Martel sabe hacer perfectamente, de sobra (al César lo que es del César).
"La mujer sin cabeza" trata una vez más asuntos como la hipocresía social, la frustración sexual, la homosexualidad reprimida y escondida, la caída de la burguesía víctima de sí misma y de sus incongruencias, el aburrimiento existencial, la incomunicación en el seno de la familia y de la pareja y las relaciones personales de todo tipo. También sigue ahí el marco económico de la Argentina de la crisis del 2001, representado en ese mundo cutre y casi cochambroso que parece caerse a pedazos. Sin embargo, está un poco más dado de lado: la tragedia del "Corralito" del mencionado 2001 está ya algo más lejos en el 2008 y la situación económica de Argentina, aún con sus problemas, se ha recuperado un poco y Martel parece prestarle menos atención a favor del drama psicológico en estado puro. "La mujer sin cabeza", como he dicho, es por momentos excesivamente críptica y su mensaje social queda más diluído. Para mi es un fallo: ni "La ciénaga" ni "La niña santa" lo tenían. Como he dicho, la autora parece más interesada en el puro drama psicológico, pero el caso es que este tampoco está bien delineado y por momentos llega a estar representado y desplegado de forma farragosa y, finalmente, algo aburrida. La tercera película de Lucrecia Martel me resulta floja en líneas generales, demasiado cerrada. Puede que sea una opinión totalmente subjetiva, pero en última instancia casi toda crítica es subjetiva.
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