Porco Rosso

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sábado, 24 de diciembre de 2016

VICKY CRISTINA BARCELONA de Woody Allen - 2008 - ("Vicky Cristina Barcelona")


Vicky y Cristina son dos jóvenes norteamericanas que van a pasar unas vacaciones en Barcelona. Vicky es una chica serena y que en este momento desea casarse con su prometido. Cristina, por el contrario, es aventurera y no se quiere atar a nada ni a nadie. Disfrutando de la ciudad, van a conocer a una pareja un tanto particular: Juan Antonio y María Elena, que se aman pero que a la vez no pueden dejar de discutir. Cristina va a desarrollar una relación especial con ellos.


Todos los genios tienen sus grandes patones, y Woody Allen tuvo el más grande de su vida en 2008 con la que fue una de sus películas más publicitadas precisamente: "Vicky Cristina Barcelona". El director continuaba con su gira por grandes ciudades europeas y volvía a ambientar una cinta fuera de su Nueva York de casi siempre. Ahora, después de su trilogía londinense, le tocaba a España y concretamente a Oviedo y Barcelona. Y a priori teníamos una historia de las habituales de las suyas: de relaciones personales y sobre el amor, el desamor, el sexo, el arte y diversas frustraciones y dilemas vitales. Inexplicablemente, aquí la cosa se le va de las manos como nunca en su vida se le ha ido nada. "Vicky Cristina Barcelona" es un topicazo andande tanto en cuanto a personajes como a ambientación se refiere. Oviedo y sobre todo Barcelona son mostradas como unas ciudades de postalita guay, llenas de tópicos españoles de los brutos, y el trío protagonista y también los secundarios son directamente penosos. El filme nos narra las aventuras y desventuras amorosas de unos pijos que son ricos y que se dedican a vivir la vida como viene y encima a dar lecciones baratas de cómo vivirla. Porque miren que son baratas. Los diálogos de siempre de Woody Allen, inteligentes, irónicos, brillantes, no están aquí por ninguna parte. Todo es puerilidad y tontería, pijerío idiota y divagaciones sobre todo y nada. Lo peor es que no hay ninguna crítica a las altas sociedades y a su esnobismo, como sí que la hay en las demás películas del director que retratan este mundo con un ojo agudo y sin contemplaciones. Aquí no: aquí el mensaje social brilla por su ausencia. Y nos encontramos recorriendo una Barcelona de guía turística con una panda de ricachones ociosos dedicados a hacer un arte cutre y a hablar de filosofía barata mientras beben vinos caros y mientras nos replanteamos una y otra vez hacia dónde leches quiere ir esta historia, para colmo errática y sin mensaje claro.


Como he dicho, los personajes de "Vicky Cristina Barcelona" son absolutamente penosos. Scarlett Johansson es una americana esnob e insoportable sin oficio ni beneficio y empanada más sosa que una patata sin sal. Pero la palma se la llevan desde luego el dúo conformado por Javier Bardem y Penélope Cruz. El primero es un macho ibérico de catálogo, pero muy artista y muy guay, por supuesto, que habla de idioteces que a nadie menos a él y a sus amantes de turno le importan y que pontifica sobre todo sin saber de casi nada. La otra es una gritona histérica verdaderamente infumable. Si el trío protagonista de esta cosa intenta ser atractivo, Woody Allen no ha estado más equivocado en toda su vida. Y esto es, en fin, esta porquería de película, aburrida, infame, indigna de alguien que, aunque dirija una obra todos los años sin falta y pueda verse artísticamente agotado alguna que otra vez (lo cual es normal), no debería permitirse semejantes resbalones. "Vicky Cristina Barcelona" es la peor película de toda la carrera del director de "Annie Hall" con mucha diferencia. Una basura, vaya.


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