Porco Rosso

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viernes, 23 de diciembre de 2016

STOCKHOLM de Rodrigo Sorogoyen - 2013 - ("Stockholm")


En una fiesta en Madrid se conocen un chico y una chica. Él le dice a ella que se ha enamorado nada más verla. Ella pasa de él y le toma como a uno de los habituales pesados de turno. Él se empecina en que siente algo único por ella. A ella empieza a hacerle gracia su actitud. Empiezan a hablar. Y algo especial parece empezar a surgir entre ambos.


El madrileño Rodrigo Sorogoyen se ha convertido en uno de los grandes jóvenes valores del último cine español con tan sólo dos películas en solitario y una más que codirigió con Peris Romano y que fue su primer largometraje. Sus dos películas en solitario son dos películas por supuesto excelentes: "Stockholm" y el thriller recién estrenado "Que Dios nos perdone". Su debut, "8 citas", la que codirigió, no he podido catarla por ahora. "Stockholm", financiada mediante "crowdfunding", fue una de las revelaciones de nuestro cine en 2013 y se llevó bastantes premios tanto en España como fuera de ella (en los Estados Unidos tuvo buena acogida en festivales de cine independiente). El filme es bien simple: una noche de juerga en Madrid se conocen un chico y una chica, y el chico se empecina en tratar de ligarse a la chica. Historia típica de noches locas en la que cualquiera puede sentirse identificado. Prácticamente los dos únicos actores del filme son, salvo algún secundario sin importancia y que se cruza con ellos de pasada, Aura Garrido y Javier Pererira; la chica y el chico respectivamente. Y están ambos excelentes en sus papeles: saben los dos llevar perfectamente el duelo interpretativo y cargar con todo el peso de la trama. "Stockholm", aunque va cambiando de escenarios, se debe mucho al mundo del teatro en muchos de sus segmentos y bien podría ser adaptada a este medio sin muchos problemas. Sin embargo, es también básica la dirección de Sorogoyen, que consigue en apenas una hora y media escasa desarrollar una historia de relaciones personales llena de sorpresas inesperadas, con un encanto sin par y con una tensión perfectamente compuesta. Hay momentos verdaderamente conmovedores en esta película, y otros que ponen los pelos de punta. Y los diálogos son deliciosos, aunque a veces sean los propios de un cortejo, con todas sus tonterías y todos sus chistes tópicos y esperables. No quiero decir mucho más fuera del espacio de spoilers salvo que no se pierdan esta fabulosa película sobre el amor, el desamor, las espectativas que nos dejan las personas y la frustración vital. No les defraudará.


ESPACIO CON SPOILER: Me parece fascinante el giro que da el filme en su parte final. Deja al espectador completamente anonadado: yo por lo menos no lo esperaba en absoluto. Los veinte minutos últimos de la cinta son un prodigio de tensión y mal rollo del de verdad, y el desenlace, aunque sea ciertamente algo esperado, sorprende y deja con un nudo en el estómago. Fascinante tratamiento hace Rodrigo Sorogoyen del mundo de las apariencias. E increíble Javier Pereira, que consigue meterse al espectador en el bolsillo para después destrozarle por completo. En fin, me encanta esta película que es "Stockholm".


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