Porco Rosso

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sábado, 16 de julio de 2016

PRINCESAS de Fernando León de Aranoa - 2005 - ("Princesas")


Caye y Zulema son dos prostitutas que viven en Madrid el día a día de su trabajo con sus alegrías y sus tristezas. La libertad que su profesión a veces les da también les proporciona frustraciones: han de vivir a espaldas de la sociedad, siempre marginadas, y no pueden decir nada de a lo que se dedican a sus familias o amigos. El gran valor que tienen ambas es la amistad, la amistad que las une frente a toda adversidad y que les anima a seguir adelante a toda costa.


"Princesas" me parece la primera película floja de Fernando León de Aranoa, aunque tiene algo que la hace extremadamente notable a la vez y que la diferencia de muchas películas que tratan el asunto de la prostitución, uno de los más polémicos que existen junto con los del aborto o la eutanasia: lanza un mensaje claro y frontal a favor de los y las (porque son de ambos sexos, cosa que se olvida a menudo) trabajadores y trabajadoras sexuales y de la dignidad de todos ellos. Dedicarse a la prostitución es un trabajo como otro cualquiera, y lo que hay que hacer es perseguir a las personas que se lucran con la explotación de otras dejando a la vez que quien quiera ejercerlo libremente lo haga (y son muchas personas las que quieren ejercer la prostitución en libertad, por mucho que los intransigentes de siempre se pongan a berrear y a falsear datos -en este sentido recomiendo leer las publicaciones del Colectivo Hetaira-). Fernando León de Aranoa dispara a favor de la prostitución libremente elegida y se moja, vaya si se moja, como pocos creadores se han mojado en este tema que a veces se vuelve innecesariamente peliagudo a causa de los hipócritas que quieren combatir la explotación de las personas basándose solamente en prejuicios y enarbolando únicamente la bandera absurda de la prohibición total. Dicho esto, y dejando claro que estoy como el director a favor de la prostitución libre, alabo a "Princesas" por su valentía sin igual. Sin embargo, creo de la misma manera que por desgracia la película también falla en algunos aspectos, especialmente en lo referido a su guión.


Fernando León de Aranoa crea un retrato coral, uno de los estilos narrativos en el que mejor se mueve (y que ya era la base de "Familia", "Barrio" y "Los lunes al sol", sus tres anteriores filmes) para narrar las vidas cotidianas de un grupo de prostitutas de Madrid que pasan por sus crisis y que tienen sus alegrías y sus tristezas. El centro de todo es la indefensión que sufren: su trabajo está en el limbo legal total, y pueden aprovecharse de ellas terceras personas de muchas maneras diferentes y, además, son marginadas socialmente y han de vivir a espaldas de sus familias y amigos. Hasta aquí todo genial. El problema es que a León de Aranoa se le va la mucho mano con la pretenciosidad y la pedantería.


"Princesas" tiene un guión que trata de ser poético a toda costa. A lo bruto. Las frases engoladas, retorcidas buscando poesía a toda costa, no funcionan y a veces resultan hasta ridículas. Hay una búsqueda del lirismo sin sentido en todo. Hay momentos en los que, más que un filme de Fernando León de Aranoa, "Princesas" parece uno de Julio Médem (sí, por lo general no me gusta mucho este director, y es por esto mismo que critico). El creador de "Barrio" funciona bien con los diálogos naturalistas, los de la mencionada "Barrio", valga la redundancia, o "Los lunes al Sol", los diálogos de la gente de la calle que él retrata. Cuando trata de meterle a todo ínfulas y pretenciosidades la cosa se le desmadra, y caemos en exceso de azúcar, en poesía barata y en ridiculez. Toda la película se mueve en este aspecto, y a veces incluso algún diálogo cae en la demagogia social por su simpleza a la hora de mirar una situación compleja. Este hecho lastra "Princesas", por mucho que nos duela. Y eso que el aspecto técnico es impecable y que sus protagonistas están absolutamente soberbias (Candela Peña y Micaela Nevárez están de matrícula de honor, especialmente la primera, inolvidable). Es una pena: "Princesas", ya sólo con su mensaje a favor de los trabajadores sexuales, conseguía de sobra ser genial. No hacía falta endiñarle esas dosis tan terribles de pastel. Sin embargo, este mensaje queda ahí, y en más de diez años pocas películas han sido tan directas a este respecto.


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