Porco Rosso

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lunes, 4 de abril de 2016

EL PERFUME. HISTORIA DE UN ASESINO de Tom Tykwer - 2006 - ("Das Parfum. Die Geschichte eines Mórders")


Francia. Siglo XVIII. Jean Baptiste Grenouille es un huérfano de París que trabaja como curtidor y que tiene un asombroso don: el de reconocer todos los olores, absolutamente todos, y con un detalle y una separación perfectos. Jean Baptiste sueña con trabajar con los perfumes, su gran pasión, y un día entra en el local del famoso perfumista italiano Bandini y le pide que le adopte como aprendiz. A partir de este momento, su vida va a cambiar para siempre y el mundo de los olores se va a terminar de abrir en todo su esplendor ante él. Las consecuencias van a ser sin embargo inesperadas y terribles.


Tom Tykwer salta al cine más comercial en 2006 y tras "Heaven" con "El perfume", la adaptación muy tardía de la novela homónima de 1985 de Patrick Süskind, y el salto no le sienta mal, a pesar de que esta cinta no sea una obra propia con la personalidad que tienen otras del director alemán como "Corre, Lola, corre" o "La princesa y el guerrero" o la misma mencionada "Heaven". Hay bastante polémica en lo que se refiere a esta adaptación: se trata de una de esas películas en las que la opinión respecto a ella está claramente dividida entre los que han leído el libro en el que se basa y los que no. Y yo no he leído el libro. Y voy allá con mi opinión. Tom Tykwer, aún siendo a veces efectista, es un virtuoso de la cámara. A veces el guión le ha importado menos y se le ha notado, pero de la cámara es como he dicho un virtuoso sin ninguna duda y suele arriesgarse siempre con fórmulas nuevas o particulares. "El perfume" está espléndidamente rodada y transmite a la perfección el mundo de los olores en el que se mueve el protagonista. Tanto si el olor de marras es pútrido y asqueroso como si es delicioso y delicado, la cámara lo pone en la nariz del espectador. Tykwer juega perfectamente con el color, con la textura, con el brillo, con la luz, con la ambientación y con los planos y sabe llevar fuera de la pantalla un verdadero torrente de sensaciones "olorosas". Aquí está claro que triunfa. Lo hace ya menos en el retrato de su personaje central, supuestamente (según los que han leído el libro dicen además) un ser muy complejo que aquí es retratado como un "psicópata al uso" sin una profundidad clara. Sí, la historia juega con la ambigüedad, la confusión, la deshumanización, la relación entre la personalidad y lo anodino y entre el deseo y el conocimiento. Esto queda claro, pero las motivaciones reales del protagonista, sus claroscuros, las razones últimas de su búsqueda y del mensaje de la historia en general, quedan algo difuminadas, y eso es bastante imperdonable en una película que dura dos horas y media.


Quitando esto, "El perfume" funciona y atrapa, a pesar del referido largo metraje, lo cual no deja de ser siempre meritorio. Tykwer le imprime ritmo, retrata a personajes con carisma, dirige formidablemente a los actores (Ben Whishaw está absolutamente genial en su papel y da bastante grima y miedo) y crea una ambientación magnífica de época llena de realismo y de riqueza de elementos y matices. Como filme en general es bueno, a pesar de esa falta de redondez final del personaje central y de los objetivos de la trama. Como adaptación me dicen los que han leído la novela que falla, y me dicen además que falla especialmente en esa falta de definición pulida del mencionado protagonista. Aquí se me escapa ya el criterio justo. Desde el punto de vista del espectador no versado en la obra escrita, "El perfume" es una buena película indiscutible, aunque lo cierto es que está más lejos de las mejores obras de Tom Tykwer, que siempre se desenvuelve mejor con sus propios argumentos que con los trabajos de encargo.


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