Porco Rosso

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lunes, 27 de mayo de 2013

EN LO MÁS CRUDO DEL CRUDO INVIERNO de Kenneth Branagh - 1995 - ("In the bleak Midwinter")


Joe Harper es un actor y director en paro desde hace bastante tiempo que, junto a su estrafalaria representante Margaretta D'Arcy, decide lanzarse a la aventura suicida de montar una versión de "Hamlet" de William Shakespeare en Hope, un pueblo minúsculo y olvidado del campo inglés. Tiene poco dinero y pocas ayudas, los habitantes del lugar son pocos y no parecen muy intereasdos en la obra y sus actores están frustrados por sus sueños rotos o tienen numerosos problemas. Sin embargo, Joe no está dispuesto a renunciar a este pequeño sueño. ¿Por qué este empecinamiento en representar a toda costa esta obra en este pueblo perdido?


Entre dos películas más comerciales y realizadas con más medios (que no por ello malas) como son "Frankenstein de Mary Shelley" y su espectacular versión de "Hamlet", Kenneth Branagh realizó una de sus digamos "películas pequeñas" y una de sus mejores obras. Porque muchas veces, estas películas llamadas pequeñas son más grandes y redondas que las que se ruedan con más presupuesto y que son más publicitadas. "En lo más crudo del crudo invierno" es una cinta sobre el mundo del teatro, cómo no, el mundo que más apasiona a Branagh (más que el propio cine, incluso) que intuyo que tiene que tener algo de autobiográfico porque narra la historia de un actor y director fracasado empecinado en montar una versión de la mencionada "Hamlet" de William Shakespeare en un pueblo minúsculo y olvidado de la Inglaterra profunda y que lo tiene todo en su contra: poco dinero, pocas ayudas, una iglesia abandonada como escenario, un plantel de actores fracasados como él y con muchos problemas personales, un aforo previsto de unas decenas de personas (si es que llegan) debido a unos vecinos (los del pueblo) que en general no es que parezcan especialmente interesados en ver la obra. Sin embargo, tanto el protagonista (un magnífico Michael Maloney) como los que le rodean van a hacer lo imposible por sacar adelante la obra. ¿Por qué? Por dignidad. Y porque, en sus vidas frustradas, tal vez sea lo único que merece ya la pena: entregarse al arte elegido, el teatro en este caso, en todas sus consecuencias y a pesar de todo lo suicida que esto tiene. La carrera de Branagh, un señor empecinado como pocos en hacer mucho por el teatro desde el arte cinematográfico, tiene mucho de esto, desde luego.


Con un plantel de actores absolutamente maravilloso, en un blanco y negro intimista y delicado con un cierto toque amateur y con una narrativa sencilla y directa el director amante de Shakespeare lanza un optimista canto al arte, a la persecución de los sueños y a la amistad que diserta sobre otros asuntos como el fracaso, el paso del tiempo, la muerte, las decepciones cotidianas o la integridad que emparentan al filme en parte con la también fantástica "Los amigos de Peter" (con la que comparte el aura nostálgica). "En lo más crudo del crudo invierno" es una de las grandes obras de Kenneth Branagh y un maravilloso y sentido retrato del amor al teatro y de la fraternidad que une a los que comparten este amor por encima de todas las cosas. Una película pequeña que hay que reivindicar sin cesar y que tal vez ha sido más olvidada en la filmografía del autor en favor de otras de sus cintas más conocidas.

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