Porco Rosso

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viernes, 27 de octubre de 2017

TWIN PEAKS. THE RETURN de David Lynch y Mark Frost - 2017 - ("Twin Peaks. The Return")


Una serie de extraños y a veces brutales acontecimientos a lo largo de diversos lugares de los Estados Unidos pone en jaque al FBI y al agente Gordon Cole, que con sus hombres empieza a investigarlos y a atar inquietantes cabos. Mientras, el detective Dale Cooper continúa encerrado en la habitación roja y su alter ego monstruoso sigue haciendo daño en el mundo real. Todo esto está a punto de desembocar en un lugar especial, conectado con extrañas fuerzas del más allá... El pueblo de Twin Peaks, donde hace veinticinco años ocurrieron unos hechos terribles.


Hago constar un hecho antes de comenzar con esta crítica: adoro a David Lynch. Es uno de mis directores preferidos, es un artista multidisciplinar originalísimo y con un estilo propio indiscutible que toca multitud de palos sin ningún tipo de miedo o prejuicio (desde el cine hasta la pintura pasando por la escultura o la música) y es un hombre que, a sus 71 años, no tiene que demostrar absolutamente nada a nadie. Y para todos esos que dicen que siempre dirige lo mismo y que no sabe hacer "narrativa clásica", siempre recuerdo que ahí están dos obras maestras de la talla de "El hombre elefante" y "Una historia verdadera" para cerrar todas las bocas de un punterazo. Dicho todo esto, paso ya a decir lo que tengo que decir ahora: la tercera temporada de "Twin Peaks" me ha parecido un delirio de viejo chocho y un bodrio infumable. Con todas las letras y con toda la tristeza. Las críticas están muy divididas en lo que respecta al retorno de esta mítica serie, y yo me posiciono claramente y sin medias tintas en las filas de esos que opinan que, directamente, este regreso es una puta mierda. Y lo digo con todo el dolor de mi corazón, de verdad. Pero es que, joder, la decepción es mayúscula. Es más bien astronómica, diría yo. Entiendo que la serie vuelve tras veinticinco años cerrada (como ya se dijo en su precipitado desenlace de 1991) y que es muy difícil afrontar un proyecto así, más cuando toda la mitad de su segunda temporada era un despropósito comercial en el peor de los sentidos y cuando su mencionado desenlace era una huida hacia adelante a toda prisa producto de las circunstancias de un cierre apresurado y marcado por errores terribles fruto de una concepción de la producción televisiva muy desafortunada (por suerte, en parte, esto ya ha cambiado). También es normal que no todo el reparto original quiera volver a la serie a estas alturas. De hecho, algunos es que no podrían aunque quisiesen, porque ya han muerto: por ejemplo, Jack Nance o Catherine Coulson. Hay que hacer sustituciones o cerrar personajes sin tener al intérprete, y eso es bastante jodido para un guionista y para un director. Ok. Todo esto se entiende. Lo que no se entiende ya es que David Lynch y Mark Frost, autores de nuevo de toda la temporada, se hayan puesto a hacer lo que les ha ido viniendo en gana sin tener en cuenta para nada al espectador.


Vale, David Lynch es David Lynch, y ya sabemos como es una gran parte de su cine y de sus creaciones, tanto en el arte cinematográfico como en el pictórico o el musical (en el que ha grabado, por cierto, unos discos magníficos en los últimos años). David Lynch es un "lo tomas o lo dejas" radical, o un "lo amas o lo odias" sin término medio. Y desde luego, David Lynch, como he dicho, no tiene que demostrar nada de nada a nadie a sus 71 años y con cuatro décadas artísticas de una personalidad inimitable a sus espaldas. Ahora bien, a los demás tampoco tiene por qué gustarnos todo lo que hace, ni siquiera a los que habitualmente nos sentimos cautivados por lo que nos regala. Estimo muchísimo a los artistas que hacen lo que quieren hacer en el momento en el que quieren hacerlo sin tener en cuenta modas, tendencias, exigencias de mercado o posible y suntuosa recompensa monetaria. Ahora bien, la independencia total tiene sus riesgos, y no por hacer un creador lo que le ha salido de las pelotas su creación va a ser buena. Hay mucho cine comercial terrible y hay mucho cine independiente intragable.


Esta tercera temporada de "Twin Peaks" tiene, desde mi punto de vista, un fallo gordo: que no es "Twin Peaks". Sencillamente, es otra serie. Su estilo está más cercano al de "Mulholland Drive" o "Inland Empire". David Lynch se pasa por el forro a la narrativa tradicional, rueda lo que le da la gana, coloca las metáforas que le da la gana, mete las escenas que le da la gana (algunas sin relación aparente con la trama principal) y, en general, repito, rueda lo que le da la gana. Eso no tiene por qué estar mal... Pero no en "Twin Peaks". Sí, aquí Lynch se debe a la serie que creó a principios de los años noventa. Porque para eso está haciendo su tercera temporada. Si no es capaz de seguir esta serie, que haga otra. Decepciona muchísimo todo esto, en especial porque la trama nueva no cierra tantos interrogantes como esperábamos, no respeta a muchos personajes clásicos (algunos salen un par de veces y fuera), no respeta las directrices originales de la historia, no muestra apenas al propio pueblo de Twin Peaks y los lugares "sagrados" que esperábamos encontrar de nuevo los fans y para colmo lo cierra todo de forma de nuevo abrupta y dejándose casi todo en el tintero otra vez. ¡Claro que decepciona todo esto! ¡Es que no puede ser de otra manera! Esto debería ser... Pues eso, "Twin Peaks". Y no lo es. Visualmente, la temporada es muy bonita, y me encantan, personalmente, esos efectos especiales de sabor analógico y las impresionantes ambientaciones que Lynch consigue. No hay que decir más de alguien con una visualidad tan inimitable (y tan mal imitada). Y hay momentos espléndidamente rodados. Momentos que dan mal rollo de verdad, juegos argumentales muy originales, juegos visuales idem, algunos gags muy solventes con el particular humor del director y, especialmente, algunas escenas tienen la nostalgia muy bien explotada y consiguen poner los pelos de punta a los fans de la serie de siempre. Todo esto está bien, pero no es suficiente.


La tercera temporada de "Twin Peaks" no tiene, por otra parte, solamente el problema de no ser "Twin Peaks". Tiene mucho, pero mucho, mucho "metraje morralla". Da la impresión de que David Lynch y Mark Frost han rodado todo lo que se les ha ido ocurriendo y luego en la sala de montaje no han cortado absolutamente nada. De hecho, la serie fue anunciada con nueve capítulos en un principio y ha acabado teniendo dieciocho, prácticamente el doble. Hay momentos alargados hasta la náusea, montones de escenas aisladas que no valen para nada, mucho sopor inútil y subtramas que se quedan colgando. De hecho, la parte intermedia de la temporada es absolutamente infumable: desde el capítulo 9 hasta el 15 es todo una sucesión de hechos enlazados o no que no avanzan casi nada de una trama que se alarga y se alarga para dejar paso luego a un final que, además de estar precipitado, tampoco es que resuelva gran cosa (aparte de dejar a todos los personajes colgando y quitar de en medio de forma penca a unos cuantos). Y miren que había material. Y un repartazo (la lista de actores y de cameos es absolutamente impresionante: trabajar con Lynch es muy jugoso: lástima que estén todos tan desaprovechados). Y hasta una colección de actuaciones de solistas y bandas enorme en el Bang Bang Bar (desde Eddie Vedder de Pearl Jam hasta Lissie o Au Revoir Simone pasando por Nine Inch Nails o The Veils). Y todo esto para nada, para una paja mental aburrida, sosa, sin apenas alicientes, que no respeta el material original. Una pena. Me duele decirlo, pero el retorno de "Twin Peaks", que era uno de los más esperados de los últimos años, ha sido un fiasco tremendo. Me ha costado terminarla. Y mucho.


2 comentarios:

  1. Nunca la he visto, y ahora creo que ya es quizás demasiado tarde para engancharme... toda una serie de culto y rara rara donde las haya ehhh?

    Un saludoOo enorme!!

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  2. No puedo estar más en desacuerdo (cordialmente, claro), Twin Peaks "The Return" es la obra magna del genio creativo de Lynch, cumbre y compendio de toda su obra anterior, a la que supera en todos los aspectos. Entiendo que para los fans de las primeras temporadas que se esperaban una continuación al uso sea muy decepcionante ver que ni siquiera Dale Cooper aparece como tal (salvo en breves ocasiones), y que los deliberados hilos sueltos de la trama resulten frustrantes para muchos, pero Lynch no hace películas para que se entiendan, sino para que se "experimenten". Los capítulos 3 y 18 en particular son lo mejor que ha rodado Lynch nunca, pero toda la temporada es una joya. OBRA MAESTRA sin paliativos.

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