Porco Rosso

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martes, 21 de marzo de 2017

SOMNIA. DENTRO DE TUS SUEÑOS de Mike Flanagan - 2016 - ("Before I Wake")


Jessie y Mark son un matrimonio que perdió a su hijo y que, para tratar de superar su trauma y dar un sentido a sus vidas, deciden adoptar a otro. El que le envían los servicios sociales es Cody, un chico que parece bueno y sencillo. Algo oscuro, sin embargo, ha venido con él... Algo que le acompaña a todas partes y que va traer un infierno a su nuevo hogar.


"Somnia. Dentro de tus sueños" ha sido ha última película de Mike Flanagan del pasado año, en el que dirigió nada más y nada menos que tres. Como decía ayer en la crítica de "Hush", dirigir tanto en tan poco tiempo no suele salir bien. "Ouija: El origen del mal" era digna (sobre todo para ser una precuela de otra película horrorosa) y la mencionada "Hush" también, aunque le faltaba ser mucho más redondeada. "Somnia" es claramente fallida, la más fallida del tríptico de 2016, y es una pena porque tiene un desenlace fantástico. Hay filmes de terror que tienen un cuerpo excelente y un final lamentable: historias llenas de imaginación y tensión, personajes y sustos geniales, y que de repente tienen explicaciones forzadas y chorras producto de un creador que no sabe cómo cerrar su propia historia. Pues bueno, a "Somnia" le pasa lo mismo... Pero justamente al revés. Su desenlace es una maravilla, y además original. Todo cuadra a la perfección, y además con una explicación lógica, coherente, respetuosa y que sabe sorprender. Sin embargo, su cuerpo es un rollazo y, encima, está lleno de lagunas y fallos. Todo va de un niño adoptado que viene a su nueva casa con un "pack" de poderes sobrenaturales chungos que le atormentan a él y a su nueva familia. Y hay lo de siempre: un monstruo feo hecho de efectos especiales feos, unas apariciones fantasmagóricas típicas, unos sustos que hemos visto miles de veces antes, unos personajes extremadamente tópicos, unos guiros de guión improvisados sobre la marcha y un montón de flecos sueltos de esos a los que estamos acostumbrados en el cine de terror malo (personajes importantes que mueren y a nadie le importan, familias que saben que en su casa ocurre algo sobrenatural y hacen su vida normal tan tranquilos, caracteres traumatizados unos minutos sí y unos minutos no, carreras por pasillos oscuros como huida hacia adelante de un guión mal embalado, sobresaltos basados en el ruido aumentado a lo bruto...). En fin, todo es una pena, y de la misma manera que una película no puede vivir si su final falla, una película tampoco puede vivir si lo hace todo su cuerpo. Una pena, repito, lo de "Somnia"; tal vez con más tiempo, sin haber tenido que afrontar otras dos películas casi a la vez, Mike Flanagan habría entregado algo mucho mejor.


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