Porco Rosso

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miércoles, 15 de marzo de 2017

EL DÍA DE LOS TRAMPOSOS de Joseph L. Mankiewicz - 1970 - ("There was a crooked man")


1883. En una apartada prisión de Arizona se pudre el criminal Paris Pitman, condenado a diez años de reclusión. Paris, un canalla de medio pelo sin escrúpulos, quiere sin embargo fugarse y, además, ha escondido en el desierto un maletín con un botín enorme que le solucionará la vida. Para ello, quiere convencer a sus compañeros para tratar de organizar una gran escapada. Sin embargo, se va a encontrar con un enorme problema: Woodward Lopeman, el alcaide del lugar, honesto y puritano y que no piensa dejarle ni un segundo de respiro.


Aunque es uno de los mejores westerns de los últimos tiempos del Hollywood clásico, "El día de los tramposos" de Joseph L. Mankiewicz no es tan conocido como otras de sus películas. Tal vez el estar situado entre algunas tan míticas como "De repente, el último verano" o "Mujeres en Venecia" y justo antes del cierre de la carrera del director con la soberbia e inolvidable "La huella" le haya dejado en un natural peor lugar. Sin embargo, es a todas luces una película genial; eso es indiscutible. Todoterreno absoluto, como siempre, Mankiewicz cambiaba una vez más de género al comienzo de la década de los setenta y nos regalaba un western muy negro, muy crudo, muy sangriento, muy bestia y muy desencantado, como correspondía al desencanto, valga la redundancia, que iba a llegar a los Estados Unidos en lo social y en lo político con los mencionados años setenta y que se había ido cociendo a fuego lento en la década anterior. Un grupo de diversos criminales ha de escapar de una prisión en medio del desierto. Sus miembros, casi todos canallas variopintos, están liderados por un Kirk Douglas fantástico, inolvidable, que entrega un papel magistral de hombre sin escrúpulos, malvado y despreciable pero sin embargo con un carisma genial de bribón. Su rival directo es un Henry Fonda igualmente inolvidable, el duro y firme alguacil de la prisión, que no piensa dejar títere con cabeza entre los que tratan de fugarse. El estilo del filme es directo, ágil, con un ritmo apabullante y con uno de los mejores inicios de presentación de personajes de la historia del cine (delicioso, divertidísimo, amenísimo). Luego hay también momentos para el drama, pero todo, desde los hechos hasta los mismos diálogos, es chispeante, canallesco, crudo y cínico, y delinea la trama un retrato de tipos humanos bastante despreciable pero elocuente y muy, pero que muy real (el trepa, el inocentón, el brutal, el hierático, el timador, el fanático). Por tener, tenemos hasta una pareja implícitamente homosexual, y en 1970, y además son dos pedazo de personajes geniales y dos de los más inolvidables del filme. Mankiewicz siempre se destacó por su valentía total y por no cortarse un pelo con asuntos entonces polémicos y socialmente mal vistos. "El día de los tramposos" es un western crepuscular magnifico, injustamente algo olvidado, que se erige sin problemas como otra de las grandes obras maestras de su director.


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