Porco Rosso

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sábado, 25 de febrero de 2017

LA GRAN MURALLA de Zhang Yimou - 2016 - ("The Great Wall")


Siglo XV. Los mercenarios William Garin y Pedro Tovar, inglés y español respectivamente, llegan a China huyendo de bandidos nómadas mongoles y, concretamente, a su Gran Muralla. Allí, son rescatados y hechos prisioneros por unos soldados chinos que no se fian de ellos por ser occidentales. Pronto, descubren algo... La muralla fue construida para defender al país de algo que no era humano...


Zhang Yimou, desde hace unos cuantos años, ha perdido la brillantez de sus primeras etapas. Es un hecho. Ha alternado desde la muy floja "La maldición de la Flor Dorada" filmes magníficos ("Amor bajo el espino blanco", "Regreso a casa") con otros muy fallidos como el primero mencionado o "Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos". Bueno, imagino que todos los autores se agotan y llega un momento en el que meten sus patas. Vaya, a prácticamente todos les pasa (y ayer mismo hablábamos de los últimos diez o doce años de Woody Allen y sus irregularidades constantes). Sin embargo, "La gran muralla" es, tristemente, la peor película de Zhang Yimou hasta la fecha. Me encanta la aventura y no veo ningún problema en que el director, un maestro del drama, cambie de género (ya lo ha hecho varias veces: con "Hero", "La Casa de las Dagas Voladoras" etc. y con buena fortuna). Lo que no es de recibo es que la película de marras sea tan mala. Porque es mala. No porque tenga escenas de vergüenza ajena ni diálogos especialmente horripilantes, sino porque toda su trama es un timo deslavazado que no va a ninguna parte y que al espectador deja pronto de importarle lo más mínimo. No hay ninguna explicación coherente de la invasión de China por parte de los lagartos esos gigantes contra los que los protagonistas luchan. No la hay. Y todos nos quedamos con cara de tontos. Luego, los protagonistas están mal delineados. La historia de amor del principal encarnado por Matt Damon con la luchadora china es sosa como pocas y no tiene alma. La relación de este protagonista principal con su compañero y amigo tampoco está bien desarrollada. Y ya de los secundarios ni hablamos: ni uno tiene importancia y todos, absolutamente todos, son meros apuntes. En especial es terrible el de Willem Dafoe, que es un actorazo pero cuyo personaje está ahí no sabemos muy bien por qué y con unas motivaciones difusas y gratuitas que van de un lado a otro sin orden ni concierto.


Finalmente, si la trama de "La gran muralla" es oscilante y está mal explicada, también está el ritmo muy mal llevado entre escenas dramáticas de andar por casa (a nadie le importan de lo mal dibujadas que están y del poco nervio que tienen) y escenas de acción aturrulladas, repetitivas y cansinas. Para colmo, la visualidad de la que hace gala siempre Zhang Yimou, con su uso expresivo del color y su inmensa fotografía y cuidadísima composición de encuadres tampoco está aquí. Hay escenas bonitas, pero nada más, que no sugieren nada y que no inspiran apenas gozo estético: parece que la maquinaria más comercial de la industria masiva ha suprimido hasta esta seña de identidad del director chino. En fin, "La gran muralla" es el gran patón de este gran creador hasta la fecha. Esperemos que sea solamente puntual y que no lo repita, porque vaya película aburrida y poco interesante que se acaba de sacar de la manga.


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