Porco Rosso

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miércoles, 4 de enero de 2017

EL SARGENTO DE HIERRO de Clint Eastwood - 1986 - ("Heartbreak Ridge")


El sargento Tom Highway, veterano de las guerras de Corea y Vietnam, es designado para instruir a un grupo de nuevos reclutas indisciplinados, abúlicos y torpes que no están por la labor de trabajar demasiado y que hasta ahora han toreado como les ha dado la gana a su antiguo sargento, un viejo a punto de jubilarse que pasaba de todo. Tom Highway es sin embargo todo lo contrario; es un hombre duro e inmisericorde y sus soldados no se imaginan que su vida está a punto de convertirse en un auténtico infierno.


A todos nos hace mucha gracia Clint Eastwood en "El sargento de hierro". Es un puro espectáculo de chascarrillos de hombre duro tópico, y la verdad es que tiene gracia el tío en un papel que es casi una autoparodia de muchos de sus otros papeles. Las escenas de su llegada al barracón de sus nuevos reclutas son absolutamente desternillantes con todos sus chistes chorras de macho testosterónico. Sin embargo, a pesar de esto que tanta risa nos da, hay que decir que "El sargento de hierro", por muy mítica que sea, es una de sus películas más flojas tras las cámaras. Eastwood estaba todavía en su primera etapa como director, en la que alternaba obras magistrales como "El aventurero de medianoche", "El jinete pálido" o "Bird" con otros trabajos que se notan que son puramente alimenticios y que bajan el nivel de calidad de forma notable como "Firefox", "El principiante" o esta película que hoy comentamos. Porque "El sargento de hierro", dejando su humor a un lado, es una película de guerra patriotera del montón. Clint Eastwood es un sargento duro que se pone a instruir a un grupo de soldados jóvenes e ineptos que no quieren hacer ni el huevo y después se van todos a combatir durante la Invasión de la Isla de Granada de 1983. Tenemos lo de siempre: un retrato patriótico de un mundo de amistad y camaradería, de glorificación de la vida en el ejército y de lucha contra poderes malvados como los del comunismo. En fin, "El sargento de hierro" es otra película de la Guerra Fría de las de mitad de los años ochenta que hemos visto miles de veces con personajes estereotipados y moralina americanita simplona y maniquea a lo bestia. La salva ligeramente ver a Eastwood en un papel tan delirante, un papel que se ha convertido en uno de los míticos de su carrera (algo que él incluso puede que no esperase), pero solo ligeramente. El filme es bastante mediocre quitando esto e incluso toda la parte final se hace bastante pesada porque, siendo ya completamente bélica, no ofrece casi nada nuevo. "El sargento de hierro" es una de esas clásicas películas que son famosas de forma inmerecida. Se puede ver, pero ya.


1 comentario:

  1. Cuando el sargento Highway se presenta al Mayor Powers, éste, tras repasar su historial le espeta: "A usted deberían ponerle dentro de una vitrina con una inscripción en el cristal que dijera: Rómpase sólo en caso de guerra". En otro momento de la película, durante la invasión de la isla de Grenada, Highway remata a un enemigo herido y le quita un habano que llevaba en la guerrera para fumár­selo relajadamente mientras aclara que las bajas causadas eran soldados cubanos con armamento ruso. Bien, pero éstas son solo dos "pince­ladas" en torno a un personaje del que el film se ocupa en todas sus aristas con notable contundencia descriptiva (derrotado en su vida afectiva, contradictorio e individualista en eterno conflicto con la burocracia del poder), al tiempo que se nos da, aprovechando el contexto en el que se desarrolla la historia, una visión realista y muy poco glorifica­dora del ejército y quienes lo componen. Todo perfectamente servido por un sólido y meditado trabajo de Eastwood, tanto delante como detrás de la cámara.
    Un saludo.

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