Porco Rosso

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viernes, 30 de septiembre de 2016

ESTO NO ES UNA PELÍCULA de Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb - 2011 - ("In Film Nist")


El director iraní Jafar Panahi está bajo arresto domiciliario en su piso de Teherán y se le ha prohibido rodar ninguna película. Sin embargo, el gobierno no le ha prohibido rodar la representación de un guión y, ni corto ni perezoso, el cineasta llama a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, para que vaya a su casa y grabe su representación improvisada de un guión sobre una estudiante de Arte cuya familia no quiere que vaya a la universidad por ser mujer.


El 1 de marzo de 2010, Jafar Panahi fue detenido en su casa con su mujer, su hija y quince de sus amigos sin ninguna razón. El día 17 del mismo mes, todos salieron en libertad menos el director, al que el gobierno de Irán acusó de estar haciendo una película contra el régimen. Medio mundo del cine atacó a las autoridades iraníes por esto: se firmaron manifiestos, se recogieron firmas, se hicieron actos en festivales de cine, se acusó a Irán por su dictadura y por su falta de libertad. Estuvieron implicados directores y actores de Irán y también de toda clase de países. Hasta Aministía Internacional se sumergió directamente en el caso. Panahi salió de la cárcel tras una huelga de hambre que desató la presión internacional máxima y después de ochenta y ocho días entre rejas durante los que declaró haber sido maltratado por sus vigilantes. A pesar de todo esto, el 20 de diciembre fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación, tras lo cual apeló la sentencia, lo que le ha permitido, por lo menos hasta ahora, no ingresar en prisión, aunque tuvo que pasar una temporada bajo arresto domiciliario y actualmente, aunque tiene más libertad de movimientos, no puede salir de Irán. La respuesta a todo esto la dio Panahi en 2011 con "Esto no es una película". Como no podía grabar ninguna película, valga la redundancia, rodó en su propia casa un documental protagonizado por él mismo en el que, junto a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, trata de rodar un "guión representado". Es decir, Panahi se inventa un decorado simulado y muy improvisado colocando esparadrapos en el suelo y él mismo, siendo director y actor a la vez, lee el guión de una historia sobre una chica que quiere estudiar Arte pero cuya carrera universitaria es frustrada por su machista y represiva familia, que no quiere que una mujer acuda a ninguna facultad. Legalmente, el director iraní no podía grabar películas, pero sí grabar este guión. Valiente como pocos, Jafar Panahi nos da una lección de posibilismo y crea una de sus películas más clandestinas y geniales.


El propio Panahi, en su propia casa, asediado por un gobierno que no le deja salir de allí, graba sus días de frustración entre conversaciones con su abogada para apelar la sentencia de su condena, trabajos de escritura y rodaje con su asistente y encuentros con sus vecinos. Es un falso documental que sin embargo es, a la vez, verdadero. Panahi, amante del metacine y de mezclar la realidad con la ficción, obtiene una obra brutal, incisiva, afilada, en la que pone de vuelta y media al gobierno de su país sin que realmente este gobierno pueda acusarle de nada mientras, además, reflexiona sobre la creación (hasta rueda partes del filme con la cámara de un teléfono móvil) y sobre la censura que lastra esta creación. El asunto central de "Esto no es una película" (nombre totalmente irónico además) es la falta de libertad en Irán en líneas generales y, por supuesto, hay un guiño también para la lucha contra el machismo y el fanatismo religioso. Fantástica obrita maestra.


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