Porco Rosso

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domingo, 15 de mayo de 2016

FRENÉTICO de Roman Polanski - 1988 - ("Frantic")


El doctor norteamericano Richard Walker viaja a París para asistir a una conferencia médica y aprovecha para traerse también a su esposa y pasar unas vacaciones con ella en la mítica capital francesa. Sin embargo, ésta desaparece del hotel en el que se alojan y nadie parece saber nada de ella... Richard se ve completamente solo e indefenso, en un país que no conoce y con una lengua que no habla ante la peor pesadilla de su vida.


Los años ochenta no fueron buenos para Roman Polanski. Sólo dirigió dos películas, ambas de lo peorcito de su por otra parte gloriosa filmografía (gloriosa en casi su totalidad) y que además fueron un fracaso comercial estrepitoso la primera (la terrible e incomprensible "Piratas") y un éxito muy moderado la segunda, esta "Frenético" que hoy comentamos. El director polaco no tenía que andar muy inspirado en aquellos tiempos. Se agradece el homenaje al cine de Alfred Hitchcock de esta cinta (un hombre común perdido en medio de una intriga peligrosa que le sobrepasa) pero de homenajes no puede vivir un thriller convencional y deslavazado, con demasiadas escenas absurdas, y con un final que se cae por las escaleras. Harrison Ford hace un papel excelente de hombre desvalido que tiene que sacar de la nada fuerzas de flaqueza (uno de sus mejores papeles tal vez, y bastante poco reconocido), y la fotografía de París es magnífica, y está todo muy bien rodado, como siempre en Polanski, y lo "kafkiano", siempre presente en su obra, está bien aplicado, especialmente en los primeros momentos de la película, pero nada más. Y es que esos primeros momentos son fantásticos, desasosegantes, nervudos... Y después todo se desinfla. Las incongruencias están por todas partes. Nadie sale de un hotel ante la llamada de un desconocido en las circunstancias que la película presenta. Nadie sigue pistas tan chorras como las de este filme, especialmente las relacionadas con el contenido de la maleta. Y ningún policía es tan estúpido como los que aquí aparecen, que desechan pistas como les da la gana y que no caen en tener en cuenta hechos y circunstancias obvias. Tampoco viene muy a cuento el personaje de Emmanuelle Seigner: muy buena actriz es, pero es que su papel no está sencillamente bien integrado en la trama para que su aparición misteriosa tenga el sentido que merece. Y a partir de la mitad del filme todo se enreda en constantes carreras y cambios de escenarios y escenas atropelladas que culminan en un desenlace bastante incompleto y precipitado. No reconozco a Roman Polanski en "Piratas" y tampoco lo reconozco en "Frenético", aunque esta sea más digerible, menos aburrida, más interesante en su primera hora. Por suerte, el director se recuperaría en los años noventa y volvería a sus cauces de calidad habituales.


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