Porco Rosso

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lunes, 25 de enero de 2016

TESS de Roman Polanski - 1979 - ("Tess")


Inglaterra. Finales del siglo XIX. La humilde familia Durbeyfield, que vive frugalmente en el campo, descubre de casualidad que tiene lazos de sangre lejanos con los D'Urberville, un clan aristocrático y rico de la zona. Para reestablecer el contacto y aprovecharse hipócritamente del descubrimiento, Tess, la joven y hermosa hija de los Durbeyfield. es enviada a trabajar a la mansión de los D'Urberville para renovar el parentesco y sacar réditos económicos y sociales de ello. Allí, Tess se enamora de su primo lejano Alec... Y empieza su infierno personal.


"Tess" es, al igual que "Chinatown", una de las películas "menos polanskianas", pero es también de las mejores obras de esta filmografía. Llegada tras "El quimérico inquilino", demostró una vez más la gran versatilidad del maestro del cine polaco, que ahora rodaba un drama feminista de época que dedicaba a su esposa, Sharon Tate, que antes de morir asesinada le recomendó leer la novela homónima de Thomas Hardy que el filme adapta. "Tess" es un recorrido brutal y despiadado por el mundo del machismo de la época victoriana, machismo que supera varias generaciones y enlaza con los primeros años del siglo XX. "Tess", cuya protagonista está interpretada por una inolvidable Nastassja Kinski, es un ataque frontal, como la novela de Hardy, al machismo de una sociedad clasista e hipócrita y un retrato del desamparo al que quedaban sometidas las mujeres "deshonradas" de entonces. Tess, de pobre familia, trabaja para unos aristócratas y es forzada y ello le destroza la vida. El hombre que la fuerza se desentiende y su existencia se va transformando paulatinamente en un infierno, incluso cuando las cosas económicamente le marchan mejor. Tess es íntegra, buena, inocente, pero paga el muerto que le echa encima la arbitrariedad histórica, la inhumanidad y el desprecio de las clases altas y de su propia familia y se transforma completamente. A lo largo de los años, que Polanski ordena con dinamismo y coherencia en el montaje, el espectador asiste al cambio que se opera en ella y al fin de la sociedad victoriana, que como tantas épocas clave de la humanidad termina con una gran ruptura casi traumática. Las referencias al machismo de su momento, finales de los años setenta, están ahí también sugeridas, así como el hecho de que a pesar del tiempo transcurrido este machismo estuviese tan enraizado (y todavía lo sigue estando en parte).


Tess sí es "polanskiana" en un aspecto básico: muestra, una vez más, el proceso de podredumbre de una persona que es víctima de unas circunstancias que le han tocado vivir y que son extremas de una forma un otra. La sociedad victoriana inglesa, tan mítica y revisitada, se presta al juego kafkiano que el director tanto suele tratar. Y Nastassja Kinski está soberbia, absolutamente inolvidable en su papel de mujer aplastada por sus hipócritas contemporáneos y sacrificada por su propia familia pero que a pesar de todo conserva su dignidad y lucha sin cesar para superar su situación. El aspecto visual del filme es también una maravilla: los exteriores son esplendorosos, y la representación histórica es riquísima y preciosa; interiores y vestuarios de matrícula de honor. "Tess" es una obra maestra, otra más, de este gran director que volvía al ruedo tras unos años malos a causa de la tragedia que le tocó vivir.


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