Porco Rosso

Porco Rosso

lunes, 28 de abril de 2014

EL HOMBRE SIN ROSTRO de Mel Gibson - 1993 - ("The Man Without a Face")


Chuck, un niño huérfano de padre de un pueblo de Maine, conoce un día por casualidad a Justin McLeod, un hombre que vive en una casa apartada y que no tiene amigos ni se relaciona con nadie. Chuck está aplastado por un ambiente conflictivo y Justin tiene la mitad de su cara desfigurada y esconde un pasado oscuro. Entre ambos va a surgir una inesperada amistad...


Aunque es muchísimo más conocido y prolífico como actor, Mel Gibson lleva construida una pequeña filmografía nada desdeñable, por lo menos en lo que a su aspecto técnico se refiere. Muy ecléctica, está compuesta por cuatro películas: el drama de corte clásico “El hombre sin rostro”, la película épica “Braveheart”, la película cristiana que según muchos ha inaugurado el gore teológico “La pasión de Cristo” (que argumentalmente no tiene nada que ofrecer pero cuyo acabado visual y estilístico es más que apreciable y maduro) y el controvertido retrato de la decadencia y destrucción de la civilización maya "Apocalypto". Poco más se puede decir de sus obras teniendo sólo estas cuatro como referencia salvo que en todas ensalza la libertad junto a valores éticos cristianos y que todos sus personajes, a menudo enfrentados a un mundo opresor o tirano (el de los ingleses, el de los dominadores romanos o los judíos hipócritas o el de los mayas esclavistas de la ciudad), viven, en algún momento de sus filmes, un martirio físico o psíquico (o ambos) purificador que se asemeja con el del propio Cristo (vivido por él mismo en “La pasión de Cristo”) y que, de una manera u otra, les hace perdurar en el tiempo como grandes héroes o salvadores y como ejemplos para otras generaciones.


Este mensaje que transmiten las obras de Mel Gibson no agrada a muchos y en otros provoca el más directo de los desprecios. Sin embargo, dejando esto de lado (a quien le importe dicho mensaje y su repetición casi constante), no se puede negar que el cine histórico (por el que el protagonista de "Mad Max" y "Arma Letal" siente una gran predilección, como se puede observar) ha cambiado o cambiará con sus aportaciones estéticas, basadas en una representación crudísima y sin concesiones en el plano de la violencia del pasado histórico de turno caracterizada por alejarse de todo el esplendor que Hollywood casi siempre le ha dado (la Jerusalén de "La pasión de Cristo" y las ciudades mayas de "Apocalypto" son antros sucios, decandentes, derruidos y completamente desmitificadores). Además, ha rodado sus dos últimas películas en los idiomas históricos correspondientes a su momento, y las ha presentado subtituladas en una única versión, lo cual en salas comerciales es digno de elogio. Mel Gibson, con sus muchísimos detractores, está aportado una concepción de cine histórico comercial muy novedosa.


"El hombre sin rostro" es la primera película como director de Mel Gibson y, aunque no es precisamente la más representativa de su estilo final, el del cine histórico "ultrarealista", es, a todas luces, un excelente drama de corte clásico. Aunque (y se nota aquí la mano de Gibson) tiene un ligero tufillo patriotero en algún que otro pasaje, la trama, excelentemente llevada y con preciosos momentos intimistas, presenta una historia de amistad entre un niño (el hoy tristemente malogrado Nick Stahl, que aquí hace un papel excelente) y un adulto (un Mel Gibson en uno de sus mejores papeles, comedido y emotivo) que, ambos marginados o apartados de una forma u otra de un mundo que no les comprende, aprenden a confiar y a apoyarse el uno en el otro y a superar juntos sus traumas. Asuntos como la mencionada amistad, las apariencias y sus engaños, la verdad y la mentira, la hipocresía social, la llegada a la madurez, las frustraciones vitales, el amor, la familia o incluso los horrores de la guerra o la homofobia aparecen retratados con una mano precisa, sin moralinas ni maniqueísmos en general (salvo alguno, como he dicho, pero está apartado) y debatidos por medio de unos diálogos excelentes. La fotografía y los escenarios naturales en los que el filme se desarrolla son además verdaderamente hermosos y los secundarios cumplen de sobra. "El hombre sin rostro" es un magnífico drama que dió el pistoletazo de salida de una carrera fílmica más que interesante y que no está todo lo reconocida que debería estar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario