Porco Rosso

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viernes, 4 de octubre de 2013

SEXO, MENTIRAS Y CINTAS DE VÍDEO de Steven Soderbergh - 1989 - ("Sex, lies and videotape")


John, un abogado acomodado, está casado con Ann, guapa pero llena de prejuicios y muy reprimida en todo lo concerniente al sexo. John, aburrido, se acuesta a menudo con la hermana de su mujer, la camarera Cynthia, que disfruta sin tapujos de cualquier placer de la vida. El inestable trío de engaños que existe entre ellos se revoluciona cuando hace acto de presencia Graham, un viejo amigo de John que colecciona cintas de vídeo en las que las mujeres le cuentan sus experiencias sexuales.


El norteamericano Steven Soderbergh es, junto a creadores como Tim Burton, Quentin Tarantino o los hermanos Coen, otro ejemplo perfecto de cineasta independiente en lo que se refiere al hecho de gozar de un amplio margen de libertad creativa dentro de la industria. Muy criticado y considerado por muchos un artesano y no un autor, el director, guionista, productor, editor y fotógrafo ha sabido integrarse plenamente en el sistema comercial alternando filmes claramente independientes con otras obras que suelen guardar un perfecto equilibrio entre la personalidad visual y la capacidad para impactar en la taquilla. "Sexo, mentiras y cintas de vídeo” costó un millón de dólares y recaudó veinticinco. Ni el mismo Steven Soderberg, que por entonces era un veinteañero, se imaginaba el éxito del que iba a gozar su debut. Fue una película que llegó instantáneamente al podio de los filmes de culto y que desató un gran interés por parte de muchas productoras por hacer dinero con el cine independiente, que descubrieron que podía ser rentable. Fue, además, la película que lanzó a su creador a la fama.


Escrita en ocho días y rodada y montada en dos meses, la cinta narra las relaciones que se dan en un corto espacio de tiempo entre cuatro personajes de distintos estratos sociales que han llegado a la treintena: dos hermanas, una desinhibida y muy liberal que disfruta del sexo sin tapujos y otra muy reprimida, y dos viejos amigos de la infancia, el marido de la hermana reprimida (cínico, clasista, hipócrita y que la engaña) y un hombre culto y pacífico pero maniático y reservado que parece guardar un trauma sexual. En un estilo fresco, sencillísimo, muy sobrio y efectivo, Soderbergh teje una trama en la que sus personajes interactúan dejándose llevar por sus necesidades y problemas afectivos y, sobre todo, por sus necesidades y problemas sexuales. La hermana liberal se acuesta con el marido de la reprimida, mientras el amigo de este marido, con frustraciones que le impiden desarrollarse afectivamente, graba a ambas en cintas de vídeo mientras le hablan de su propia vida sexual. El filme se centra especialmente en el hecho de que en la historia que desarrolla todos tienen, de alguna manera u otra, un trauma o una necesidad relacionado con el mencionado sexo que les condiciona y que, en diferente grado, les domina. Hasta el protagonista aparentemente más liberal tiene algo que esconder (tal vez sólo se libre uno de ellos, si es que se libra). El cuadro queda completo con una cámara que toca el interior de todos los personajes, con una fotografía hermosa, con unos geniales diálogos y con un ritmo que hace que el filme se pase en un vuelo.



1 comentario:

  1. Buenos días!

    Esta película no la he visto. Me la apunto.

    Feliz Domingo!

    Saludos!

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