Porco Rosso

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jueves, 2 de febrero de 2017

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS de Isabel Coixet - 2005 - ("La vida secreta de las palabras")


A una plataforma petrolífera en alta mar llega una enfermera que va a cuidar durante un tiempo a Josef, uno de los trabajadores, que ha tenido un accidente laboral. La enfermera es una mujer misteriosa y solitaria, que habla muy poco y que parece no querer tratos con nadie. Josef le da conversación y bromea con ella, pero ella no le hace apenas caso. Poco a poco, sus muros se van derribando y entre ambos surge la confianza.


La mejor película de Isabel Coixet para mi gusto, más incluso que su algo más afamada "Mi vida sin mi", que también es excelente, es "La vida secreta de las palabras". La directora repite con Sarah Polley como protagonista principal y entrega ahora un retrato de las secuelas que deja toda guerra y de cómo afectan a las personas que las sobreviven y que han de reintegrarse a la vida "normal" en paz. Aunque el filme tiene algunos diálogos que chirrían un poco por su pretenciosidad, y aunque tiene también una primera parte con personajes secundarios no demasiado desarrollados que pintan finalmente poco en el conjunto, solamente por su media hora final y por su desenlace ya me resulta del todo magistral. Polley da vida a una mujer misteriosa que habla poco y que no quiere tratos con las personas que, obligada por su empresa a tomarse vacaciones, va a cuidar en una plataforma petrolífera a un trabajador que está convaleciente a causa de un accidente, y que es un excelente Tim Robins. Entre ellos las cosas empiezan solamente regular, pero se va desarrollando una trama que culmina en momentos de cine inmejorable que pone los pelos de punta. Isabel Coixet aúna perfectamente romanticismo, drama y crítica social y hasta le pone a todo ello un toque de humor en un filme que es un grito contra el olvido, el que padecen sobre todo las víctimas de los conflictos bélicos que llenan los periódicos un tiempo y luego son dados de lado por otras informaciones. El personaje protagonista femenino en este sentido está perfectamente delineado: es una refugiada adicta al trabajo y a la soledad que es incapaz siquiera de tomarse vacaciones para evitar el tener que pensar y que es totalmente prisionera de su pasado. Un diez para Coixet por esta creación de caracteres. La química que se da entre los dos actores protagonistas, magnificamente dirigidos, es por otra parte fantástica, y sin ellos el filme no habría sido tampoco el que es. "La vida secreta de las palabras", minimanista, pausada, cotidiana con un punto de aura romántica, es una obra magistral y un ejemplo de cómo deberían ser en base las historias de amor en el cine: con contenido. Imprescindible en la filmografía de su directora.


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