Porco Rosso

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martes, 31 de enero de 2017

THE KING OF PIGS de Yeon Sang-ho - 2011 - ("Dae gi eui wang")


Kyung-min y Jong-suk son dos viejos compañeros de escuela que se reencuentran en la edad adulta. El primero es un exitoso hombre de negocios y el segundo es un escritor sin fama que siempre tiene problemas laborales. Los dos recuerdan sus tiempos en el colegio, en el que eran alumnos poco populares sometidos a las amenazas y a la tiranía de los matones de la clase. Poco a poco, construyen lo que fueron aquellos horribles cursos. Poco a poco, empiezan a salir a la luz secretos inesperados...


Yeon Sang-ho es uno de los nuevos valores definitivos del cine de Corea del Sur y se caracteriza hasta ahora por haber realizado una filmografía que se compone tanto de películas animadas como no animadas. Su primer largometraje es de 2011 todavía, pero sus cuatro películas hasta la fecha tienen una calidad incuestionable y, fieramente sociales y muy críticas, no hacen concesiones a la hora de poner a parir las peores costumbres sociales y problemas de su país natal. "The King of Pigs", el filme comentado, fue su debut, al que siguió la crítica a los fanatismos religiosos "The Fake" y los filmes de zombies "Seoul Station" y "Train to Busan". El último de los filmes mencionados fue su primera película que no era de animación.


"The King of Pigs" es un puñetazo a la cara, una película sin concesiones de ninguna clase, dura, bruta, crudísima y oscurísima. El debut en el largometraje de Yeon Sang-ho es un ataque frontal al sistema educativo de clases sociales de Corea del Sur, en el que se permite de forma soterrada y está hasta bien visto que los matones de clase y los alumnos de cursos superiores se aprovechen de los más débiles o de los de cursos inferiores. Dos viejos amigos del colegio, ya adultos, se reencuentran y hablan de las penurias que pasaron en el mencionado centro educativo y de cómo alguien especial les ayudó a superar el "bullying" que sufrían. A partir de este momento, el director disecciona con un bisturí agudísimo y sádico incluso las relaciones personales en toda adolescencia, relaciones personales que son un trasunto de la propia edad adulta que viene después. El clasismo, la jerarquización propia de los países asiáticos, basada en el rango tantas veces (algo que a los occidentales siempre nos extraña por lo exagerada y rígida que suele ser), es puesta en la picota y se canta a la rebeldía contra el sistema mientras se analizan las dificultades que esta rebeldía tiene para llegar a buen puerto. El condicionamiento social es básico: quien nace pobre, tiene problemas sí o sí. Los alumnos forman una micro-sociedad opresiva y terrible donde la violencia, la injusticia, la hipocresía y el peloteo son el pan de cada día y donde para ascender o pasar inadvertido hay que tragar mierda sin parar. El colegio es visto de forma muy negativa como una institución que no enseña nada salvo agachar la cabeza, y los profesores son los primeros que, entrenados y formados en estos colegios, practican luego la peor de las hipocresías. Los diálogos de "The King of Pigs" son una maravilla, y todos los "climax", y todos sus giros inesperados de guión, y su tratamiento del drama que pone los pelos de punta. La animación es tosca a veces, pero se le perdona todo a un filme que no deja títere con cabeza y que no trata de quedar bien con el espectador ni de suavizarle nada en ningún momento mientras pone a parir una sociedad injusta llena de personajes ambiguos. Obra maestra del cine surcoreano y de la animación que hay que reivindicar sin parar.


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