Porco Rosso

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viernes, 16 de diciembre de 2016

EL EMPERADOR Y SUS LOCURAS de Mark Dindel - 2000 - ("The Emperor's New Groove")


Kuzco es un joven emperador egocéntrico, mimado, arrogante e insoportable que vive para hacer siempre su santa voluntad aunque su capricho de turno fastidie a todo su reino. Por si fuera poco, es tan tonto que se rodea de patanes y conspiradores: Yzma, su envidiosa asesora imperial, desea controlar el palacio en la sombra y trata de utilizarle a su antojo siempre. Algo va a cambiar en la vida de Kuzco: a causa de una terrible conspiración se va a ver arrojado de golpe al mundo real y va a conocer su despiadada dureza. Sin embargo, también va a aprender una lección de humildad y de verdadera amistad.


Dentro de la filmografía de los estudios de Walt Disney, me gustan mucho películas tan diferentes y especiales como "El emperador y sus locuras" (pestosa traducción del título original "The Emperor's New Groove", por cierto). Diferentes y especiales dentro de lo que solía y suele hacer esta compañía, claro. Inspirada en el cuento clásico "El traje nuevo del emperador" de Hans Christian Andersen y ambientada en un mundo mágico precolombino, la película es una comedia delirante, extremadamente divertida, sin apenas números musicales, sin drama afectado y sin historia de amor (que demasiadas veces, especialmente en las películas de Disney, viene impuesta o forzada a lo bruto). Se acerca mucho más a la línea de filmes como por ejemplo la también delirante "El libro de la selva" (la más parecida en todos los aspectos a ésta) que a las habituales creaciones románticas y aventureras del estudio. Como he dicho, la comedia es lo que prima aquí, y hasta el estilo de dibujo se ve notablemente afectado por este hecho: tiene un corte más caricaturesco y más basado en el trazo simple y hay momentos en los que todo es una pura tira cómica, aunque todo ello no quita por supuesto que la animación sea como siempre una delicia (y los escenarios son magníficos y están cuajados de una imaginación como siempre desbordante). Los personajes son un dechado de carisma: desde el Emperador en sus locas conversiones hasta la injustamente olvidada villana de turno (una suerte de Cruela de Vil incaica desternillante) pasando por secundarios llenos de ternura como el genial Pacha y otros absolutamente chorras como el malandrín Kronk.


El humor de la cinta. fino e inteligente, encandila a los niños pero hace constantes guiños a los adultos y la película consigue así el ansiado equilibrio entre los mundos de ambas edades tan difícil de lograr (equilibrio que a Disney, a diferencia de Pixar, le ha costado casi siempre conseguir hasta sus ultimísimas producciones por haber estado demasiado tiempo anclada en su pasado glorioso pero ya pasado, valga la redundancia). "El Emperador y sus locuras", situada en una época en la que Walt Disney, tras la preciosa visualmente pero irregular "Dinosaurio" empieza a caer poco en poco en una segunda etapa oscura, es uno de los clásicos de este estudio más geniales, aunque haya sido injustamente desplazado por otras películas a priori más llamativas (y también más convencionales). Creo que hay que reivindicarla porque se lo merece, y mucho.


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