Porco Rosso

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jueves, 1 de diciembre de 2016

BELLE EPOQUE de Fernando Trueba - 1992 - ("Belle Epoque")


1930. España vive una época convulsa en la que monárquicos y republicanos se enfrentan sin cesar. Fernando es un joven soldado que, harto de todo, decide desertar del ejército y que va a parar a un pequeño pueblo. a la casa de Manolo, un pintor excéntrico que vive apartado de todo por sus ideas políticas. Manolo tiene cuatro hijas. Y las cuatro, de una forma u otra, se van a sentir atraídas por Fernando.


La muy floja "El año de las luces" fue una suerte de ensayo de "Belle Epoque", en la que Fernando Trueba, tras la personal y extraña en su filmografía "El Sueño del Mono Loco", vuelve a la comedia, uno de sus géneros predilectos. "Belle Epoque" soluciona algunos de los problemas de la mencionada "El año de las luces": en especial, el de la indefinición. Aquella mezclaba drama y comedia con poca fortuna y ésta no, y aunque hay un trasfondo político que sugiere un cambio traumático para el país (vendría la Guerra Civil en breve), la película se centra en la apertura sexual de un joven y en un entorno bucólico que parece estar alejado de toda otra cuestión. La película tiene grandes logros y otros que son menos. Grandes logros: hace casi veinticinco años hablaba de libertad sexual total, de homosexualidad y de bisexualidad y sobre todo de algo que me resulta bastante curioso: de poliamor (que ahora puede estar de moda, pero que a principio de los noventa era un tabú más y una "rareza" de las gordas para la sociedad española de entonces). Trueba apuesta porque cada cual haga lo que quiera con su cuerpo y que sea feliz con ello. Sí, es algo lógico, pero si todavía hoy hay personitas a las que esto les molesta, en 1992 se pueden imaginar. Es un filme valiente, desde luego. Otros logros que tiene son un reparto en estado de gracia (me quedo sobre todo con un inolvidable Fernando Fernán Gómez) y un factura técnica preciosa con un retrato de paisajes maravilloso. En la parte negativa, tiene el hecho de que su trama no lleva a ninguna parte finalmente. Se limita a dar vueltas y vueltas pero no tiene un objetivo claro, y eso el espectador lo nota y cae en algunos momentos en el aburrimiento, pues hay que sumar además la repetición constante de situaciones, que termina de lastrar al ritmo. Porque "Belle Epoque" es muy bonita, muy alegre y divertida, pero también es muy predecible y nos sabemos de memoria todo lo que va a pasar a la media hora de metraje. Película multipremiada, creo que está algo sobrevalorada. Igualmente, se puede ver bien y con agrado en todo momento y, como he dicho, hace gala de una valentía en el terreno sexual más que loable, y mucho más además en su época.


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