Porco Rosso

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domingo, 6 de noviembre de 2016

WELCOME TO DONGMAKGOL de Park Kwang-hyun - 2005 - ("Welkeom tu Dongmakgol")


Plena Guerra de Corea. Tres soldados norcoreanos, dos surcoreados y uno norteamericano acaban de casualidad en Dongmakgol, un pueblecito extremadamente aislado cuyos habitantes no tienen ni idea de que ha estallado una guerra. En el lugar, apacible, sosegado, rodeado de naturaleza y lleno de gente inocente y solidaria, todos estos soldados van a aprender el valor de la fraternidad y de la paz.


Aunque ha dirigido una película este 2016 llamada "The Fist", el surcoreano Park Kwang-hyun es más conocido por su primera obra, "Welcome to Dongmakgol". Que yo sepa, son las dos únicas creaciones que tiene en su haber hasta ahora.


"Welcome to Dongmakgol" es el ejemplo perfecto de cómo hacer una de esas películas plagadas de buenas intenciones sin caer en las ñoñerías ni en los mensajes pastelosos de usar y tirar. El asunto sigue, por desgracia, de plena actualidad: la guerra y la división entre las dos Coreas, la del norte y la del sur. Durante la guerra que asoló a ambas entre 1950 y 1953, tres soldados norcoreanos, dos surcoreanos y un norteamericano (excelente la idea de poner también a alguien de este país que siempre está metido donde no le llaman -y cuyos platos rotos pagan sus patrioteros soldaditos-), van a parar a un pueblecito llamado Dongmakgok que está tan aislado que desconoce que haya estallado una guerra. Aquí, todos van a encontrar la fraternidad, el amor, la amistad y, sobre todo, el gusto por una vida sencilla alejada de las gilipolleces como la ambición, el patriotismo desmedido y la mencionada guerra. La trama puede ser predecible, pero Park Jwang-hyun lo trata todo con tal cariño, con tal buen hacer, que consigue interesar y enganchar al espectador desde el primer momento. Con un ambiente heredero de un cierto realismo mágico, una fotografía excelente y un humor (a veces gráfico) muy efectivo, "Welcome to Dongmakgol" es un canto antibelicista a dos Coreas unidas, contra el racismo y contra los líderes que crean divisiones entre poblaciones hermanas para aprovecharse de ellas. La película es delicada, lúcida, con diálogos graciosos y personajes con carisma y bien interpretados, y resulta en todo momento una comedia seria encantadora. Es una pena que Corea del Sur y Corea del Norte sigan hoy separadas (y me da que ya nunca estarán unidas a causa de la locura de la dictadura enfermiza que padece la del norte y que tiene a sus habitantes sumidos en el fanatismo y la ignorancia), pero películas como ésta siempre son necesarias. Suena a tópico rancio, pero "Welcome to Dongmakgol" es muy bonita, preciosa. Desde el mejor de los sentidos.


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