Porco Rosso

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sábado, 2 de julio de 2016

INDEPENDENCE DAY de Roland Emmerich - 1996 - ("Independence Day")


4 de julio. En todo el planeta, unas misteriosas naves que parecen ser extraterrestres aparecen de la nada y cubren los cielos de sus principales capitales y ciudades. Pronto, comienza un terrible ataque... Pronto también los humanos responden: no tienen muchas posibilidades de vencer y ni siquiera saben quién es su enemigo, tecnológicamente muy por encima de ellos, pero están dispuestos a darlo todo para salvar a la Tierra. Comienza un combate brutal y heroico por la supervivencia de la raza humana.


"Independence Day" fue una película importante en su día, independientemente de su calidad a nivel de guión. Sus efectos especiales fueron asombrosos, terminó de lanzar a las estrellas la carrera de un todavía bastante televisivo Will Smith y propició una fiebre de películas de catástrofres que llenaron los cines de la segunda mitad de los años noventa. Fue a partir de este filme que Roland Emmerich, que venía de la genial "Stargate", empezó a malearse del todo, aunque lo cierto es que esta involución fue progresiva. "Independence Day" es una patriotada, pero está muy bien hecha. Hoy, veinte años después de su estreno, sigue sorprendiendo la llegada de esa nave extraterrestre que cubre poco a poco los rascacielos de Nueva York. Es el germen todavía aceptable de lo que sería el cansino y cutre Emmerich en el futuro: personaje colectivo, héroes americanos a tutiplén, secundarios cómicos algo infumables, heroísmo épico y sacrificio por salvar a los débiles, chistes fanfarrones, humor a veces vergonzante y discursos llorosos con la bandera de los USA por ahí rondando. El caso es que aquí se podía obviar esto incluso porque esta película era divertida, bastante divertida. Al César lo que es del César. Sí, no era una obra maestra, pero entretenía de lo lindo y, como digo, sus efectos especiales son una delicia, y siguen sorprendiendo hoy tanto como hace veinte años por su buen hacer (y en un tiempo en el que no había tantos medios esto era un mérito inmenso).


Hay bastante diferencia entre "Independence Day" y posteriores bodrios catastróficos (en género y en calidad) de su director como su remake de "Godzilla", "El día de mañana", "2012", "Asalto al poder" o la secuela de la película de la que hablamos, que acaba de estrenarse y que es más mala que pegarle a un padre. "Independence Day" era una patriotada, es cierto, y tenía escenas vergonzantes también, pero no era una mole de efectos especiales y escenas de acción liosas (y aburridísimas y reiterativas) alternadas con alguna lacrimógena y alguna cómica estúpida como lo son ya todas las demás. Roland Emmerich tiene una capacidad enorme para reventar taquillas, pero también ha perdido una mínima calidad que si que tenía en sus inicios. Mañana hablamos de la mencionada y repugnante secuela de esta película.


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