Porco Rosso

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miércoles, 22 de junio de 2016

TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ de Ted Geoghegan - 2015 - ("We are still here")


1979. Anne y Paul Saccheti son un matrimonio que acaba de perder a su hijo Bobby en un terrible accidente de coche y que, para tratar de superar esta tragedia y empezar de cero, se muda a una apartada casa en plena naturaleza en un aparentemente tranquilo pueblo de Nueva Inglaterra. En su nuevo hogar, sin embargo, van a encontrar de todo menos paz... Algo monstruoso lleno de odio y maldad que lleva aterrorizando a varias generaciones en el lugar está a punto de atacarles.


Enésima película de terror con buenas referencias críticas en festivales de cine fantástico y del género que resulta ser un bodrio. "Todavía estamos aquí", el debut en el largometraje del norteamericano Ted Geoghegan del pasado año 2015, narra la historia de una familia con trauma a cuestas (otra vez) que se va a vivir a una casa apartada en un lugar rodeado por la nieve en la que, se pueden imaginar, empiezan a ocurrir cosas extrañas. La fórmula es cansina pero es cierto que está todo inventado. Ok. Pero ya lo que no me vale es que encima esté todo bastante "poco hecho". La película no da miedo, eso para empezar, y si eso no ocurre, apaguen y vayámonos. Sus sustos son predecibles y basados como siempre en tantas y tantas producciones de esta clase en el golpe de efecto sonoro más cutre y barato. Sus personajes son planos y algunos hasta tontorros. La trama es tópica y típica hasta decir basta y tiene lagunas. Trata de hablar del fanatismo religioso, del miedo de las sociedades cerradas en sí mismas, de la demagogia y de la hipocresía, lo cual es loable, aunque lo cierto es que el conjunto se precipita en los lugares más comunes y visitados, especialmente en su desenlace, precipitado además. El aura está bien, eso sí: se ambienta en la Norteamérica profunda a finales de los años sententa (ésta y la siguiente son décadas que ahora está de moda revisitar) y tiene un aire a lo Stephen King (al Stephen King de sus primeras obras) que es resultón. Sin embargo, no basta, especialmente porque además los efectos especiales no son especialmente buenos y el diseño de "lo que habita en la casa" tampoco es el colmo de la imaginación. El filme se desinfla muy pronto y deja de interesar rápidamente. Puede que en conjunto no sea tan malo como otros de su género que por ahí rondan o que ahora están en las carteleras (hace poco he comentado dos bazofias infames como "El otro lado de la puerta" o "The Boy"), pero malo, lo que es malo, lo es. Me da igual que en Sitges digan que es otro soplo de aire fresco u otro intento de dar dignidad al género: "Todavía estamos aquí" es más de lo mismo y no está bien hecha.


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