Porco Rosso

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viernes, 15 de abril de 2016

EN LA CIUDAD de Cesc Gay - 2003 - ("En la ciudad")


Barcelona. Un grupo de amigos de toda la vida de clase media-alta pasa por una crisis. Todos, en mayor o menor medida, han encontrado una estabilidad económica pero todos se sienten de una forma u otra hastiados o frustrados con sus vidas. Unos están sumergidos en matrimonios que ya no funcionan y en los que no hay pasión, otros se acuestan con jóvenes veinte años menores que ellos que no terminan de llenarles, otros han tenido hijos pero sus existencias familiares no son todo lo idílicas que deseaban que fuesen, otros están locos por encontrar pareja pero no tienen suerte en el amor y otros esconden deseos homosexuales que jamás se atreverían a sacar a la luz. Todos pasan por una grave crisis de comunicación.


Tras la excelente "Krampack", Cesc Gay siguió ya siempre en su línea de retratar historias cotidianas de relaciones personales. "En la ciudad", su tercera película, es la confirmación de su estilo, sobrio, directo, cien por cien realista, cotidiano, sin efectos de ninguna clase, ni siquiera narrativos más allá de lo básico en la mayoría de las ocasiones. Un grupo de personajes de Barcelona se mueve en un ambiente de clase media-alta en el que la comunicación falla a grandes niveles. Son todos treintañeros y cuarentañeros hijos de la generación que vivió la dictadura y que han nacido y pasado su juventud en el espacio de "brecha" social del paso a la democracia. Son más liberales que sus padres, pero siguen siendo presas de convencionalismos heredados de las generaciones anteriores. Unos lo llevan mejor y otros peor, pero todos tienen carencias emocionales y, como he dicho, comunicativas. Unos se sienten solos y no saben cómo expresarlo, otros necesitan tener pareja como sea para cumplir con la exigencia social correspondiente, otros se acuestan con alumnos suyos a los que sacan veinte años o más pero que a veces les superan en madurez y en liberalidad, otros esconden una homosexualidad o bisexualidad frustrada por el "qué dirán", otros son presas de matrimonios aburridos y hastiados. Cesc Gay retrata a la perfección la sociedad de nuestros días, del bienestar y del consumo, de la supuesta libertad sexual (supuesta), y sus contradicciones, sus terrores y sus elementos fallidos. Los diálogos son naturales, con lucidez, sin efectismos ni poesía barata, y los personajes son perfectamente reconocibles y son interesantes desde principio a fin y todos ellos llenos de claroscuros, de aciertos y de errores, de bondades y de miserias.


Hay espacio también en la obra para la pura crítica social, en especial en lo referido a la hipocresía y al culto a la apariencia de esa burguesía catalana algo esnob y a veces bastante pija que el director retrata tal y como por ejemplo autores como Woody Allen hacen con la neoyorkina. "En la ciudad" tiene un plantel de actores y actrices excelente. Aunque hay personajes mejores que otros, más redondos o simplemente más interesantes o con conflictos más atrayentes, todos están interpretados de una forma maravillosa por una colección coral de grandes papeles. Yo destacaría dos de ellos por encima de todos, lo cual no quita ni un ápice de mérito a los demás. Primeramente, a Mónica López, que entrega tal vez al carácter más sufriente, al más destrozado por la hipocresía de la sociedad (de la que ella misma participa, aún sin quererlo). Y luego, al siempre genial Eduard Fernández se sale una vez más, con esa melancolía que entristece de verdad. Mención especial también para María Pujalte, que da vida de forma más que acertada a un personaje desvalido pero también interesado que provoca a veces ternura y a veces pura rabia. Buen retrato coral es "En la ciudad".


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