Porco Rosso

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martes, 26 de agosto de 2014

LADYKILLERS de Joel Coen - 2004 - ("The Ladykillers")


El cínico profesor G.H. Dorr planea, junto a un grupo de ladrones de poca monta, atracar el casino "Bandit Queen". Para ello, alquila una habitación y también el sótano de su casa a la Señora Munson, una anciana viuda muy religiosa que lleva una vida tranquila, con la excusa de ensayar, en dicho sótano (en el que excavarán un túnel para acceder al lugar), música del Renacimiento. El golpe, si sale bien, les proporcionará a Dorr y a sus compinches una delirante cantidad de dinero. Sin embargo, no han teniendo en cuenta una cosa... La Señora Munson es una anciana de armas tomar.


Cuando un director es bueno y personal (y cuando se curra lo que hace), hasta un remake ("género" -por llamarlo de alguna manera- a priori poco interesante -salvo en contadas excepciones no lo es-) le sale bien. Si bien siempre será mejor (más que nada por ser magistral y sobre todo por ser la primera) la obra original homenajea sin faltarle al respeto ni tampoco a su esencia. El filme sigue la misma estructura que el original (que comentaré en su día, cuando hable de ese enorme y algo injustamente olvidado director que fue Mackendrick): un grupo de ladrones profesionales pero de poca monta planea atracar un casino y para ello de Alexander Mackendrick de 1955 "El Quinteto de la muerte", "Ladykillers", versión de los incombustibles hermanos Joel e Ethan Coen de 2004, es una película divertidísima que toma el material primario y lo alquilan el sótano de la casa de una anciana con la excusa de ensayar música renacentista y, desde ese sótano, acceder al lugar que quieren saquear. La cosa es que la anciana, profundamente religiosa y partidaria de una vida estricta llevada según la moral cristiana, es, por decirlo de alguna manera, de armas tomar. La película es una sucesión de gags extremadamente delirantes y divertidos en los que los ladrones de marras han de engañar constantemente a dicha anciana. Por supuesto, y como en la versión original, el humor negro está servido y, viniendo el remake de parte de los hermanos Coen, está metido en una turbia batidora.


Tom Hanks encabeza, en un registro cínico y cachondísimo, un reparto excelente y absolutamente soberbio en su estrambótica representación: el grupo de delincuentes, en el que hay desde exquisitos "picos de oro" hasta puros nazis pasando por completos imbéciles, desprende carisma por los cuatro costados y tiene una capacidad cómica genial. Irma P. Hall como la señora Munson es su antagonista, y entrega un papel que también es una maravilla y despliega una química fantástica con el personaje de Hanks. Los diálogos son una delicia, cómo no viniendo de los Coen, y el ritmo esté excelentemente llevado, así como el equilibrio entre los gags, que van en delirante ascenso hasta llegar a un clímax desternillante. "Ladykillers" no es la mejor obra de los hermanos Joel e Ethan y tampoco pretende serlo. No es así mismo la más personal (es un remake). Pero es dignísima en todo momento y demuestra que los mencionados remakes, en buenas manos, pueden resultar excelentes.


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