Porco Rosso

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martes, 13 de marzo de 2018

800 BALAS de Alex de la Iglesia - 2002 - ("800 Balas")


Julián es un veterano especialista de cine que vivió la época dorada de los westerns rodados en España y que ahora tira para adelante como puede en Texas Hollywood, un viejo decorado del salvaje oeste del Desierto de Tabernas, en Almería, en el que hace décadas que no se rueda ninguna película. Allí, monta espectáculos cutres de indios y vaqueros con su tropa de marginados y acabados para los turistas ocasionales. Un día, su vida triste da un giro inesperado. Al lugar llega Carlos, un niño que asegura que es... Su nieto.


Para muchos, Alex de la Iglesia empieza a dar traspiés con "800 balas". Para mi, en parte, también, aunque he de decir que esta película, si bien tiene sus fallos, me parece de una genialidad técnica a prueba de balas, nunca mejor dicho. La historia flojea, es cierto. Y escuece un poco porque el director viene de rodar su mejor obra, "La comunidad", y una joya tan olvidada injustamente como "Muertos de risa". Ahora, De la Iglesia revisita el western clásico rodado en España en los años dorados de este género en provincias como Almería. Una vez más, tenemos a un grupo de personajes desclasados, acabados, brutales, que se enfrentan a circunstancias adversas y que en esta ocasión las resuelven, no podía ser de otra manera, a tiros. Decorados maravillosos, escenas de acción portentosas, vestuario increíble, un sentido de la acción genial, un Sancho Gracia en estado de gracia (chiste fácil, pero es que es cierto), unos secundarios igualmente fantásticos que componen una entrañable y loca galería de freaks y un humor negro muy efectivo, como siempre, hacen que la película suba muchos enteros. Se mezcla la cutrería de esa España ya casi desaparecida por suerte de héroes de tres al cuarto y mala leche, que tiene todavía reminiscencias de la moral de la dictadura, con la historia épica del western crepuscular. A la película, por desgracia, le falla la trama, que además de tener un ritmo abrupto y estar demasiado alargada, se pierde por los cerros de Úbeda y tiene un desenlace precipitado y confuso (uno de los problemas que tienen tantos filmes de Alex de la Iglesia) a pesar de su espectacularidad. También le fallan los personajes: no están bien redondeados, y sus motivaciones pierden fuelle y se lían. Eso a pesar de que están muy bien interpretados. "800 balas" es una película irregular, llena de altibajos, pero también muy divertida. Podría haber sido mucho mejor e incluso magistral, pero no pudo ser esta vez. Igualmente, es muy personal y disfrutable, y sigue teniendo el sello de uno de los directores que renovó el cine español, tan anquilosado en la segunda mitad de los años noventa y en la primera de la anterior década.


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