Porco Rosso

Porco Rosso

miércoles, 2 de agosto de 2017

EL DÍA DE LA BESTIA de Alex de la Iglesia - 1995 - ("El Día de la Bestia")


El sacerdote vasco Ángel Berriatúa ha descubierto cuándo y dónde nacerá el Anticristo: el 25 de diciembre de 1995 en Madrid, que vive una extraña ola de vandalismo y delincuencia esos días navideños. Dispuesto a pararle los pies al Demonio, Ángel viaja a la capital española. Allí, empieza a investigar... Y pronto se le unen dos personajes que no esperaba encontrar: un telepredicador famoso de pacotilla y un joven dependiente de una tienda de discos heavy. Juntos, habrán de descubrir la manera de impedir el Apocalipsis.


"Acción mutante", con sus fallitos, fue una película diferente en el por lo general bastante anquilosado panorama del cine español de la primera mitad de los años noventa que ya apuntaba maneras para Alex de la Iglesia, que en 1995 definitivamente despuntaría con una de sus grandes películas y la que le lanzó a la fama final: "El Día de la Bestia". Volvíamos a encontrar una mezcla del casticismo español más exagerado con un género que propiamente en el cine era muy norteamericano: de los mutantes pasábamos a los filmes del fin del mundo (que al siglo le quedaban cinco años entonces y llegaron muchas películas de este estilo, sobre todo de los USA). Un cura que sabía cómo parar al Anticristo (que iba a llegar a la Tierra en el Madrid de aquel año), un telepredicador y un joven heavy tenían que impedir la manifestación del referido Demonio. Todo en ese mencionado Madrid de mitad de aquella década, lleno de tribus urbanas, de problemas sociales, de glamour por un lado y de mendigos por otro. El propio director definió a su segunda obra como una "Comedia Satánica", y vaya si lo fue. "El Día de la Bestia" es diversión en estado puro, pero también una historia con crítica social y referencias a aquella otra crisis económica post-Expo 92 que nos comimos con patatas en España en aquellos años noventa. Los personajes, interpretados por unos inolvidables Alex Angulo, Armando de Razza y Santiago Segura (que a partir de aquí se hizo bastante famoso), son tan entrañables como demenciales (por no hablar de secundarios geniales como el de Terele Pávez, que llevaba unos años de capa caída y que gracias a esta interpretación volvió al ruedo pisando fuerte). La trama es un alegre festival de tópicos bien empleados que beben de referencias habituales y las actualizan con gracia. El humor, negrísimo como suele ocurrir con los filmes del director, es desternillante. Y tiene escenas que se han quedado ya para el recuerdo en el imaginario de la historia del cine español (sobre todo, la del cartel de Schweppers del Edificio Carrión o la de las Torres Kio).


Y lo dicho, también encontramos en "El Día de la Bestia" comentarios sociales agudos, como los dirigidos a la corrupción, a la cultura neonazi apoyada por los fascistas acomodados, al maltrato de los mendigos y de los pobres, a la hipocresía navideña. Y qué decir de las escenas de acción y de los efectos especiales: son una delicia y están hechos con un primor artesanal precioso. Las cabras demoníacas son fantásticas, y recuerdan de forma fascinante a esos viejos monstruos de animatrónica de las viejas producciones de serie B. La banda sonora, finalmente, compuesta de clásicos y modernos del rock urbano patrio, le sienta al conjunto como anillo al dedo, y le da toda esa atmósfera cutre y canalla pero a la vez alternativa y personalísima que busca (Def con Dos, Extremoduro, Albert Pla, Eskorbuto, Soziedad Alkhólica, Pantera, Sugar Ray, Negu Gorriak, Parálisis Permanente, Siniestro Total... Ahí es nada). "El Día de la Bestia" fue multipremiada y alabada tanto por público como por críticos, y fue uno de los grandes éxitos del cine español sin discusión.


2 comentarios: