Porco Rosso

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sábado, 22 de octubre de 2016

UNA PISTOLA EN CADA MANO de Cesc Gay - 2012 - ("Una pistola en cada mano")


Un grupo de hombres de mediana edad pasa por una crisis vital. Todos se mueven en el mismo ambiente social de la misma ciudad: tienen amigos y conocidos en común, tienen parejas que son amigas, van a las mismas fiestas y encuentros de colegas. Unos han fracasado estrepitosamente en el mundo laboral. Otros dejaron a la mujer de su vida y ahora se arrepienten. Otros están acomplejados y se meten con sus compañeras de trabajo porque están gordas. Otros son cornudos. Otros han llegado a hacer algo terrible: levantarle la mano a su mujer. Todos son "machos ibéricos" en crisis en un mundo que ya no tiene un lugar para ellos.


Ahora más que nunca existe un enfrentamiento abierto entre los llamados "machinazis" y las llamadas "feminazis": los primeros son los machistas de toda la vida llevados al límite, y las segundas son las hembristas de toda la vida llevadas al límite. Un día, aparecen por ahí los "Returns of the Kings", una organización machista de hombres resentidos que afirman que las mujeres y los gays tienen que estar encerrados en sus casas porque son inferiores. Otro día, aparecen famosas escritoras de artículos como Barbijaputa que afirman que todos los hombres son violadores en potencia. Ambos bandos se quedan tan panchos y la sociedad se divide violentamente en este asunto (aunque en España en eso de dividirnos en dos bandos para todo somos campeones mundiales) y ya tenemos polémica para alimentar a los medios para mucho tiempo. "Una pistola en cada mano" es una película feminazi. Quiere dar fe de la caída del código moral del viejo "macho ibérico" en España (y viva, porque el macho ibérico es un producto repugnante de una época que debería estar superada) pero lo hace de una forma tan maniquea que es insultante, especialmente para los hombres. Cesc Gay, totalmente decepcionante, nos mete a todos los hombres en el mismo saco en una película en la que no hay un solo carácter masculino positivo. El más "tragable" de los protagonistas es un "nini" fracasado que vive con su madre con más de cuarenta años. El menos, es un maltrataddor. Entre ellos hay un salido egoísta, uno que se ríe de sus compañeras de trabajo porque están gordas y otro que es un cornudo. Y alguno se me escapa. Ni uno solo tiene algo positivo. Ellas, en cambio, son sufridas, luchadoras, inteligentes e independientes. Ellos dan todos puto asco.


En "Una pistola en cada mano" se quiere arremeter contra la cultura del machito, del hombre sobrado, del follador ibérico rancio y de la cultura de supremacía masculina que llevamos siglos arrastrando. Me parece genial. Lo que ya no me parece de recibo es que, como he dicho, no haya ni un solo personaje masculino positivo en la película. Insisto: ni uno solo. El maniqueísmo de esta cosa es insultante, y como hombre me siento despreciado por el equipo de esta ranciedad para tontos más simple que el mecanismo de un trompo. Cesc Gay, esto no es una crítica social, esto es un chiste. Una pregunta para los que han visto la película: ¿Se la imaginan exactamente igual pero con todos los carácteres femeninos extremadamente negativos y todos los masculinos extremadamente positivos? Se habría liado parda, ¿verdad? Y ahora pregunto... ¿Por qué no se lía cuando el atacado frontalmente y de forma maniquea es el hombre? "Una pistola en cada mano" es una infamia feminazi, una de las grandes bazofias de la historia del cine español. Prueben a imaginársela, en vez de con hombres chungos, con mujeres chungas. O con negros chungos. O con judíos chungos. A buen entendedor... En fin: Cesc Gay, menos mal que luego hiciste "Truman", porque con "Una pistola en cada mano" te luciste. No pierdan el tiempo con esta porquería filmada.


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